“Esperando a Godot”, en náhuatl

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Además de escribir en lengua náhuatl el cuento de su propia inspiración Ahnelhuayoxóchitl (Flor sin raíz), el lingüista normando Patrick Johansson Keraudren tradujo al idioma mexica el clásico de Samuel Beckett Esperando a Godot (Godot intercultural/Embajada de Irlanda/Radio UNAM; México 2007, 273 p.), volumen que el dramaturgo chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda presentó así:

“Por primera vez se traduce al náhuatl Esperando a Godot, un texto de múltiples lecturas, como múltiples serán las diversas reacciones que habrá entre los espectadores que contemplen y escuchen asombrados la puesta en escena…

“¿Cómo será recibida Esperando a Godot por los hablantes de lengua náhuatl? La obra cumbre del teatro del absurdo proveniente de una cosmogonía europea en manos de lectores procedentes de otra cosmogonía legendaria con 30 siglos de esplendor… Estamos sin duda, ante un hecho histórico sin precedente. Su puesta en escena será también un hecho insólito, que nos ayudará a comprender mejor la condición humana y sus dudas existenciales.”

Sin embargo, la obra aún no se ha llegado a representar en náhuatl, revela Johansson, nacido en Ruan, Francia, hijo de padre sueco y madre bretona, en perfecto español de México:

“En 2007, en una de las presentaciones de mi traducción, en la que estuvo presente la entonces embajadora de Irlanda en México, recibí la propuesta desde un teatro de Dublín para ir a Irlanda a mostrar la obra, porque pensaban que yo tenía un grupo constituido de actores que hablaban náhuatl y los irlandeses estaban listos para pagarnos la obra a todos en un teatro de Dublín.

“Yo traté de hacer algo para el montaje, porque habíamos hecho lecturas en atril para el CD que acompaña el libro de mi traducción; pero los nahuatlatos eran pésimos actores y los actores no sabían náhuatl, así que nunca se pudo hacer el viaje para poner la puesta en escena en Irlanda. De hecho, Esperando a Godot no está traducida al celta, otras de Beckett sí, pero Esperando a Godot no, y les atraía muchísimo verla en náhuatl, pero no pude llevarla a Dublín.”

El CD In Oc Ticchíah In Godot, con teatralizaciones de fragmentos de la obra traducida por Johansson, fue realizado en Radio UNAM, cuando su director general era Fernando Álvarez del Castillo, por Francisco Morales Barranda, en la voz de Vladimir; Luis Guillermo Escalante Luna, en las de Estragón y narrador; Paciano Blancas Carrillo, como Pozzo; Iván Morales Romero, como Lucky; Juan Elif Díaz Pérez, de Ángel niño, y musicalización de Esteban Gutiérrez.

“Quería que los lectores tuvieran una idea de cómo se pronuncia el náhuatl y varias partes del libro están recitadas por nahuatlatos (pero no son actores) de la sierra norte de Puebla, de Milpa Alta y de Tlaxcala.”

–¿Por qué se interesó por el náhuatl?

–¡Újule!, me empecé a interesar en el náhuatl cuando cursé un seminario de Miguel León Portilla hace 30 años, aunque ya tomaba clases de esa lengua.

“La traducción de Esperando a Godot me la pidieron en la editorial Libros de Godot porque en 2007 se cumplía precisamente el aniversario 100 del nacimiento de Samuel Beckett, y como es un literato que me encanta, porque en la universidad fue casi un mentor en los contextos existenciales que yo vivía de joven, fue extraordinario para mí pues se dio la convergencia de algo teatral que me encantaba y la posibilidad de traducirlo, porque ha sido también la lengua con la cual he trabajado para la UNAM.”

El irlandés Beckett jugó un papel humanitario en Saint-Lô tras la Liberación de Normandía al concluir la Segunda Guerra Mundial, y en Francia durante los años anteriores en la resistencia antinazi, donde prefiguró sus personajes de clochards y vagabundos para Esperando a Godot (Proceso, 1403).

Johansson nunca pudo conocer personalmente en su patria gala a Beckett, quien fue sepultado en diciembre de 1989 en el cementerio parisino de Montparnasse. Sin embargo, tuvo cierto contacto con Víctor Hugo Rascón Banda, quien falleció el 31 de julio de 2008 (Proceso 1657).

“Prácticamente vi todas las obras teatrales y las radiofónicas de Beckett, pero a Víctor Hugo sí tuve la oportunidad de conocerlo tangencialmente una vez, porque mi editor era también un dramaturgo que estaba en Libros de Godot y me lo presentó. Víctor Hugo me hizo el favor de escribir el prólogo a la presentación del libro; pero no lo conocí mucho porque luego, cuando entró a la Academia Mexicana de la Lengua para ocupar la silla XXVIII, en octubre de 2007, ya se quedaba poco tiempo a platicar conmigo en Libros de Godot, y pocos meses después lamentablemente murió.”

–¿Cómo vendió su libro Esperando a Godot en náhuatl?

–Excelente, fueron mil ejemplares con el CD que se vendieron hasta agotar existencias; pero hoy tengo el problema de que necesito más, pues deseo llevarlos próximamente a Francia y a un Congreso de Filosofía, pero no tengo.

“Mi editor en Godot Intercultural parece que ha perdido el diseño de la portada que realizó Alejandro Magallanes y que se llama La máquina del tiempo, entonces no pueden hacer otro tiraje milenario.”