Continuismo anticrimen

Militares en la Costa Grande de Guerrero.
Foto: Claudio Vargas

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Sin anuncios espectaculares, salvo una publicidad avasallante, en materia de seguridad Enrique Peña Nieto arriba a su primer informe de gobierno con cambios de forma, retórica confusa, claroscuros en la relación con Estados Unidos y un déficit severo que aún no ofrece soluciones estructurales diferentes a las del panismo calderonista.

Las variaciones de algunos enfoques como el preventivo, la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la centralización de decisiones con el empoderamiento de la Secretaría de Gobernación, la gendarmería y el enfoque norteamericano de su agenda de seguridad ponen en entredicho el supuesto cambio de paradigma que pregonan el nuevo gobierno y sus analistas “independientes”.

La administración de Peña Nieto apostó a la acción focalizada (forzando incluso la omisión de intervenciones policiacas y militares) y control de información para bajar la percepción social de inseguridad. En el nuevo entramado, las claves son: centralización, rigidez burocrática y política de las estructuras de seguridad modificadas.

Sin embargo, la violencia persiste (tanto la derivada del crimen organizado y el narcotráfico como la de delitos comunes que afectan la integridad de las personas) y la inquietud social se mantiene constante (84% de la población se siente “poco o nada segura”, de acuerdo con Parametría). Sobre el primer aspecto, destaca incluso el asombro, dentro y fuera del gobierno, que atribuía la agudización de la violencia a los ostentosos operativos conjuntos del calderonismo. La persistencia del síntoma apunta a un problema estructural que no atacó Calderón y que Peña Nieto sigue ignorando.

El presidente anunció el 27 de agosto último una disminución de 20% en el índice de homicidios relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico, cifra ya cuestionada por especialistas respecto a la poca transparencia y rigor con la que se determina metodológicamente. Lo cierto es que la nueva administración acumula un promedio de mil homicidios por mes…

Fragmento del análisis que se publica en la edición 1922 de la revista Proceso, actualmente en circulación.