Filipinas: La catástrofe se ensaña con los niños

Estragos del tifón "Haiyan" en Filipinas.
Foto: AP

LONDRES (apro).- “Todo comenzó a las 5:30 am. Empezó el viento fuerte y la lluvia intensa. Al principio parecía manejable, pero después de una hora de un temporal de intensidad constante, supe que la situación sería catastrófica”.

Así comienza a narrar Lynette Lim, directora de comunicaciones para la región de Asia de la ONG británica Save the Children, las experiencias que vivió el sábado 9 cuando fue sorprendida por el tifón Haiyan en la ciudad de Tacloban, en Filipinas.

“Luego que las ventanas de nuestro edificio en el Ministerio de Educación fueron destrozadas, los seis integrantes de Save the Children que estábamos allí nos auto-evacuamos a un edificio lindante, y luego al siguiente, hasta que terminamos todos en una pequeña habitación, que fue nuestro refugio final”, agregó.

De acuerdo con el informe de ese organismo humanitario con sede en Londres, titulado Tifón Haiyan: aislados del resto del mundo, al menos 4.3 millones de personas están afectadas de forma severa por el devastador meteoro en 41 provincias de Filipinas, aunque los más vulnerables son niños y mujeres.

De todos los muertos que la ONG pudo verificar durante su recorrido por varias de las provincias más afectadas, dos de cada cinco eran menores de edad.

El documento de Save the Children indica que la cifra de muertos superaría los 10 mil y que al menos 630 mil personas fueron desplazadas de sus hogares como consecuencia de inundaciones y destrozos, de los vientos huracanados que hicieron colapsar sus viviendas o de las feroces corrientes que aplastaron todo tras su paso.

Del total de desplazados, 447 mil 675 se encuentran en albergues. Entre ellos hay muchos niños que perdieron a sus padres.

Según Naciones Unidas, al menos 9.8 millones de personas fueron afectadas por el tifón que el viernes 8 azotó primero las provincias costeras de Leyte y Samar, dirigiéndose hacia el oeste antes de azotar seis importantes islas filipinas.

“La experiencia que vivimos fue aterradora, pero de inmediato pensamos ¿Qué les estará sucediendo a los niños que viven en viviendas más elementales luego de una lluvia que no dejó de azotar ni un minuto, y con los techos de zinc volando por los aires?”, afirmó Lim en su testimonio dado a conocer en el informe.

“En algún momento del temporal, rogué fervientemente que el techo no colapsara sobre nosotros. Mientras tanto no podía quitar la vista de un árbol que estaba a punto de meterse por la ventana”, agregó.

Pocas horas después de comenzado el temporal, las comunicaciones telefónicas colapsaron, como también las señales de radio, “un hecho que nos dejó a todos aislados del resto del mundo”.

“Al mirar por la ventana una vez que la tormenta pasó, pude ver una ciudad completamente aniquilada. Como los tornados que azotaron Moore en Oklahoma al comienzo del año, pero con el elemento adicional del metro de agua que dejó la lluvia”, continuó la trabajadora de Save The Children.

Lim explicó también que una de las zonas más afectadas fue la del estrecho de Bohol “donde cientos de miles de niños estaban viviendo en refugios temporales, tiendas de campaña y casuchas tras el terremoto del mes pasado” que azotó a la región.

“Allí perecieron muchos menores, ya que en una tormenta de esta magnitud ese tipo de viviendas no son seguras”, agregó. E indicó que llevará días realizar la contabilidad precisa de muertos, heridos, desaparecidos y desplazados.

“Estamos aquí ayudando a los sobrevivientes y a sus familias en las peores condiciones posibles. Trabajamos las 24 horas del día para llevar ayuda básica. Hemos visto la devastación completa de la ciudad (de Tacloban) y lo peor no ha llegado”, dijo Lim.

“En Tacloban quedó todo en ruinas. Hay muchos cuerpos aún en las calles, muchos, muchísimos niños muertos. Los niños son particularmente vulnerables en los desastres como estos. Por eso tememos que haya muchísimos más que fueron arrastrados por la corriente, aplastados debajo de los edificios derrumbados y tantísimos heridos como consecuencia de los objetos punzantes que volaban por todas partes”, sostuvo.

“En medio de la devastación muchos niños quedaron separados de sus familias. Todos ellos necesitan desesperadamente comida, agua y refugio para dormir”, concluyó.

Save the Children, junto con otras 13 ONG británicas agrupadas en el Comité de Emergencia por Desastres (DEC, en sus siglas en inglés), lanzaron el martes 12 una campaña internacional para ayudar a las víctimas del devastador tifón en Filipinas.

El DEC indicó que durante los días posteriores a la tragedia las principales prioridades serán llevar agua potable, alimentos y tiendas de campaña para los más afectados.

Según el DEC, los esfuerzos de emergencia y ayuda humanitaria se estaban viendo afectados severamente por las malas condiciones en las rutas y aeropuertos, que fueron devastados por la caída de miles de árboles y postes de electricidad, el derrumbe de edificios, torres y otras estructuras de gran envergadura.

“Podemos dar testimonio que la destrucción en la ciudad de Tacloban, en la costa este del país, es similar a la del tsunami ocurrido el 26 de diciembre de 2004”, declaró el director ejecutivo del comité, Saleh Saeed, en un comunicado dado a conocer el martes 12 en Londres.

“No hay electricidad, ni agua ni alimentos. No podemos imaginarnos cuánto peor estarán las familias que viven en pequeñas comarcas o pueblos remotos del país”, agregó.

De acuerdo con Saeed, los integrantes del DEC “están haciendo todo lo posible para llegar a los lugares más afectados, pero se necesita una enorme inyección de fondos para lograrlo”.

Justin Forsyth, director ejecutivo de Save the Children, indicó por su parte en el mismo comunicado que existe el peligro que si no se lleva ayuda lo antes posible después del paso del tifón, los niños y mujeres embarazadas serán los más afectados por el desastre.

Desde Ginebra, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció ante la prensa el mismo día 12 la puesta en marcha de un puente aéreo de emergencia en Filipinas para asistir a 9.8 millones de personas afectadas por el tifón.

La ayuda fue movilizada desde el depósito de ACNUR hacia Cotabato, en la región de Mindanao, para ser enviada a Tacloban. Los envíos contenían productos para la protección e higiene, así como mil 400 paquetes con bienes de primera necesidad.

Un Boeing 747 con 2 mil 500 tiendas de campaña, reportó ACNUR en un comunicado, partió el miércoles 13 desde Dubai, donde se encuentra el depósito central para las tareas de emergencia.

“El nivel de destrucción al cual estamos asistiendo es absolutamente desconcertante”, sostuvo el alto comisario de Naciones Unidas para los refugiados, Antonio Guterres.

“La excepcional naturaleza de esta catástrofe requiere todo el empeño posible para poder llevar ayuda a las personas necesitadas y nosotros haremos nuestra parte en la respuesta común destinada a asistir a la población que resultó muy afectada”, manifestó.