No más impuestos en lo que resta del sexenio, ofrece Videgaray

Carstens y Videgaray durante la promulgación de la reforma financiera, el 9 de enero.
Foto: Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F. (apro).- En lo que resta de la administración de Enrique Peña Nieto –cuatro años y nueve meses–, el gobierno federal no propondrá nuevos impuestos, ni aumentos en las tasas de los ya existentes, ni la eliminación o reducción de exenciones o beneficios fiscales que ya están en vigor.

Pero eso será sólo si no se presentan “eventos macroeconómicos sustanciales y extraordinarios”. Si éstos ocurren, será “inevitable realizar ajustes al marco tributario”, advirtió el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, durante el anuncio del “Acuerdo para la certidumbre en materia tributaria”.

Por lo pronto, desde este día y hasta el 30 de noviembre de 2018, los impuestos sobre la Renta (ISR), al Valor Agregado (IVA) y el Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) se mantendrán sin cambios en sus tasas, tarifas y bases gravables.

A eso se redujo el tan llevado y traído “pacto fiscal” que desde principios de año había mencionado Videgaray, y con el que se habían entusiasmado los empresarios.

Éstos, a través de las distintas organizaciones de la iniciativa privada, se habían ilusionado con que Hacienda recapacitaría sobre el perjuicio que ya ha causado –a empresas y personas– la reforma fiscal aprobada a fines del año pasado.

Pero no. Antes que pacto, resultó una decisión unilateral del gobierno que hoy, en voz del secretario de Hacienda, se dio a conocer como “Acuerdo para la certidumbre en materia tributaria”.

Y tan no fue pacto, que este jueves en el anuncio de ese acuerdo, en Palacio Nacional, no estuvieron representantes del sector empresarial.

Acompañaron al secretario Videgaray los titulares de secretarías y dependencias que conforman el llamado “Gabinete de México Próspero”, que es –definió el propio funcionario– “un gabinete especializado en los temas de la política económica”.

Y en él concurre prácticamente todo el gabinete y el gabinete ampliado, salvo la Defensa y la Marina, entre otros. En el acto flanquearon a Videgaray los secretarios de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade.

Y si bien no fue el pacto que se esperaba –por parte de los empresarios, sobre todo–, en el sentido de enmendar medidas tributarias que ya han significado una merma en los ingresos de las personas y las empresas, el “Acuerdo” se propone, según el secretario de Hacienda, “generar certidumbre, certeza de cuáles serán las reglas en materia fiscal que tendremos en los próximos años los mexicanos, las familias, los trabajadores y particularmente las empresas”.

El acto en Palacio Nacional fue cerca de las once de la mañana. Poco más de una hora después, el presidente Peña Nieto, en Salamanca, Guanajuato –fue a inaugurar una planta de la automotriz japonesa Mazda–, presumió el acuerdo tributario.

El acuerdo es un instrumento valioso, toda vez que –dijo— “el sistema fiscal es uno de los elementos a considerar por parte de los inversionistas extranjeros al momento de decidir si entran o no al país, por lo que este acuerdo pretende dar certidumbre en esta materia a empresas nacionales y extranjeras para que sigan creando empleos.

“Con este instrumento, el gobierno de la República se compromete a mantener sin variaciones el régimen fiscal durante toda la administración, es decir, durante el 2015, 2016, 2017 y 2018 no habrá nuevos impuestos, no subirán las tasas de los impuestos actuales y no se reducirán o eliminarán los beneficios fiscales ni las exenciones existentes”.

Según Peña Nieto, con esta medida se protegerá la economía de las familias mexicanas y se dará certeza a los inversionistas “que creen y confían en nuestro país”.

Los empresarios, por su parte, tuvieron que conformarse y elogiar, “de dientes para afuera”, el acuerdo tributario.

Francisco J. Funtanet Mange, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), señaló que la industria confederada del país se adhiere al Acuerdo de Certidumbre Tributaria propuesto por el gobierno, ya que “la propia Concamin, públicamente y en reiteradas ocasiones, había solicitado un mecanismo que diera certidumbre tributaria”.

El líder empresarial “celebró” –mediante un comunicado de prensa– que el acuerdo anunciado hoy se haya extendido a lo que resta de la presente administración, y no sea por tres años como originalmente se había planteado.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) hizo lo propio. Por vía de un comunicado expresó su reconocimiento al gobierno por el compromiso asumido para brindar condiciones de estabilidad, así como la búsqueda de mayor formalidad en la economía y la progresiva disminución del déficit fiscal mediante el Acuerdo.

“Reconocemos la disposición y apertura al diálogo manifestada por el gobierno y reiteramos nuestro compromiso para trabajar con las autoridades, proponiendo medidas que fomenten el crecimiento y competitividad a través de un sano desarrollo de las empresas, la creación de empleos y la productividad en todos los ámbitos”, añadió el organismo patronal. (Con información de Verónica Espinosa)