Dejan gasas en el cerebro de su hijo; no le hacen justicia

Hace más de seis años, en el hospital Ignacio Morones Prieto de San Luis Potosí, a un niño de un año y ocho meses de edad, le dejaron gasas en el cerebro provocándole dependencia total para realizar sus actividades diarias. Su padre, Jorge Enrique Rodríguez Herrera lleva ese tiempo reclamando justicia sin conseguirla. En cambio, se ha topado, una y otra vez, con la corrupción, la negligencia e intentos de chantaje en las diferentes esferas de poder de aquella entidad.

En una carta enviada al semanario Proceso, publicada en su edición 1952, actualmente en circulación y que a continuación se reporduce de manera íntegra, Rodríguez Herrera narra su viacrusis.

Señor director: Le solicito hacer del conocimiento público la infamia que enseguida relato.

A la edad de un año ocho meses, mi hijo Akin Jautzi Rodríguez Salgado fue diagnosticado con un tumor cerebral e hidrocefalia secundaria, y entre julio y septiembre de 2007 fue atendido por los médicos Juan Carlos Chalita Williams, Jaime Torres Corzo y Roberto Rodríguez della Vecchia en el Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, de San Luis Potosí.

Sólo tuvo algunos días de “mejoría”, que resultó ser transitoria, pues luego empeoró y, con mentiras y omisiones por parte de los galenos, fue dado de alta. Como pasado un tiempo no mejoraba, viajé a la Ciudad de México y conseguí que se le tratara en la Unidad Médica de Alta Especialidad Centro Médico Nacional Siglo XXI, Hospital de Pediatría.

El 4 de octubre del mismo año, se ordenó su hospitalización en el servicio de Oncología Pediátrica. El día 8 se le realizó un estudio de resonancia magnética, se le diagnosticó un aparente residual tumoral cerebral y se le programó para que el día 11 tuviera una resección del mismo.

Al término de la operación, el neurocirujano me preguntó si hubo incidentes de importancia e inesperados de los cuales me hayan informado en San Luis Potosí. Le respondí que quienes lo atendieron me aseguraron que había sido una cirugía exitosa y sin complicación alguna.

El neurocirujano repuso que en el cerebro de mi hijo había encontrado algo que se deshilachaba como algodón y que era ajeno al cerebro. Ya visto en el servicio de Anatomopatología, el aparente residual tumoral resultó ser un “cuerpo extraño, textiloma, fragmento de gasa (gasas)”.

Tales gasas dejadas en el cerebro de Akin causaron múltiples cirugías cerebrales posteriores, tratamientos completamente invasivos e infinidad de complicaciones que hasta el día de hoy le han ocasionado catastróficas secuelas irreversibles, como son: atrofia severa auditiva, atrofia visual, trastorno psicomotriz, inmenso daño neurológico, atrofia de lenguaje, enormes males musculoesqueléticos, así como dependencia total y absoluta para realizar todas sus actividades diarias. Inclusive no puede comer por sí mismo.

Todo esto me motivó a buscar la procuración de justicia y el deslinde de responsabilidades de quienes cometieron esta aberrante y mala praxis. Así, en agosto de 2008 presenté una denuncia ante la PGJESLP, de la cual se desprende la AP/PGJE/SLP/I/526/VIII/2008, al igual que una queja ante la CEDH (expediente CEDH-Q607/8). Tras una exhaustiva investigación, ésta emitió la recomendación 11/2010, que hasta la fecha no ha sido aceptada por los Servicios de Salud del estado ni por el Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, a cargo del doctor Octavio Alfredo Castillero González.

De la misma manera, presenté formal queja ante la Comisión Estatal de Arbitraje Médico (CEAM), que mostró parcialidad hacia los médicos mencionados, al punto de que el doctor Alberto Rodríguez Jacob, quien fungía como comisionado estatal, trató de incitarme ofensivamente a recibir una cantidad de dinero, como si estuviera yo vendiendo a mi precioso y amado hijo, a lo cual no accedí. De ese modo, quedó como concluida y sin efecto mi queja, pese a las evidentes omisiones cometidas.

Debido a todos estos deplorables comportamientos institucionales, particularmente de la Procuraduría de Justicia, pues no ha hecho prácticamente nada tras cinco años de haber presentado mi denuncia, manifesté mi inconformidad con el subprocurador general de Averiguaciones Previas, quien dispuso remitir la averiguación previa a la Mesa III de Asuntos Relevantes (número AP/PGJE/SLP/UEAR/MIII/14/IV/2013). Al continuar con la dilación, omisiones y no línea de investigación, presenté formal queja contra la PGJESLP en la CEDH el 7 de agosto de 2013 (expediente 1VQU-448/2013) por la dilación, las omisiones y una escueta línea de investigación.

Deseando una favorable respuesta de las autoridades correspondientes a la brevedad posible, por la situación que guarda dicha averiguación, aclaro que todo lo mencionado consta en autos y que cuento con la documentación que avala lo antedicho. (Carta resumida.)

Atentamente

Jorge Enrique Rodríguez Herrera

(044/55/2334-7221)

[email protected]