56 Muestra de la Cineteca: “La diosa arrodillada”, con María Félix

La diosa arrodillada

A partir de hoy, la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional será reseñada día a día, hasta su conclusión, por diversos críticos para proceso.com.mx Como se cumplen 100 años del nacimiento de la actriz María Félix, el evento abrió con esta película suya.

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El gran realizador japonés Akira Kurosawa decía que con un buen guión y un buen director se puede producir una obra maestra; que con el mismo guión, un director mediocre puede producir una película pasable; pero que con un guión malo ni el mejor director puede hacer una buena película.

Qué se dirá cuando además de que estos dos son buenos hay un tercer elemento con una fuerza igual de poderosa.
Es el caso de La diosa arrodillada (1947), de Roberto Gavaldón, donde gran parte de la impresión dramática está en el personaje erótico de María Félix.

En un reportaje incluido en la edición 1953 de la revista Proceso que circula, Columba Vértiz recogió las impresiones de una decena de críticos, en el centenario del nacimiento de la actriz, para conocer su opinión sobre su mejor película. Además de Enamorada, Río escondido y, por supuesto Doña Bárbara, la mayoría de ellos mencionó La diosa arrodillada.

El guión escrito por el propio director en colaboración con el genio literario José Revueltas (de quien también se conmemora su centenario) está inspirado en un relato del escritor y guionista húngaro Ladislas Fodor. Los diálogos de cada personaje entretejen uno de los mejores ejemplos de filme noir realizados en México.

La cinta, como pocas en nuestro país, cuenta con las características propias del género: las convenciones del melodrama se transforman en torno a actos criminales donde el héroe suele estar encadenado a un oscuro pasado, se exhibe una sociedad violenta que amenaza a los personajes en un ambiente de pesimismo fatalista, y destaca la presencia de una femme fatale que conduce a sus víctimas a un final trágico.

Hay momentos en la historia del cine en que las diosas encarnan en actrices. La famosa Doña, con personalidad fuerte y decidida, con ese noséqué que enloqueció a los hombres, crea a este personaje en una de sus películas más importantes, donde el aura erótica es lo que ningún espectador de esa generación olvida.

Al momento de rodar el filme, María Félix y Arturo de Córdova estaban en el mejor momento de sus carreras, y aquí logran unas de sus más plenas interpretaciones al caer en el recio carácter de El Ogro Gavaldón. El resultado es de una gran fuerza expresiva donde Córdova captura emociones como la culpa, el dolor y la venganza en un semblante siempre opacado por la sombra.

El trabajo de esta obra está exaltado por la labor de Alex Phillips en la fotografía, que con su arte logra pasar de lo humano a lo plástico, convirtiendo a la mujer real en una escultura viviente. Además, su ingenioso uso de contrastes, con el que captura el género del cine negro, similar al del expresionismo alemán, del que El gabinete del Doctor Caligari es ya un clásico.

En La diosa arrodillada se ven elementos siempre presentes en la obra de Gavaldón, como su visión del mundo marcada trágicamente por el destino en la que sus personajes buscan la redención, el amor inalcanzable o la lucha por cambiar el orden de las cosas.

Como pocas veces, tendremos la oportunidad de presenciar esta inolvidable cinta en pantalla grande. La Cineteca Nacional, en la inauguración de la 56 Muestra Internacional de Cine proyectará una copia nueva en 35mm para rendir un merecido homenaje a María Félix en este centenario.

Las funciones serán del 11 al 16 de abril.