EU, principal responsable de la ola de niños migrantes: congresista texano

Un migrante centroamericano en la estación de trenes en Arriaga, Chiapas.
Foto: AP / Rebecca Blackwell

EL PASO, Tex. (apro).- El gobierno de Estados Unidos es el principal responsable de la migración forzada que en el último año ha llevado a miles de menores migrantes centroamericanos a internarse de manera ilegal en su territorio, consideró el congresista texano Beto O´Rourke.

“Nosotros tenemos alta responsabilidad en lo que sucede con esos menores de Centroamérica porque nuestro apetito por drogas ilegales está ayudando mucho a desestabilizar el país y el hecho de que desde luego la ruta del narcotráfico cruza por países centroamericanos y crea violencia”, dijo en entrevista con Apro.

El congresista demócrata aceptó que existe una “presencia agresiva” de agentes de la Agencia Antidrogas (DEA) y de otras entidades federales “en países como Honduras, Guatemala y El Salvador”, lo que ha estado desestabilizando a Centroamérica y ha creado un ambiente de violencia “invivible para las familias centroamericanas”.

Agregó: “La presencia de agentes de la DEA, el envío de material de guerra y nuestro historial de prevenir su propio crecimiento está afectando directamente a aquellos países de Centroamérica”.

Desde inicios de 2014 las autoridades migratorias estadunidenses han recibido una cantidad apabullante de menores migrantes no acompañados que buscan internarse de manera ilegal al país en busca de la reunificación familiar.

De acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), en 2011 los menores no acompañados detenidos por la Patrulla Fronteriza a lo largo de toda la frontera sur del país fueron 8 mil. Sin embargo, en lo que va de 2014 el número se multiplicó hasta los 47 mil y se espera que para finales de año puedan ser alrededor de 60 mil menores indocumentados detenidos.

Información de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) referente al año fiscal 2014, muestra que la mayor parte de los menores detenidos en Estados Unidos por no portar documentos que comprueben su ingreso legal son provenientes de la localidad de San Pedro Soula, Honduras.

Según las estadísticas, del 1 de enero al 14 de mayo pasado unos 2 mil 200 menores de esa localidad fueron aprehendidos por la Patrulla Fronteriza.

San Pedro Soula está considerada actualmente como una de las urbes más violentas del mundo con más de cuatro homicidios diarios entre una población que no alcanza los 800 mil habitantes.

Le sigue Tegucigalpa, con unos 300 menores detenidos en el mismo periodo. Luego está San Salvador, en El Salvador y Guatemala, Guatemala, con cerca de 400 menores migrantes arrestados en los primeros cinco meses de 2014, según las estadísticas de CBP.

“Debido a nuestra gran responsabilidad en el tema, es nuestro trabajo también ayudar a los que ya están aquí, darles un trato respetuoso y digno e intentar solucionar lo que está sucediendo en sus países pero no con estrategias policiales, sino con programas de ayuda”, expresó O´Rourke.

Agregó que algunos congresistas no están de acuerdo con las medidas anunciadas por el presidente Barack Obama en el sentido de deportar expeditamente a los menores a sus países de origen.

“Yo no creo que esa sea una solución, algunos de nosotros entendemos por qué están huyendo de sus países y sabemos que no es que quieran irse sino que se ven forzados, y no podemos regresarlos a que los maten”, dijo.

La presencia de la DEA en países como Honduras ha sido polémica desde el homicidio de cuatro personas en mayo de 2011 por agentes policiales de aquel país y oficiales encubiertos de la Agencia Antidrogas estadunidense, quienes afirmaron que las víctimas tenían conexión con los cárteles de la droga.

No obstante, en una carta enviada al Departamento de Justicia estadunidense en 2013, 57 congresistas exigieron la investigación de aquel incidente en el que, se afirmó, la DEA tuvo una responsabilidad “importante” en el asesinato de personas que presuntamente no mantenían ningún nexo con el narco.