Niños migrantes: expertos lo advirtieron y Obama no hizo caso

Niños migrantes en un centro de detención en Brownsville, Texas.
Foto: AP / Eric Guy

EL PASO, Texas (apro).- Las señales lanzadas en 2012 fueron muy claras: en la frontera sur de Estados Unidos existe una situación que de no ser atendida puede escalar pronto a la peor crisis humanitaria que hayan enfrentado las dos administraciones del presidente Barack Obama.

Expertos en materia de migración, exagentes fronterizos y funcionarios públicos alzaron la voz desde hace dos años respecto de la situación in crescendo de los menores migrantes no acompañados que se internan de manera indocumentada a Estados Unidos. Sin embargo la Casa Blanca decidió no actuar hasta que se vio rebasada por la crisis.

Así lo muestran cartas, reportes y testimonios hechos llegar a la administración de Obama desde 2012. La última llamada de alerta se encuentra en un reporte enviado al Departamento de Seguridad Interna en enero pasado por la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

En el verano de 2013 un grupo de especialistas en migración, liderados por Víctor Manjarrez Jr., exdirector de la Patrulla Fronteriza y actual dirigente del Centro de Seguridad Nacional y Migración de la UTEP, recorrieron la frontera sur de Estados Unidos para entrevistar a agentes federales respecto del imparable aumento de menores no acompañados que estaban ingresando al país sin documentos desde México y Centroamérica.

En el reporte titulado Proyecto sobre los niños migrantes no acompañados, hecho público el pasado 20 de marzo, los investigadores afirman que para el momento en que iniciaron el trabajo de campo se había registrado ya un incremento de 367% en el flujo de menores migrantes sin compañía respecto de 2011.

De acuerdo con las estadísticas de la Oficina de Migración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), entre 2012 y 2013 se registró un promedio de 66 menores arrestados diariamente en la frontera entre México y Estados Unidos. Actualmente, en el año fiscal 2014, dicha agencia registró la detención de 54 mil menores a lo largo de la frontera y estima que la cifra alcance 90 mil para fin de año.

Ante ese panorama los investigadores concluyeron que, de no prestar atención al problema, el mejor de los escenarios posibles sería el de “nivelar el número de menores migrantes”.

“UTEP recibió información de que los arrestos de menores migrantes se han más que duplicado en la frontera sur desde 2011. Los agentes de la Patrulla Fronteriza y del ICE aseguran que los números seguirán en aumento, anteponiendo que el mejor de los escenarios es el de nivelar el número de menores migrantes y que por tanto los menores migrantes deben ser prioridad para todas las agencias involucradas en el proceso”, anota el documento.

El Centro de Seguridad Nacional y Migración de la Universidad de Texas en El Paso incluso esbozó el impacto que el creciente flujo de menores migrantes estaba teniendo en las agencias fronterizas estadunidenses, con la intención de subrayar el riesgo de una crisis imparable.

“Los agentes de la Patrulla Fronteriza son enviados a las tiendas de conveniencia a comprar comida y bebidas para los menores como parte de su trabajo. Los agentes además acuden a lugares particulares a lavar y secar las cobijas usadas por los menores migrantes. El Fuerte Militar Brown está también proveyendo de juegos de entretenimiento para los menores, a pesar de que éste no está designado como un lugar acondicionado para la detención y el albergue de personas”.

Advertencias

Kyle Susa, investigador del Centro y coautor del reporte, asegura que las agencias federales estadunidenses estaban enteradas de la situación y que las recomendaciones y alertas no fueron tomadas en cuenta hasta recientemente.

“El Departamento de Seguridad Interna (DHS) sabía de la situación. Nos pidió el informe. Pero por alguna razón nuestras recomendaciones no fueron implementadas hasta apenas ahora”, dijo Susa en entrevista.

De acuerdo con la documentación de la UTEP, el Departamento de Seguridad Interna recibió aviso de la realización de la investigación y tuvo conocimiento del reporte final la primera semana de enero anterior, seis meses antes de que el mandatario estadunidense declarara la situación como una “crisis humanitaria”.

Fue hasta el 2 de junio cuando Obama consideró que la situación había escalado a una “crisis humanitaria urgente” y ordenó a las agencias federales a coordinar albergues temporales para los menores. A inicios de julio, el mandatario anunció una estrategia para acelerar el proceso de deportación de los menores indocumentados.

Víctor Manjarrez asegura que las autoridades federales consideraron la alarma como un problema local, algo que sólo afectaba a la frontera inmediata entre Estados Unidos y México.

“No veían venir una crisis mayor, a pesar de los números de menores migrantes cruzando la frontera sin compañía”, dijo el director del Centro.

Uno de los hallazgos más importantes que notificó el reporte al Departamento de Seguridad Interna es la razón principal por la que estos menores estaban cruzando la frontera de forma masiva.

“Los oficiales fronterizos tienen la certeza de que los menores migrantes están conscientes de la relativa falta de consecuencias que enfrentarán al ser arrestados en la frontera. UTEP fue informado además de que los traficantes de personas encargados de los menores migrantes entienden que una vez que un menor es aprehendido en Estados Unidos por internarse de manera ilegal, éste será reunido con su familia en el país mientras espera el proceso de deportación”, expone el informe.

Además del reporte de la Universidad de Texas en El Paso, el gobernador de Texas, Rick Perry, envió el 4 de mayo de 2012 una carta dirigida al presidente Obama donde le planteó la posibilidad de que el intenso flujo de menores migrantes llegando a la frontera se convirtiera en “una cuestión de seguridad interna”.

“Existen actualmente consecuencias de una frontera insegura. No sólo los decomisos de droga han aumentado y los cárteles infiltrado a nuestras comunidades, sino, como su administración sabe perfectamente, existe un surgimiento de menores ilegales no acompañados que están entrando a Estados Unidos. Aparte de que esto es obviamente una crisis humanitaria, estos menores ilegales sin compañía han dejado al gobierno federal luchando para corregir los resultados de sus políticas fallidas en el tema de seguridad fronteriza”, se lee en la misiva.

Perry alertó a Obama que “el no reconocer su responsabilidad” y “permanecer inactivo, está alentando a otros menores a ponerse ante situaciones extremadamente peligrosas”.

“Las proyecciones apuntan a que el número de menores ilegales que están cruzando la frontera seguirá en aumento. Sin un plan para atacar la situación, el gobierno federal está simplemente ignorando los intereses fiscales, sociales y de salud de nuestros propios ciudadanos”, escribió el gobernador texano.

En octubre de 2012, cinco meses después de la carta de Perry a Obama, otra organización hizo llegar a la actual administración otro reporte sobre la situación. La Comisión para las Mujeres Refugiadas en Estados Unidos envió el informe titulado Expulsados de casa: los niños y niñas perdidos de Centroamérica.

En dicho documento la organización recomienda a las autoridades federales, específicamente a los departamentos de Seguridad Interior y al de Justicia, así como a la administración del presidente Obama, “implementar reformas para atender este problema sistemático y obtener los fondos necesarios tanto del Congreso como de la Casa Blanca”.

“El hecho de que las agencias fronterizas hayan implementado cierto número de camas para albergues cerca de la frontera sur de Estados Unidos no necesariamente ayuda a desahogar la saturación del transporte de migrantes proporcionado por ICE. Además la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) debe asegurarse de que los menores migrantes tengan los derechos humanos básicos durante todos sus procesos”, exige el reporte, antes de dar un recorrido por el porcentaje de incremento en las detenciones de menores migrantes no acompañados.

Bebés migrantes

Cuando las autoridades pensaban que la crisis humanitaria en la frontera sur de Estados Unidos no podía ser peor, un estudio publicado la semana pasada por el Pew Research Center apunta a lo contrario: los menores no acompañados son cada vez más pequeños, pues en 2013 de los 38 mil registrados, unos 3 mil 500 tenían entre 6 y 12 años; ahora unos 7 mil 500 menores detenidos tienen menos de 12 años.

María Corvenali, una de las dirigentes de Familias Triunfadoras, organización que esta semana abrirá un albergue en la ciudad de El Paso con capacidad para 90 menores, afirma que las autoridades les han advertido de que podrían recibir incluso bebés.

“Las autoridades nos han avisado de que tenemos que estar listos para recibir desde niños de 10 años hasta bebés”, contó Corvenali.

La dirigente dijo además que esto se debe a que los niños migrantes han comenzado a traer consigo “a sus hermanitos”, según lo que ha conocido en su experiencia. “Hemos visto que son cada vez más chiquitos porque los más grandecitos que cruzan la frontera traen a sus hermanitos menores y los tienen que cuidar todo el camino”, alertó.

Actualmente existen cuatro albergues temporales que atienden menores migrantes en la ciudad de El Paso, Texas.