Secuestro y exilio vaciaron el “Valle de la Muerte”

Pueblo fantasma.
Foto: Patricia Mayorga

El Valle de Juárez –que abarca casi tres municipios en la frontera de Chihuahua con Texas–, antes hogar de los trabajadores de las maquiladoras es ya un pueblo fantasma. Una auténtica epidemia de levantones obligó a la gente a huir. Algunos intentan que Estados Unidos los asile, entre ellos un exmilitar quien acusa: el Ejército está al servicio de los señores de la droga… antes, los Carrillo Fuentes; ahora, los narcos de Sinaloa.

GUADALUPE, CHIHUAHUA (Proceso).- Jorge Sebastián estuvo presente en el levantón de su madre. Después levantaron a su tío, quien se había hecho cargo de él. En el primero tenía seis meses; para el segundo, tres años. Hasta hoy no hay rastro de su madre. A su tío lo soltaron pocas horas después de levantarlo y de haberlo golpeado a placer.

Jorge Sebastián tiene ahora cuatro años y es un mexicano exiliado y en espera de que el gobierno estadunidense le otorgue asilo político.

A su mamá se la llevaron a las dos de la tarde muy cerca de su casa, en el Valle de Juárez –Valle de la Muerte, le dicen–. Con otros veinte empleados de maquiladora había recorrido en camión los 60 kilómetros entre Ciudad Juárez y el municipio de Guadalupe con su hijo en brazos.

Hombres armados detuvieron el autobús para llevarse a la mujer. Eso es lo poco que sabe la familia. Jorge Sebastián se quedó solo en el asiento vacío; algunos pasajeros se preocuparon por cargarlo y protegerlo, dicen otros viajeros del mismo vehículo.

Él no puede recordarlo porque eso ocurrió cuando no tenía ni el año cumplido; y porque nació con medio cerebro paralizado.

Jorge Sebastián y su madre eran de las poquísimas personas que siguen habitando el Valle de Juárez, esa planicie que comprende dos municipios y parte de otro en la frontera entre Chihuahua y Texas…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1976 de la revista Proceso, actualmente en circulación.