¿Una nueva efeméride nacional?


MÉXICO, D.F. (Proceso).- Celebrar y hacer mitote, con su justa dosis de olvido y negación, es consustancial a nuestra gloriosa mexicanidad, al punto que podemos declararnos como uno de los países con el calendario de fiestas más abultado del orbe. La Iglesia impuso su inacabable santoral, el Estado ha hecho lo propio para prescribir sus días de aniversario y la sociedad civil ‒con sus gremios y jerarquías‒ no se queda a la zaga para hacerse presente en las recurrencias calendáricas. Y por si el ingenio nos faltara para inventar los motivos, ahí están los publicistas para intervenir. Celebramos a los compadres y a los enamorados, tenemos días específicos para agasajar a secretarias, albañiles y licenciados en turismo, e incluso, podemos presumir de estar a la vanguardia por haber establecido, el 22 de julio, como “Día del perro”.

No obstante, al ahondar en nuestra furia celebratoria, las inconsistencias y las omisiones salen a flote. A los agremiados bajo el signo de Esculapio, por ejemplo, no les bastó con apartarse el 23 de Octubre para homenajearse genéricamente, sino que discurrieron que era necesario un día extra para el oftalmólogo (13 de diciembre), otro para el dentista (9 de febrero) y otro más para el psicólogo (20 de mayo). ¿No sería coherente, dada la creciente proliferación de la materia que les es afín, que hubiera otro para proctólogos y forenses?… Y si a ese tenor nos avenimos, ¿por qué reservamos un día para recordar a ambos genitores y, en cambio, no destinamos ninguno para aquellos que actúan en su ausencia, es decir, para padres putativos? ¿Por qué existen días de fiesta para abogados, contadores y locutores, mientras que carecemos de una jornada para los objetores de conciencia?… Si tuviéramos en consideración que su oficio es uno de los más antiguos y socorridos, ¿no debería haber otro dedicado a las sexoservidoras?…

Mas no es este el espacio adecuado para proseguir con el cuestionamiento, ya que acabaríamos por preguntarnos, a la luz de nuestra vergonzosa cotidianidad, por qué no se apartan días para conmemorar a los secuestrados, a las violadas, a los plagiados, a las extorsionadas, a los despedidos, a las asesinadas, a los despojados, a las desaparecidas, a los niños golpeados, y a ese larguísimo etcétera que mora en los escondrijos de nuestra amargura patria y que haría insuficientes los 365 días del año para darle cabida…

¿Entonces hacia donde volteamos la mirada? ¿Nos gustaría, ya hablando en los términos de nuestra incumbencia, vislumbrar alguna claridad ajena de panfletos y consignas institucionales? Creemos que sí y para ello nos disponemos a darle voz a un advenimiento noble promulgado por un grupo de idealistas que, entre otros denuestos tipificados por nuestra sociedad y debido a la naturaleza misma de su quehacer, encuentra difícil la subsistencia. Veamos de quiénes se trata y cuál es su propuesta.

Toca a los distinguidos y numerosos artífices de la Escuela Mexicana de Guitarra promover una iniciativa que ha encontrado eco desde hace más de tres décadas en la Universidad Autónoma Metropolitana gracias al conciliábulo de catedráticos de las principales escuelas de música del país. Son ellos quienes aúnan sus vocaciones para decirle a la sociedad mexicana que el bastión que defienden es de una calidad insuperada por el resto de las escuelas de instrumentos del país ya que, argumentan, “no hay año sin que los guitarristas mexicanos no triunfen en algún concurso internacional”, amén de que los esfuerzos conjuntos de compositores, maestros, gestores e instituciones nacionales ha desembocado en un admirable horizonte, logrando que la guitarra, en cualquiera de sus géneros, se encuentre a la vanguardia mundial.

Y a esto podríamos agregar que el repertorio mexicano ‒y sus intérpretes‒ no sólo está en la vanguardia, sino que es una de las puntas de lanza de la literatura universal para la guitarra. De hecho, la música mexicana para ella ‒con énfasis en la que compuso Manuel M. Ponce‒ es la que más se toca en el mundo y eso sería motivo suficiente para que el orgullo nacional encontrara un asidero sólido, sustentado plenamente en la veracidad. Además, hemos de señalar que en nuestro país se realizan cada año diecinueve festivales de relieve para el instrumento, junto a clases magistrales, talleres, concursos y exposiciones de toda laya, en suma, hablamos de un corpus de acciones que no tiene paralelo con el resto de las iniciativas que organizan otras disciplinas musicales. Si fuéramos congruentes tendríamos que impulsar las medidas educativas necesarias para que guitarristas de todas las razas vinieran a nuestro país para especializarse en el repertorio que aquí producimos.

En cuanto a la propuesta concreta, nos enteramos que se busca establecer el 20 de octubre como Día Nacional de la guitarra ‒con miras a convertirlo en un Día Mundial‒ y que, para tal efecto, están ya convocadas las instancias que firmarán los protocolos.[1] ¿Y por qué en esa fecha específica? Por la sencilla razón de que fue el día donde acaeció, en 1941, el estreno del Concierto del Sur de Ponce, en Buenos Aires. Sobraría decir que esta obra es aquella que representa la cúspide de la producción ponciana para guitarra ‒señera también dentro de la literatura universal‒ (PROCESO 1702) y que la ejecución en esa metrópoli del Cono Sur tuvo una repercusión inmensa para nuestra cultura. Por un lado, la urbe argentina era una de las grandes Capitales de la Música en esos años de crisis bélica y, por otro, porque ese concierto signó ‒al lado de otros que se realizaron en Montevideo y Santiago de Chile‒ la primera ocasión en que se escuchaba música sinfónica mexicana en esa latitud. Tampoco sobra anotar que fue la ocasión en que Ponce logró, por vez primera, que se ejecutara un concierto entero dedicado a su música, y que ello lo motivaría a declarar que había sido uno de los días más felices de su vida.

Con respecto a los detalles del estreno son las palabras del propio compositor ‒téngase presente que Ponce es el pionero del repertorio mexicano de música de concierto para guitarra‒ aquellas que mejor lo describen. Anotó el maestro: “20 [oct.] Ensayo por la mañana en el Teatro Nacional de la Comedia. Todo marchó bien, gracias a Dios. Por la noche, a pesar de que sopla un viento helado, el teatro está concurridísimo. Parece que todo lo que cuenta en Buenos Aires está presente. A mi salida, aplausos. Después del “Chapultepec” [su poema sinfónico], me llaman tres veces. Hago que la orquesta se ponga de pie. Al terminar el primer tiempo del “Concierto del Sur”, estalla la ovación. Dejo que Andrés reciba todos los aplausos. [Se refiere a Andrés Segovia, el instrumentista español que fue el principal dedicatario de su obra guitarrística] Sigue el “Andante”. Podría haberse escuchado una mosca volando. Otra ovación. Andrés me obliga a dar las gracias. “Allegro final” ‒entusiasmo delirante.[2] Saludamos y Andrés sale 4 veces solo y 4 conmigo a dar las gracias. Tanto el “Poema elegíaco” como “Ferial” son muy aplaudidos. Salgo 3 veces, pero dando tiempo. Y comienza el desfile. Uno de los primeros que me felicitan es Kleiber. Lista interminable: López Buchardo, Mastroiani, Copland, Juan José Castro, la hija del mtro. Williams, en nombre de éste, y una multitud de pianistas, violinistas, cantantes, y muchísimas personas más. [En otro texto se lee que lo felicitaron más de 200 asistentes] Al ¨Tropezón” restaurant, con Miguel del Pino, su mujer, Fontova y otros”.

Si hemos de hacer mitote, hagámoslo por una causa justa. Inclusive, tratemos de considerarlo como una reivindicación elemental por las infamias y menosprecios que Ponce hubo de sortear, en su calidad de compatriota, por cuenta de nuestra gloriosa mexicanidad, con su interminable cauda de complejos y aberraciones. ¿Por qué no habríamos de otorgarle nuestro beneplácito a una de las pocas jornadas que sí cuenta con los elementos para enaltecer a la cultura patria? ¡Larga vida a la guitarra y a los guitarristas mexicanos![3]

[1] La ceremonia inaugural tendrá lugar el 20 de Octubre en las Instalaciones de la UAM Xochimilco, con dos días de actividades inherentes.

[2] Se recomienda su audición. Pulse la ventana de audio correspondiente. Manuel M. Ponce – Allegro moderato e festivo del Concierto del Sur. (Raúl Zambrano, guitarra. Orquesta Sinfónica Académica del Estado de San Petersburgo. Arkady Shteinluth, director. QUINDECIM, 2005)

[3] Dada la relevancia de la iniciativa se propone que las adhesiones se sumen para garantizar su cristalización. Por favor diríjanse correos a las siguientes direcciones: [email protected], [email protected] y en Facebook como Día Nacional de la Guitarra.