“¡Basta ya!”, clama Episcopado frente a desapariciones y muerte

Javier Navarro, vicepresidente de la CEM; Francisco Robles, presidente; y Eugenio Lira, secretario.
Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F. (apro).- Ante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, los obispos mexicanos pronunciaron un “¡basta ya!” y se unieron “al clamor generalizado” que pide un alto a la violencia y “una profunda transformación del orden institucional, judicial y político” de México.

Así lo expresaron hoy en un comunicado titulado “¡Basta ya!”, en el marco de su 98 asamblea plenaria que se realiza durante esta semana en la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en Lago de Guadalupe, Estado de México.

Dicen en su mensaje:

“No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desaparecidos. No queremos más dolor ni más vergüenza. Compartimos como mexicanos la pena y el sufrimiento de las familias cuyos hijos están muertos o están desaparecidos en Iguala, en Tlatlaya y que se suman a las miles de víctimas anónimas en diversas regiones de nuestro país”.

Y agregan:

“Con tristeza reconocemos que la situación del país ha empeorado, desatando una verdadera crisis nacional. Muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades”.

En medio de esta crisis, los obispos dicen ver con “esperanza” un “despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades”.

También exhortan a pasar “de las protestas a las propuestas” y a solucionar la grave crisis “mediante la vía pacífica que privilegia el diálogo y los acuerdos transparentes”.

Por último, agregan:

“Ante la situación que enfrentamos, los obispos de México queremos unirnos a todos los habitantes de nuestra nación, en particular a aquellos que más sufren las consecuencias de la violencia, acompañándoles, en su dolor, a encontrar consuelo y a recuperar la esperanza”.