Corriente mancerista detrás de apoyo a candidatura de abogado del episcopado

Armando Martínez, presidente del Colegio de Abogados Católicos.
Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F. (apro).- Armando Martínez, presidente del Colegio de Abogados Católicos y considerado el abogado predilecto del episcopado mexicano, argumenta las razones que lo llevaron a ser actualmente precandidato del PRD a una diputación federal en la ciudad de México.

“Como ciudadano independiente, decidí lanzar mi precandidatura por el PRD porque hoy este partido, en la capital del país, se ha mostrado más abierto e incluyente en el tema de la participación ciudadana”, dice Martínez.

Y señala que tiene todo el respaldo político de la corriente perredista Vanguardia Progresista, que impulsa su candidatura a diputado federal por el distrito 23, de Coyoacán.

–¿Concretamente qué miembros del PRD lo están apoyando?—se le pregunta.

–Bueno, está Héctor Serrano, secretario de Gobierno de la administración capitalina. Además, ya he sostenido pláticas con el presidente del PRD en el Distrito Federal, Raúl Flores.

–Sin embargo, el dirigente nacional del partido, Carlos Navarrete, acaba de externar su rechazo a la precandidatura de usted.

–Sí, es cierto, el señor Navarrete está en desacuerdo. Respeto su posición. Pero ojalá y se dignara a dialogar conmigo para debatir el asunto.

Cuando el gobierno perredista de Marcelo Ebrard legalizó el aborto en la capital del país, y después los matrimonios entre personas del mismo sexo, la Iglesia católica impugnó jurídicamente esas medidas a través de Armando Martínez, quien como presidente del Colegio de Abogados Católicos llevó el caso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde perdió el litigio.

–¿Por qué ahora se lanza como candidato de un partido que usted antes impugnó en el tema del aborto y el matrimonio gay?—se le pregunta.

–Mire, debe quedar claro que mi lucha legal se dio durante el gobierno de Marcelo Ebrard, quien emprendió esas medidas e incluso encabezó una persecución en contra de la Iglesia. Por ejemplo, demandó judicialmente al cardenal Juan Sandoval Iñiguez y al vocero de la arquidiócesis de México, Hugo Valdemar. Eran los tiempos en que –azuzados por el PRD capitalino— irrumpían grupos de agitadores en la Catedral Metropolitana.

“Ahora las cosas son muy distintas con el actual jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, quien es muy abierto y respetuoso con las distintas maneras de pensar. Incluso, Mancera ya invitó al Papa Francisco a visitar la ciudad de México. No padece la ´catolicofobia´ de su antecesor en el cargo. Actualmente hay una izquierda muy diferente en la capital”.

–En caso de que usted consiga la diputación, ¿seguirá impugnando al aborto y al matrimonio gay en el Distrito Federal, ahora desde el mismo PRD?

–No, porque ya son temas legislados. Son ley. Y yo soy muy respetuoso de las leyes. Si llego a ser diputado federal me olvidaré de esos asuntos. El PRD es muchísimo más que el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

–¿Y dejará de encabezar al Colegio de Abogados Católicos?

–Evaluaré muy bien si permanezco en el cargo. Todavía falta que consiga la candidatura, pues en el PRD compito con contrincantes muy fuertes por ese distrito 23. Está Pablo Gómez, por ejemplo. La elección de candidatos se realizará el próximo 14 de febrero.

Considera Martínez que la doctrina social de la Iglesia, de la que es seguidor, no está reñida con las posturas de izquierda. Por lo que sus aportaciones como diputado podrán fortalecer al PRD.

Como abogado, el hoy precandidato a diputado se ha especializado en defender legalmente a altos miembros de la jerarquía católica mexicana. Por ejemplo, defendió al cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, cuando
este fue acusado en una corte estadounidense de encubrir al sacerdote pederasta Nicolás Aguilar.

–¿Qué opinan los obispos y cardenales de su precandidatura?—se le inquiere al influyente abogado del clero.

–Les da mucho gusto que un laico católico como yo esté participando en política, pues es un derecho humano fundamental. En la Iglesia respetan mucho mi decisión.