Homenaje músical a Luis Herrera de la Fuente

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- A 50 días de su fallecimiento (5 de diciembre de 2014), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ofreció un más que merecido homenaje al maestro Luis Herrera de la Fuente, figura fundamental en el desarrollo orquestal de nuestro país durante el siglo XX.

Multifacético, fue director, promotor, y organizador de actividades en las que tuvo todo el reconocimiento, aunque personalmente él prefería ser reconocido como compositor, y así, como creador musical, anhelaba que primordialmente se le recordara después de su partida. Por eso fue un acierto que el homenaje a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, teniendo como director huésped al titular de la Sinfónica de Querétaro, José Guadalupe Flores, y como solistas a otros dos consagrados de la música nacional, el chelista Carlos Prieto y la Pianista Guadalupe Parrondo, se realizara con un programa que, con una sola excepción, se integrara con piezas del homenajeado.

Por lo rápido de la organización, el material escogido, la orquesta, el director y solistas y su propia presencia en el escenario a la hora de presentar el homenaje por parte de la titular del INBA, María Cristina García Cepeda, creo que la armazón del concierto-homenaje efectuado el pasado 25 de enero, debió ser del actual Coordinador de Música y ópera del INBA, Jaime Ruiz Lobera, y si mi pensamiento es acertado, mis felicitaciones a él por lo bien logrado, y si no fue él, pues a quien corresponda.

Es importante que se presentaran obras del maestro porque como bien recuerda en sus notas al programa Juan Arturo Brennan, don Luis cursó tres, sí, tres veces la carrera de composición. No la hizo así porque haya reprobado las dos primeras sino porque tanto era su afán por dedicarse a la escritura musical que refrendó sus estudios una y otra vez para garantizarse a sí mismo que contaba con las herramientas necesarias, suficientes y adecuadas como para hacerlo y hacerlo bien.

Resultado de eso fue la muestra interpretada en el concierto-homenaje en donde se escuchó la Sonatina en dos movimientos, lento y moderato, obra para chelo solo dedicada a Carlos Prieto, quien de nueva cuenta la ejecutó visiblemente emocionado, no sin antes recordar que su primer concierto junto al homenajeado ocurrió hace cuarenta años, fecha en que iniciaron una muy fructífera asociación que sólo concluyó con la muerte de don Luis. Carlos Prieto también interpretó la única obra del concierto que no pertenece a la autoría de Herrera, sino de Johann Sebastían Bach, la “Sarabanda” de la Suite para violonchelo solo No. 3.

A esto siguió, ya del maestro Herrera, el Concierto para piano y orquesta, que contó con la, como siempre, regia actuación de Guadalupe Parrando quien, por supuesto, también estuvo cercana al quehacer musical del compositor.

Cerró el concierto, atinadamente conducido por el maestro Flores y un sumamente decoroso desempeño de la orquesta, con una de las composiciones más interesantes del maestro, la Suite de ballet Fronteras (1954) y que nos recordó su versatilidad pues igual componía para instrumentos solistas, pequeños conjuntos o ballets, como en este caso, y hasta composiciones sinfónicas.

Oportuno y merecido homenaje a un hombre imprescindible en la música del siglo XX mexicano.