“Esclavitud” en la Liga Mexicana de Beisbol

Pesqueira. Maltrato laboral

El mexicano Daniel Pesqueira tuvo la oportunidad de irse a jugar a Grandes Ligas, con los Medias Rojas de Boston. Pero la Liga Mexicana de Beisbol acabó con esa posibilidad: envió a Estados Unidos documentos que “demostraban” que el joven tenía un contrato vigente con los Diablos Rojos del México. El pelotero, en contraparte, asegura que jamás firmó esos papeles, los cuales, entre otras irregularidades, presentan incoherencias en las fechas, rúbricas supuestamente falsificadas y carecen, por otro lado, de firmas importantes. El caso motivó una serie de demandas y develó un conflicto central: los equipos mexicanos “esclavizan” a los peloteros y los estadunidenses convalidan esa iniquidad.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Un juez de la Corte Estatal del condado de San Diego determinará en las próximas semanas si es válido o no el documento con el cual las Grandes Ligas impidieron que el pelotero mexicano Daniel Pesqueira entrenara con Medias Rojas de Boston en la pretemporada 2012.

La decisión del juez forma parte de la disputa judicial contra el beisbol organizado de Estados Unidos que mantiene David González, padre del ligamayorista Adrián González, quien en diciembre de ese año demandó a las Grandes Ligas ante una corte federal por ser “cómplice” de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) en un esquema abusivo y tramposo para contratar y negociar peloteros mexicanos.

La LMB se convirtió en tercero en el conflicto pues las Grandes Ligas argumentan que dieron de baja a Pesqueira a petición de la oficina que dirige Plinio Escalante.

La LMB les envió documentos para demostrar que el pelotero tiene un contrato firmado con Diablos Rojos del México, razón por la cual no puede ser negociado por David González, en cuya academia de beisbol el muchacho ha entrenado desde abril de 2010.

Sin embargo Pesqueira y su padre aseguran que nunca han firmado un contrato con Diablos Rojos del México.

Ambos reconocen que en 2009 firmaron un documento a fin de que el pelotero, entonces de 15 años, viajara sin sus padres a Oaxaca, donde entrenó dos semanas en la academia de Alfredo Harp Helú, dueño de los Diablos Rojos y de Guerreros.

De acuerdo con la demanda contra Grandes Ligas, la Asociación de Equipos Profesionales de Beisbol de la Liga Mexicana (AELM), la National Association of Professional Baseball Leagues, las Ligas Menores y otros organismos –que obra en la Corte Superior de California en el condado de San Diego con el número 37-2014-00005652-CU-BT-CTL–, David González acusa a la LMB de haber copiado y reproducido la rúbrica de Daniel Pesqueira en dos documentos fechados en 2010 y 2011, y así elaborar contratos falsos que, por si fuera poco, supuestamente firmó cuando era menor de edad.

La sorpresa y la ira

El conflicto se inició cuando David González comenzó a entrenar a un grupo de peloteros en los campos de la Liga Municipal de Tijuana. Los jugadores firmaron contratos para entrenar con él y tratar de ser contratados por equipos de Grandes Ligas como agentes libres, sin necesidad de ser negociados a través de los clubes de la LMB, los cuales cobran 75% de comisión, a veces sin haber invertido un peso en ellos.

González argumenta que su academia permite a los jugadores desarrollarse a cambio de 30% del monto del contrato a firmar, y la LMB acusa al empresario de hacer negocio vendiendo peloteros sin invertir en un torneo que ofrece trabajo a beisbolistas que no llegan a Grandes Ligas.

El punto del conflicto es Daniel Pesqueira, a quien Diablos Rojos reclama como suyo. González firmó un contrato con él, puesto que Pesqueira era libre y sólo en 2009 realizó una práctica con los prospectos escarlatas, pero el club nunca le pagó ni volvió a buscarlo.

El entrenador asevera que como el jugador estaba pasado de peso y apenas pichaba a 76 millas por hora, a los Diablos no les interesó; pero cuando en 2010 se dieron cuenta de que el pelotero había crecido, perdido peso y la velocidad de su recta llegaba hasta 92 millas, comenzaron a reclamarlo.

Para salir de dudas, González y Alberto Pesqueira Corrales, padre del pelotero, promovieron ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal un proceso de jurisdicción voluntaria para que la LMB exhibiera el contrato mediante el cual Diablos Rojos alegaba tener los derechos del joven.

El 5 de marzo de 2012, el representante de la AELM, Óscar Neri Rojas Salazar, informó al juez trigésimo primero de lo civil que el 16 de febrero, ante el notario público 144 del DF, la LMB entregó copias del contrato solicitado, de la credencial de elector de Alberto Pesqueira y del acta de nacimiento de Daniel.

El documento entregado es un “contrato de prestación de servicios profesionales”. Tiene los datos personales del jugador y los de la empresa Diablos Rojos del México S. A. de C. V., cuyo representante es Roberto Mansur Galán. Se asienta que el inicio del contrato es el 22 de marzo de 2010. Está fechado el 1 de enero del mismo año e indica que se otorgarán 2 mil pesos de beca al pelotero y estará asignado a la Academia Rookie.

Aparecen el logotipo de la LMB y la leyenda “Asociación de Equipos Profesionales de Beisbol de la Liga Mexicana, A. C.” Se observan los nombres y firmas del jugador y del directivo del club, pero están vacíos los espacios donde deberían ir las rúbricas del presidente de la liga y del presidente de la asociación, así como la fecha de recibido y fecha de registro.

“Lo raro es que Pesqueira y su papá firmaron un solo documento en 2009, no en 2010”, destaca David González en entrevista.

En febrero de 2012 el pitcher zurdo Daniel Pesqueira Arellano se presentó en Fort Myers, Florida, donde Medias Rojas de Boston tiene su campo de entrenamiento primaveral. El jugador sería evaluado y, si a la organización le gustaba su desempeño, le ofrecería un contrato para la temporada regular. El equipo hizo ese acuerdo con David González, quien oficialmente representa al pelotero.

El 6 de marzo, empero, el scout de Boston, Eddie Romero, informó a González que el equipo regresaría a Pesqueira a México porque la LMB le avisó que tenía contrato vigente con Diablos Rojos y, por lo tanto, no podía entrenar ni ser vendido a un equipo de Grandes Ligas sin el consentimiento de la Liga Mexicana. Como el jugador aparecía en la lista de reservas de la LMB, no era elegible.

Con el pelotero de regreso en México, González solicitó a las Grandes Ligas copias de las evidencias de que Pesqueira pertenece a Diablos Rojos. Recibió una hoja la cual dice: “contrato de prestación de servicios profesionales”, igual, aparentemente, a la que Rojas Salazar había entregado ante el juez y el notario. Sin embargo, la fecha indica 22 de marzo de 2009, en lugar de 2010.

Grandes Ligas le entregó otro “contrato”: Ahí se lee que el joven fue firmado el 16 de marzo de 2011 para la temporada de ese año. Sólo aparece el nombre de Daniel Pesqueira, sin su firma. Diez días después de obtener este papel, recuerda González, recibió otro documento similar que sí está “firmado” por Daniel.

“Ninguno de esos documentos contiene términos para considerar que sea un contrato válido. Las fechas de esos documentos indican que Daniel Pesqueira era menor de 18 años, o sea, menor de edad según las leyes mexicanas y de Estados Unidos, pues nació el 6 de abril de 1994. El documento de 2011 no tiene la firma del padre, por lo que es un contrato nulo, pues las leyes mexicanas prohíben a un menor de edad firmar contratos. No hay firmas de directivos de la Liga Mexicana y es evidente que una o las dos firmas de Pesqueira en cada documento ha o han sido copiadas de forma fraudulenta”, señala la demanda radicada en la Corte Estatal de San Diego.

Con la evidencia en la mano, en mayo de 2012, David González viajó a las oficinas de Grandes Ligas en Nueva York, acompañado por Daniel Pesqueira y su padre. Ante un grupo de directivos del organismo expusieron el caso y pidieron su intervención para encontrar una solución. El vicepresidente ejecutivo de Relaciones Laborales, Dan Halem, se comprometió a resolver el asunto en un mes. Nada pasó.

Siete meses después, González demandó a las Grandes Ligas en la Corte de Distrito en California y se abrió la causa 3:12-cv-02859-L-BGS. El 22 de abril de 2013, a nombre de las Grandes Ligas, Steven González, consejero de Relaciones Labores de la oficina del comisionado Bud Selig, informó al juez federal que las Grandes Ligas recibieron de Ligas Menores los documentos que, a su vez, les mandó la LMB.

El consejero entregó al juez copia del “contrato de servicios profesionales” fechado el 16 de marzo de 2011 con el que Diablos Rojos “demostró” que Pesqueira es su jugador. Steven González anexó como prueba una carta en hoja membretada de los Diablos Rojos del México, de fecha 20 de septiembre de 2011 y firmada por Roberto Mansur, presidente ejecutivo del club, dirigida a Daniel Pesqueira, en la que lo invita a participar en el campo de entrenamiento que iniciaría el 13 de febrero de 2012.

“Tus honorarios de 2011 fueron 2 mil pesos por mes. Los honorarios para 2012 serán determinados durante el campo de entrenamiento, tomando como base los honorarios que tuviste durante la temporada 2011”. La carta no tiene firma de recibido. No está claro si el pelotero sabía de su existencia.

Trece meses después del inicio de la denuncia, el juez federal determinó que no podía tomar una decisión si la LMB no estaba involucrada en el conflicto. Así, los abogados de David González determinaron iniciar otra demanda en la Corte Estatal de San Diego (el 6 de marzo de 2014), donde fue involucrada la LMB por los delitos de “conspiración civil, interferencia intencional en relaciones contractuales, interferencia negligente en relaciones contractuales, negligencia y prácticas comerciales desleales”.

Entre las pruebas para demostrar que son falsos los contratos exhibidos está la declaración de Alberto Cañedo, hermano de Donald Cañedo, el scout de Diablos Rojos del México, que recogió las firmas de Daniel y sus papás para que el jugador viajara a Oaxaca en 2009:

“Que en o alrededor de 2009, mi hermano Donald me preguntó si podía usar mi casa localizada en Chulavista, California, para que el joven pelotero Daniel Pesqueira firmara un documento que le permitiría entrenar en la academia de beisbol Alfredo Harp, localizada en Oaxaca. En esa reunión estuvieron Donald Cañedo, Alberto Pesqueira, Ana A. Arellano Pérez, el joven jugador y yo. En esa reunión yo observé que Daniel Pesqueira firmó un documento que le presentó mi hermano Donald Cañedo.”

El rechazo

El 29 de octubre de 2014 Plinio Escalante rindió declaración en calidad de presidente de la LMB como parte de una moción presentada por sus abogados para invalidar los requerimientos del juez por falta de jurisdicción. El directivo dijo que la LMB opera solamente en México, que no hace negocios, no se anuncia, no recluta prospectos ni tiene empleados, agentes o scouts y no organiza juegos en ningún lugar de Estados Unidos, por lo cual la liga nunca autorizó a nadie a reunirse con Daniel Pesqueira Arellano en San Diego:

“La LMB nunca ha falsificado o conspirado para falsificar la firma y/o el consentimiento de cualquier pelotero –incluido Pesqueira– en un contrato. La liga nunca ha ‘copiado’ la firma de Pesqueira de ningún documento ni de ningún otro jugador de beisbol. He sido informado y creo que –cada año desde 2010 y hasta 2014– Pesqueira ha tenido un contrato válido y legítimo con los Diablos. Fui informado y creo que cada contrato fue celebrado en México. Como con cualquier otro jugador, la LMB recibió de los Diablos una copia de cada uno de los seis contratos de Pesqueira.”

Los abogados de la LMB también contestaron a la Corte Estatal de San Diego que no tiene jurisdicción sobre la liga.

“En la Corte Federal, Grandes Ligas explicó que regresó a Pesqueira apoyado en que la LMB le dijo que el muchacho tenía un contrato con los Diablos. Boston lo regresó porque Grandes Ligas le dijo: ‘Regrésalo’. Y ellos tomaron una decisión creyendo que los papeles de la Liga Mexicana estaban en regla. Ahora no saben qué contestar en la demanda federal porque le hicieron caso a la LMB sin verificar si los papeles eran válidos”, señala David González.

El viernes 23, por disposición del juez Joel R. Wohlfeil, Plinio Escalante rindió una nueva declaración, que fue tomada en las oficinas de la LMB por el abogado de David González en presencia de un representante de la Corte Estatal de San Diego.

La sentencia que dicte ese juez será determinante para que González pueda reanudar la demanda que interpuso en la Corte Federal, donde acusa a las Grandes Ligas de ayudar a la LMB “a esclavizar a los peloteros mexicanos”.

“Supongamos que Pesqueira sí firmó un contrato con Diablos, los estatutos de la liga dicen que para que sea parte oficialmente de un equipo el pelotero de primera firma tiene que entrenar mínimo 30 días en la academia en El Carmen (en Monterrey). Daniel estuvo sólo 15 y en Oaxaca. Los contratos de los profesionales –que son de cuatro hojas, no de una, como éstos que presentan– indican que el contrato será sólo por la temporada que especifica, no para toda la vida. Sus cláusulas indican que si un equipo no paga el salario del pelotero, éste dejará de pertenecerle. Al muchacho nunca le pagaron un centavo de esos 2 mil pesos de beca. Un jugador que firma no tiene forma de salirse de un club, nunca lo dan de baja, les pertenece siempre”, sentencia González.

Este texto se publicó en la edición 1995 de la revista Proceso.