Suman 18 los secuestrados por comando en Cocula; culpan a operador de La Familia

Policías comunitarios y pobladores de Nuevo Balsas, municipio de Cocula, mantienen retenes en los accesos a la localidad.
Foto: Miguel Dimayuga

NUEVO BALSAS, Gro. (proceso.com.mx).- Integrantes de la policía comunitaria de esta comunidad mantienen vigiladas las entradas y salidas del lugar, tras el secuestro masivo de personas ocurrido ayer por la tarde en esta zona minera del municipio de Cocula.

Informaron que al menos 18 personas habrían sido privadas ilegalmente de su libertad por un comando que instaló un retén de las 17:00 a las 18:00 horas en el crucero que conduce al poblado de Olea, sobre el tramo carretero Nuevo Balsas-Cocula.

Al respecto, precisaron que 12 de las víctimas son trabajadores de contratistas de la minera Media Luna; cuatro del poblado La Fundición y dos más de Nuevo Balsas.

Los habitantes de este lugar que permanecen desaparecidos son: Arlet Evelin Inés Ríos, de 28 años y Pedro Villalobos Tabares, de 32.

Ambos viajaban en un vehículo de transporte público que se desplazaba de Iguala a la comunidad de Nuevo Balsas, indicaron.

Los pobladores responsabilizaron de esta acción criminal a Uriel Wences Delgado La Burra, un operador del grupo delictivo La Familia, que fue expulsado por la guardia comunitaria desde diciembre de 2013 cuando los habitantes de este lugar decidieron tomar las armas para enfrentar directamente la delincuencia.

La Burra dejó libre a una persona para que nos diera su mensaje: vengo por mi dinero, el de la mina y de los pobladores”, indicó un habitante que pidió el anonimato.

Durante un recorrido que Proceso realizó en esta zona colapsada por el narco, se pudo constatar que los guardias comunitarios mantienen retenes en entradas y salidas del poblado.

Mientras que soldados del 27 Batallón de Infantería y policías federales División Gendarmería realizan recorridos aéreos y terrestres en las inmediaciones de esta zona de la ribera del río Balsas, considerada como ruta estratégica de trasiego de heroína y mariguana tolerada por las autoridades de los tres niveles.

Entrevistados en el retén de la entrada principal del poblado, los civiles armados con escopetas y pistolas de bajo calibre reprocharon la criminal indolencia gubernamental.

Así como la indiferencia de los directivos de la empresa minera de inversión canadiense que practica una de las actividades más contaminantes del proceso minero, la extracción de oro y plata a cielo abierto en esta zona de la entidad.

“El gobierno es culpable porque no cortan el problema de raíz, dejan que los camotes retoñen y ahí está de vuelta La Burra al trigo; el oro de la mina y el dinero de los campesinos y pescadores”, expresó uno de los tres fundadores de la policía comunitaria en este pueblo minero.

También, lamentó que los directivos de la minera no hacen nada por su gente y dejen a suerte a los 12 trabajadores de Media Luna que fueron privados de su libertad junto a seis pobladores de la zona.

Por ello, dijo que los directivos de la minera son “cómplices de la delincuencia” porque prefieren guardar silencio y entregar dinero a los extorsionadores.

Los pobladores recordaron que hace cinco años La Burra se robó al menos siete camionetas de la minera Media Luna y de esta forma presionó a los directivos para que le entregaran una cuota mensual.

A cambio de ello, La Burra ordenó rotular las camionetas de la minera y los contratistas de la empresa para no molestarlos porque ya estaban pagando a La Familia, banda delincuencial que mantiene una disputa con Guerreros Unidos por este corredor minero y de droga.

Incluso, señalaron que el jefe de este grupo delictivo afincado en los municipios de Arcelia y Teloloapan, Jonhy Hurtado Olascoaga El Pez tiene una empresa que ofrece sus servicios a la minera Media Luna.

La empresa se llama Capitsa y es administrada por el sobrino de El Pez, el jefe de La Burra, señaló un comunitario.

Por ello, la empresa de seguridad privada de la minera Media Luna no se suma a las actividades de protección del pueblo, reprocharon los pobladores.

Los guardias comunitarios permanecen en alerta máxima ante el regreso del operador de La Familia y advierten que en caso de que las autoridades no intervengan en la liberación de las personas retenidas, ellos mismos van a salir a cazar a La Burra.

“No sólo estamos luchando por dos habitantes de nuestro pueblo, sino por todos los que fueron levantados, incluidos los trabajadores de la minera”, refirió uno de los líderes de la policía comunitaria.

Inicialmente, este sábado trascendió que un grupo armado había secuestrado a 12 trabajadores de la empresa minera Media Luna en las inmediaciones del municipio de Cocula.

El hecho se registró ayer cerca de las 19:00 horas en el punto conocido como la Curva del Dulce, sobre el tramo carretero que conecta la comunidad de Nuevo Balsas y la cabecera municipal.

De acuerdo a reportes oficiales consultados por Proceso.com, en este lugar fueron interceptados los trabajadores que se desplazaban a bordo de un vehículo tipo Van de la minera, destinado para el transporte de los empleados.

Las víctimas son originarias de varias entidades del país como San Luis Potosí, Sonora, Michocán y Coahuila; dos de ellos, de Cocula.