Nuevo fiscalizador del INE, “fiel servidor priista”: Jesús Cantú

Los consejeros electorales votan en el INE.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La salida del peñista Alfredo Cristalinas de la titularidad de la Unidad de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE) no soluciona el problema de parcialidad que tiene en crisis a ese árbitro comicial, advierte el exconsejero electoral Jesús Cantú.

Lo dice, porque en su lugar fue aprobada la llegada del “salinista” Eduardo Gurza Curiel.

De acuerdo con el ahora analista de Proceso, el nuevo fiscal electoral “es un experto en la materia, pero también es un fiel servidor priísta”.

Escribió Cantú en el número 2000 del semanario que está en circulación:

“De acuerdo con la información disponible, incursiona en el sector público en 1989 como subcontralor y coordinador sectorial en la Secretaría de Gobernación, justo cuando el titular de dicha dependencia era ni más ni menos que Fernando Gutiérrez Barrios. Allí labora hasta el cambio de secretario en 1993, cuando el nuevo gobernador de Tlaxcala, José Antonio Álvarez Lima, lo nombra coordinador general del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Tlaxcala, donde está hasta 1998.

“De ahí pasa a la entonces Contaduría Mayor de Hacienda de la Cámara de Diputados, entonces a cargo del ahora contralor del INE, Gregorio Guerrero Pozas (quien había fungido como delegado de Banobras en Tlaxcala de 1993 a 1997, donde se conocieron); en dicha dependencia logra trascender a Guerrero, pasa a la Auditoría Superior de la Federación, que deja en 2013, para integrarse a la Secretaría de la Función Pública.

Y subraya Cantú: “Su trayectoria no deja lugar a dudas: ha estado vinculado al salinismo y, desde el inicio del sexenio, al actual gobierno federal, y muy probablemente su nombre lo sugirió el actual contralor del INE”.

Ante ello, Cantú concluye: “Un candidato con ese perfil por supuesto que obtiene la aprobación del PRI y del PVEM, así como el voto favorable de los cuatro consejeros del bloque tricolor; pero es “una fuga hacia adelante”, pues no soluciona el fondo del problema; simplemente se recurre a un cambio de personas, pero se mantiene la línea más allá de posibles cambios formales, y esto podrá confirmarse en el momento en que se realice la fiscalización del actual proceso electoral. Peor todavía, la designación de un titular con este perfil evidencia la captura del órgano electoral por parte del bloque de cuatro consejeros afines al tricolor”.