Fallecen dos pilares de la antropología física del INAH

MÉXICO D.F. (apro).- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó del fallecimiento de dos investigadores eméritos en el campo de la antropología física: Arturo Romano Pacheco y Carmen María Pijoan Aguadé.

En un comunicado, la dependencia aseguró que Romano Pacheco, exdirector del Museo Nacional de Antropología (MNA), tenía 93 años. Fue miembro de la Asamblea de Asociados de la Universidad del Claustro y dirigió las excavaciones (1974-1981) de ese recinto también conocido como exTemplo de San Jerónimo en el Centro Histórico, a raíz de las cuales identificó los restos de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz encontrados en ese lugar en 1978.

Nacido en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1921, Romano Pacheco poseía una trayectoria en el campo de la osteología antropológica, en especial de la morfología craneana. Destacó en la labor de análisis de las osamentas de la reina Roja y del Rey Pakal.

El investigador era miembro fundador de la Academia Mexicana de Criminalística y fue jefe del departamento de Antropología Física del INAH, así como del Departamento de Prehistoria; además, era Investigador Emérito de dicho instituto.

Entre sus diversas publicaciones, la más reciente fue “La población antigua de la Villa de Guadalupe Ciudad de México (1200-1700)” que se presentó el año pasado, en coautoría con las doctoras María Teresa Jaén Esquivel y Josefina Bautista Martínez.

Según el INAH, Arturo Romano Pacheco dejó en proceso el estudio de los restos de las monjas del convento de San Jerónimo. Durante los más de 60 años al servicio en el instituto colaboró y dirigió innumerables proyectos de investigación. Como profesor, impartió cátedra por muchos años en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y dirigió numerosas tesis.

Pijoan y su contribución al INAH

Respecto a Carmen Pijoan Aguadé, el INAH informó que fue profesora investigadora emérita e integrante de la Dirección de Antropología Física.

Destacó su dedicación y contribuciones relevantes al estudio de la osteología, la tafonomía y las poblaciones del México Antiguo.

“Con valiosas tareas realizadas en diversos campos, contribuyó al fortalecimiento del INAH hasta ayudar a convertirlo en la institución histórica en su diversidad que es hoy”, agregó el instituto.

La vida de Carmen Pijoan Aguadé, añadió, estuvo dedicada “a la noble tarea de investigar, enseñar y enriquecer el conocimiento de nuestra cultura”.

Apenas el pasado 3 de marzo en el Auditorio Jaime Torres Bodet del MNA, la investigadora recibió un reconocimiento en el campo de la antropología física del instituto en una ceremonia dedicada al gremio de profesores por su empeño profesional e intelectual en la investigación académica y la docencia.