Las cuevas letales de Grupo México y un cacique de Coahuila

Una de las minas de Grupo México en Coahuila.
Foto: Especial

MÉXICO, D.F. (apro).- La muerte de 65 trabajadores en la mina 8 Unidad Pasta de Conchos, ocurrida en 2006, no fue suficiente para que Grupo México tomara conciencia de la gravedad en las operaciones extractivas del carbón y, a nueve años de distancia, una de sus concesiones mineras en Coahuila, es explotada mediante el procedimiento más letal: simples cuevas, hasta de dos pisos, sin el menor atisbo de medidas de seguridad.

Desde el siniestro ocurrido en Pasta de Conchos, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), así como el gobierno de Coahuila, han comprometido una y otra vez el perfeccionamiento de sus inspecciones, pero la cifra de mineros fallecidos acumula desde entonces más de 160 obreros muertos, la mitad por explotaciones irregulares, rudimentarias, e inclusive, clandestinas.

La operación del fundo minero de Grupo México, propiedad del magnate Germán Larrea Mota-Velasco, está a cargo de uno de los caciques de la región: se trata del diputado local y exalcalde priista de San Juan de Sabinas, Coahuila, Antonio Nerio Rodríguez.

Las fotografías, video y los datos fueron obtenidos por la organización La Familia de Pasta de Conchos que agrupa a los deudos de diferentes desastres carboneros.

Tras consultar el Registro Público Minero, encontraron el Título 235767, cuyo titular es Industrial Minera México (IMMSA), la subsidiaria de Grupo México dueña de Pasta de Conchos.

Ese lote fue identificado por la organización, luego de observar que el año pasado, la empresa Integración Minera SA de CV, aparece como proveedor de Promotora del Desarrollo Minero (Prodemi), una paraestatal del gobierno del estado de Coahuila que funge como intermediaria ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para abastecer dos carboeléctricas ubicadas en Nava, Coahuila, cerca de la frontera.

En los registros públicos de proveedores de carbón abierto por Prodemi, Integración Minera declara como lote de trabajo, el llamado Unificación 57, amparado en el Título 235767, es decir, la concesión de IMMSA.

El aliado local

Antonio Nerio Rodríguez es uno de los empresarios más conocidos en la Región Carbonífera de Coahuila, por lo acaudalado y por su militancia priista desarrollada dentro del grupo político que encabeza el exgobernador y exdirector de Pemex, Rogelio Montemayor Seguy.

En el sexenio de Montemayor, de 1993 a 1999, Nerio fue diputado local y alcalde de San Juan de Sabinas; posteriormente se le designó subdelegado de la Secretaría de Desarrollo Social en la zona y en 2009, su hijo Antonio Nerio Maltos se convirtió en  alcalde y el año en diputado local.

Dedicado principalmente al transporte de carbón, mineral en torno al cual giran sus demás negocios, Nerio Rodríguez se ha diversificado en actividades agrícolas y ganaderas, e inclusive, su más reciente adquisición fue la franquicia del club de beisbol Saraperos de Saltillo, de la Liga Mexicana de Béisbol, cuya presidencia asumió el pasado 11 de noviembre.

En la semblanza que sobre él se publica en la página de Saraperos, destaca su historial de empresario, las dos veces que ha sido diputado local y presidente municipal de San Juan de Sabinas (municipio más conocido por su cabecera municipal, Nueva Rosita), se le califica de filántropo, así como de “Amante y apasionado de la historia, el arte y la naturaleza”. Además, se lee:

“A lo largo de más de 30 años ha desarrollado una plataforma tecnológica que ha permitido una optimización de procesos y el fortalecimiento de una cultura corporativa en la rama de la Minería”.

Y en otro párrafo:

“Con programas sociales de alto impacto en la región, enfocados a la población más vulnerable y demasiado generoso en ocasiones, disfruta que su esplendidez se la retribuyan solamente con un sincero agradecimiento”.

Las cuevas

Los hechos son otros: diferentes estudios ambientales han demostrado que gran parte de la contaminación de la región proviene del transporte de carbón; también que el Río Sabinas está severamente impactado, entre otras fuentes, por tajos a cielo abierto como el que opera Antonio Nerio y es propiedad de Grupo México.

Aún más. En las imágenes de las cuevas la realidad choca con la semblanza de autoafirmación:

En las paredes del tajo a cielo abierto en desuso, las cuevas proliferan mientras trabajadores apenas equipados con un casco, realizan labores. Sin ademes que las soporten, ni estructura elemental para la extracción de mineral, los socavones decoran su acceso apenas con una letrina móvil.

A simple vista, el riesgo de derrumbe es latente, pues en las cuevas que sí tienen ademes, éstos están colocados sin inclinación; carecen de malla protectora en cielo y paredes; tienen cableado expuesto y no satisfacen ni siquiera las medidas que un pocito, de por sí inseguro, sí tiene.

La admisión de que ni a pocito llegan, está escrita en un letrero de cartón al exterior de uno de los socavones, pretendida norma de seguridad donde se lee:

“No se permite: que ningún trabajador entre a estas cuevas con cerillos, ni encendedor, cigarros, cosas de aluminio. No prender lumbre cerca de labor de trabajo” (sic).

Abajo del letrero luce un extintor, con otra cartulina negra más pequeña que dice “Extinguidor”, junto a una camilla elaborada con palos y retazos de tela negra.

En otra cueva, localizada en la parte baja del tajo en desuso, se observa apenas una letrina móvil.

“Lo de Integración Minera, ha de ser porque integraron tajo y cueva para sacar carbón”, ironiza Cristina Auerbach Benavides, defensora de derechos humanos que acompaña a las familias víctimas de la extracción carbonífera.

En 2011, siendo aún alcalde de San Juan de Sabinas, la empresa de Antonio Nerio fue denunciada ante la STPS, por explotar un pocito de carbón en el interior del basurero municipal. Cuando los inspectores federales llegaron, se les informó que ya no estaba en operación, por lo que libraron sanciones, aparentemente por el pitazo de uno de los inspectores locales.

En medio del basurero municipal, en Nueva Rosita, subsiste la torre carbonera que alguna vez, integró la extracción de carbón con la basura de la pequeña ciudad.

Esta vez, la Familia de Pasta de Conchos, pudo documentar con imágenes la operación de cuevas de Antonio Nerio y el lote donde extrae carbón, con lo que Cristina Auerbach concluye:

“Nos damos cuenta, una vez más, de que todos los caminos llevan a Grupo México”.