Compromiso de “La Palabra y el Hombre”

El número 31 de La Palabra y el Hombre.

MÉXICO, D.F.(apro).- “Los nuevos movimientos estudiantiles”, de Miguel Casillas, parece ser la carta fuerte del no. 31 de enero-marzo de La Palabra y el Hombre, que ha permanecido a lo largo de 58 años en tres épocas distintas.

Sin embargo, la publicación conmemora a uno de los fundadores de la revista, Ramón Rodríguez, fallecido el año pasado a los 89 años.

De ahí que se trata de dos temas de primer nivel.

Y es que el primero responde también a un asunto fundacional de La Palabra y el Hombre, pues en su primer número –nos recuerda el editorial–, el filósofo Fernando Salmerón escribió como uno de sus ejes rectores “prestar servicios de información y de crítica, y de orientar al lector sobre una gran variedad de temas vivos para la inteligencia mexicana”.

Ese compromiso se renueva hoy, anuncian el director Mario Muñoz y la editora Diana Luz Sánchez Flores, al presentar el ensayo de Miguel Casillas “en el que se describen las causas y consecuencias de las recientes movilizaciones que la juventud mexicana ha emprendido como protesta ante la injusticia, la corrupción y el engaño; en él se describen los casos de #Yosoy 132, el IPN, la UACM y las escuelas normales (…) como gesto de solidaridad con las familias de los 43 desaparecidos en Iguala, Guerrero, y como manifiesto de nuestra indignación ante la negligencia y la opacidad con que las autoridades han pretendido manejar este crimen”.

“Ramón Rodríguez (1925-2011), In memoriam”, el segundo tema, es un dossier integrado por una brevísima muestra de sus poemas (“El viento y el ardor”, “Retrato del artista decrépito”, “Rosa, rosae…”, “Tienes el alma líquida! Y “Té de manzanilla”) y textos de Angel José Fernández (“Cancionero, trovador, voy cantante”), de Diego Salas (“La vida es lo que nos forma. Presentación con Ramón Rodríguez”) y de Brianda Pineda Melgarejo (“Agenda del libertino”). El de Fernández resume:

“Sin comunicarle nada ni pedirle opinión ni permiso, sus amigos Sergio Galindo y Francisco González Arámburu enviaron al taller el manuscrito del que sería su primer libro de poemas: Ser de lejanías (UV, Ficción; 1960).

Un tercer asunto ofrece la portada de este número que no debe perderse el lector: “El imperio del miedo”, de Mario Muñoz, un dossier fotográfico de Alberto Tovalín.