Enfrentan periodistas indefensión y desamparo laboral: CIMAC

Protestan en Chilpancingo por desaparición de periodista veracruzano.
Foto: Xinhua / Edgar de Jesús

MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- El gremio periodístico en México enfrenta severas dificultades para ejercer la libertad de expresión, así como “relaciones laborales perversas” que se traducen en falta de contratos formales, simulación e incumplimiento de normas mínimas de prestaciones por parte de los dueños de los medios de comunicación.

Lo anterior se desprende del informe “Condiciones laborales de los periodistas en México”, elaborado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC). El documento señala que la problemática laboral de quienes ejercen el periodismo son las mismas que hace 20 años, cuando se realizó el primer sondeo, y peor aún, han aumentado con el avance de las tecnologías de la información.

A través de una encuesta realizada a periodistas y medios de comunicación de todo el país, el informe advierte que las comunicadoras enfrentan importantes desigualdades y desventajas en su vida laboral, situaciones inequitativas que son determinantes en su desarrollo profesional, su salud física y emocional, su vida personal y familiar, y por supuesto en sus condiciones socioeconómicas.

El reporte revela que la desigualdad laboral proviene de las condiciones contractuales; falta en el acceso a la seguridad social; desigualdad en los ingresos; violencia en el ámbito laboral, así como la llamada triple jornada laboral producto del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que deben hacer las comunicadoras.

Las tareas domésticas implican una sobrecarga de trabajo no remunerado que llevan tiempo y energía en detrimento de las personas y su empleo, además de que recaen fundamentalmente en las mujeres, convirtiéndose en un factor que acentúa la desigualdad de género.

Por otra parte, casi la mitad de los periodistas labora en más de un medio de comunicación: 44.7% de las mujeres así lo hace, y de las periodistas encuestadas sólo 82 de ellas ocupan un  puesto de dirección, es decir, sólo 25.9% del total de los medios encuestados.

La encuesta evidencia que aunque la experiencia profesional es alta, las y los profesionales de los medios no generan derechos laborales debido a la alta rotación en los empleos: con frecuencia cambian de empresa o empleador, incluso en el proceso se convierten en freelance, es decir se independizan pero siguen en los medios.

Asimismo la brecha de género en los ingresos mantiene a las periodistas en la base de la pirámide económica; lo que muestra una tendencia muy similar a lo que sucede en el mercado laboral del país: a mayor ingreso laboral, menor participación femenina.

El salario promedio en todo el país es de 8 mil a 10 mil pesos mensuales, y 63.2% de las personas depende entre un 100 y un 80% de su salario generado en su principal centro de trabajo, mientras que sólo la cuarta parte (25%) recibe ingresos adicionales por conseguir publicidad para su medio.

Otro tema más es la carencia de seguridad social y prestaciones laborales: sólo 54.5% de la población encuestada cuenta con seguridad social; 26% de este porcentaje son mujeres y 28% hombres, y es que los “arreglos” laborales son discrecionales, sin reglamentos interiores, contratos por escrito o sindicalización.

El informe, que en breve estará disponible en la web, concluye que a ello se suma la falta de capacitación, de organizaciones gremiales que defiendan derechos laborales, la carencia de seguro médico, el trato desigual de la directiva de los medios para mujeres y hombres, ambientes de trabajo discriminatorios, y hostigamiento laboral.