Pobladores exigen que comunitarios vinculados al narco se vayan de Chilapa

Habitantes de Chilapa se congregaron en el zócalo para exigir el retiro de la guardia comunitaria.
Foto: Especial

CHILAPA, Gro. (apro).- Por tercer día consecutivo, la guardia comunitaria vinculada con el grupo delictivo Los Ardillos, que dirige la familia del presidente del Congreso local, el perredista Bernardo Ortega Jiménez, mantiene el control de entradas y salidas de Chilapa.

También obligaron al director de Seguridad Pública Municipal, Job Encarnación Cuenca, a presentar su renuncia al cargo y acusaron al alcalde de ese municipio, el priista Francisco García González, de proteger a la banda de Los Rojos.

Por su parte, habitantes de la cabecera se congregaron en el zócalo de la ciudad para exigir el retiro de la guardia comunitaria vinculada al narco. Esta situación mantiene una tensa calma, debido a que los ciudadanos pretenden confrontar a los civiles armados.

Los pobladores protestaron para exigir el retiro de los civiles armados, fuerza que irrumpió desde hace tres días en este lugar con apoyo del Ejército y corporaciones policiacas.

En respuesta, los civiles armados confrontaron la protesta social y advirtieron que no van a salir de la cabecera municipal hasta detener a Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, señalado como líder de la banda de Los Rojos, así como a dos de sus operadores.

Según testigos, el hecho casi provoca un choque entre ciudadanos desarmados y los comunitarios que portaban escopetas y pistolas, luego de que los civiles encapuchados accionaron al aire sus armas para dispersar a los manifestantes.

También los civiles armados arremetieron contra reporteros a quienes despojaron de cámaras y teléfonos móviles que después devolvieron ante la intervención de las autoridades.

Por la mañana, los policías comunitarios aceptaron entregar las armas y las patrullas que quitaron a los policías municipales de Chilapa desde el sábado pasado.

Sin embargo, cerca del mediodía las campanas de la catedral de la Virgen de la Asunción fueron repicadas y previamente fue repartido un volante donde se convocaba a los ciudadanos a manifestarse en la plaza central para exigir el retiro de las guardias comunitarias procedentes de comunidades de Chilapa.

Hombres y mujeres con vestimenta blanca se congregaron en el lugar y decidieron marchar por las calles de la ciudad y, cuando el pequeño contingente se desplazaba sobre la calle Revolución, cerca de la glorieta de Eucaria Apreza, fue interceptado por los comunitarios, quienes portaban armas y algunos iban con el rostro cubierto.

En el lugar se vivieron minutos de tensión ante la confrontación verbal entre ambos grupos que, por un lado exigen el retiro de los comunitarios, y éstos ya advirtieron que no se van a salir de la cabecera hasta desmantelar la estructura de Los Rojos.

A pesar de la presencia del Ejército y policías federales y estatales, ninguna autoridad intervino para evitar la discusión entre ambos grupos hasta que se escucharon detonaciones y los reporteros fueron agredidos, indicaron fuentes consultadas.

Los manifestantes también denunciaron que del sábado 9 a la fecha han documentado la desaparición de al menos siete jóvenes; además acusaron que los comunitarios, a bordo de la patrulla 09 de la policía municipal, recorrieron la ciudad y llevaron a cabo “cateos ilegales”.

Hasta el momento, el gobierno estatal no ha fijado una postura al respecto y llama la atención la ausencia del alcalde priista Francisco García González, señalado por su presunta relación con el líder de Los Rojos.

En tanto que el Ejército y las policías federal y estatal siguen en coordinación con el grupo armado que irrumpió desde el sábado en la ciudad donde desataron una cacería contra Zenén Nava Sánchez, señalado como líder de Los Rojos.

El gobernador sustituto, Rogelio Ortega Martínez, ha hecho mutis frente a este caso que exhibe el vacío de autoridad y los presuntos nexos de políticos con el narco, dejando a su suerte a los habitantes de la cabecera municipal que permanecen encerrados y  aterrorizados en sus viviendas.

La economía local está colapsada ante el cierre de establecimientos comerciales y las labores académicas en el municipio permanecen suspendidas.

Mientras que en el Congreso local se alistaba la comparecencia del gabinete de Seguridad estatal, encabezado por el secretario de Gobierno, David Cienfuegos, y el titular de Seguridad Pública, Pedro Almazán Cervantes.

La sesión de pleno es encabezada por el presidente del Congreso, Bernardo Ortega, quien se muestra relajado y dicharachero, a pesar de las recientes acciones del grupo criminal que dirigen sus hermanos que se adjudicaron la ejecución del candidato del PRI a la alcaldía de Chilapa y dirigen la toma de la cabecera municipal de esta plaza estratégica en la geografía del narco en Guerrero.

Reportes oficiales refieren que la guardia comunitaria al servicio de Los Ardillos retiró el retén que instaló desde el sábado en la entrada de Chilapa, pero mantiene los filtros de revisión sobre otros accesos como el crucero a Zitlala y Atzacoaloya.

El grueso de los civiles armados se replegó a la glorieta Eucaria Apreza donde se mantienen frente a soldados y policías federales y estatales, quienes simplemente observaban las acciones de la guardia comunitaria enfocadas en desmantelar la estructura delincuencial de Los Rojos.

La sospechosa actitud del Ejército y las corporaciones policiacas contrasta con la actitud asumida hace unos meses en contra de la guardia comunitaria surgida en el poblado de Petaquillas, municipio de Chilpancingo.

En ese entonces, soldados y federales trataron de desarmar a los policías comunitarios que decidieron combatir a Los Ardillos ante la indolencia gubernamental.