Jalisco muestra el fracaso del Estado en la guerra anticrimen: Iglesia

Una de las gasolinerías incendiadas en Jalisco.
Foto: Tomada de Twitter

MÉXICO, D.F. (apro).- El estado de Jalisco es ahora el principal “punto” del país donde confluyen “el poder corruptor del narco” y “la incapacidad del Estado” para “brindar seguridad a sus gobernados”, asegura la Arquidiócesis de México, a través de su semanario Desde la fe.

En su edición del pasado domingo 10 de mayo, la publicación agrega en su editorial:

“Cuando se pensaba que el asunto Michoacán era el último y el desmantelamiento de cárteles había sido exitoso, el emblemático Jalisco muestra cómo la ineptitud y corrupción reforzaron la cadena de fracasos de la guerra contra el crimen”.

Con el título de “Narcoterror”, el editorial de esta importante publicación eclesiástica hace un recuento de cómo, en esa entidad, fue acrecentando su poder el Cártel Jalisco Nueva Generación, ante la incapacidad de las autoridades estatales y federales para contenerlo.

Señala que este “grupo criminal” fue ocupando el lugar de “otros cárteles desmantelados”, sin que los medios de comunicación nacionales le prestaran mucha atención a esta peligrosa escalada, la cual se manifestó plenamente en los hechos violentos del pasado 1 de mayo.

Recalca Desde la fe que ese día hubo 40 narcobloqueos, 15 muertos, 10 detenidos, vehículos militares derribados e inutilizados, gasolinerías incendiadas, áreas urbanas en poder del narco, entre otros hechos que no sólo afectaron a Jalisco, sino también a los estados de Colima, Michoacán y Guanajuato.

Fue –dice– “uno de los mayores desafíos a la seguridad de la población” y que puso de cabeza a una de las ciudades más pobladas e importantes del país, como es Guadalajara, la capital del estado.

El semanario afirma que estos violentos sucesos fueron “la reacción contra el Operativo Jalisco”, con el que las fuerzas gubernamentales intentaron capturar infructuosamente al “líder del cártel”, el cual está “amedrentando al gobierno errático de la entidad y a la perpleja autoridad nacional”.

Y señala que, durante la actual administración en Jalisco, “más de cien funcionarios han sido asesinados, el caso más conocido y lamentable fue el del diputado federal Gabriel Gómez Michel”.

Desde la fe concluye con la siguiente interrogante:

“¿Hasta dónde debe escalar la violencia para ser detenida? ¿Hasta que el narcoterror cobre sus cuotas de muerte y someta a otras grandes ciudades?”.