Sistema Satelital Mexicano: ineficacia estratosférica

Comunicación estratégica. Endeble.
Foto: Octavio Gómez

Un análisis de la Auditoría Superior de la Federación exhibe las onerosas irregularidades en que incurre el gobierno federal en la operación del Sistema Satelital Mexicano (Mexsat). Actualmente, sólo el Bicentenario cubre las necesidades de seguridad nacional que se les habían asignado a otros dos satélites. Es una historia de tropiezos técnicos aunados a la ineficacia resultante del jaloneo político. (*)

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Aunque pueden funcionar desde hace más de un año, dos de los tres aparatos que forman parte del Sistema Satelital Mexicano para Seguridad Nacional y Cobertura Social (Mexsat), llamados Centenario y Morelos 3, permanecen almacenados en los hangares de la empresa Boeing Satellites Systems International, lo que cuesta 397 millones de pesos anuales al erario, estima la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En junio de 2014, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aumentó por tercera vez el presupuesto del que el presidente Peña Nieto llamó el “proyecto… más importante en la historia de las comunicaciones en México”: costará 23 mil 303 millones de pesos, 5 mil 525 millones más que lo previsto en 2010.

En su auditoría 13-0-09100-14-0432, el órgano fiscalizador recordó que el Centenario debería estar colocado en la posición orbital 113.1° oeste desde el tercer trimestre de 2013 y el Morelos 3 en el 116.7° oeste desde noviembre pasado, ambos con la misión de proveer comunicación móvil a las instancias de seguridad nacional.

El primer satélite quedó inscrito en la agenda internacional de lanzamiento para el 24 de abril: partiría del cosmódromo de Baikonur –una ciudad ubicada en Kazajistán, pero administrada por Rusia–, amarrado a un cohete Protón de fabricación rusa que opera la compañía International Launch Services (ILS).

Finalmente el lanzamiento se realizó este sábado 16 de mayo pero el cohete ruso que transportaba al satélite mexicano sufrió un fallo técnico y se estrelló en Siberia.

No es la primera vez. A finales de 2012, ILS reportó fallas en uno de sus lanzamientos. Las verificaciones técnicas corrieron la fecha del lanzamiento hasta el periodo julio-septiembre de 2014. Las autoridades mexicanas contemplaron la posibilidad de cambiar de proveedor, pero se retractaron porque implicaba pagar 50 millones de dólares más.

El 2 de julio de 2013, segundos después de despegar del cosmódromo de Baikonur, fallaron los propulsores de un cohete Protón de ILS que llevaba tres satélites rusos. El cohete se desvió, se inclinó y cayó cabeza abajo.

El vehículo perdió su nariz, se incendió y pulverizó en una impresionante explosión contra el suelo, a dos kilómetros de la plataforma. El accidente provocó que se aplazara de nuevo el lanzamiento del Centenario, primero al periodo de agosto a octubre de 2014, y luego hasta abril de 2015.

“Cabe señalar que en 2010 la SCT realizó un estudio de mercado de empresas lanzadoras, donde indicó que una vez seleccionada la empresa fabricante del sistema satelital, se recomendaba elegir, para cada lanzamiento, una empresa principal y una de respaldo, lo cual no se llevó a cabo”, subraya la ASF en los resultados de su auditoría.

El Morelos 3 debía despegar de la estación de la fuerza aérea estadunidense en Cabo Cañaveral, Florida, el próximo 20 de octubre, propulsado por un cohete Ariane 5. El contrato del lanzamiento es de 148 millones de dólares, “52% más caro que el del Centenario (que tiene características similares)”, precisa el órgano de fiscalización.

Costosa reubicación

Desde finales de diciembre, el satélite Bicentenario se encuentra en la posición orbital 114.8° oeste, desde la cual empezó a proveer servicios de comunicación fija en febrero de 2013.

Por no ocupar las posiciones geoestacionarias 113.1° oeste y 116.7° oeste, donde tenían que estar operando el Centenario y el Morelos 3, México estuvo a punto de perder su concesión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Para evitarlo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pagó 417 mil dólares a la empresa Orbital Sciences Corporation para trasladar al Bicentenario hacia la posición 113.1° oeste el 19 de agosto de 2013, y hacia la longitud 116.7° oeste el 11 de diciembre siguiente, para luego regresarlo a su posición inicial. Este tipo de maniobra, subrayó la ASF, “reduce la vida útil del satélite”.

Hasta la fecha de la auditoría, se añade, los retrasos en los lanzamientos generaron sobrecostos por 10 millones 700 mil dólares en almacenaje; 86 millones 500 mil pesos anuales en asesorías para “tareas de supervisión, mantenimiento, reuniones, servicios de soporte, entre otras”; así como “importantes incrementos en los costos de logística para el lanzamiento de los satélites, los cuales aumentan cada año”.

Pero el almacenamiento de los satélites requiere aplicar más pruebas a los reflectores y las baterías, cruciales para su funcionamiento. “Esto implicará costos adicionales por un estimado de 397 millones de pesos por año”, plantea la ASF.

Añade: “En caso de que no se lancen los satélites antes de mayo de 2016, se tiene el riesgo de perder las posiciones geoestacionarias 113.1° oeste y 116.7° oeste, o en su caso, se tendrá que reubicar nuevamente el satélite en órbita Bicentenario a estas posiciones, con las implicaciones de pérdida de su vida útil y costos de maniobra correspondientes”.

Según la ASF, entre los costos adicionales de la SCT se encuentran los aproximadamente 10 millones de dólares anuales gastados en el mantenimiento de los dos centros de control del Mexsat, los cuales “no se ocupan en su totalidad”, ya que sólo opera el satélite Bicentenario.

El centro de control principal de los satélites del programa Mexsat se encuentra en el Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa, también conocido como base Contel. El centro segundario se sitúa en Hermosillo, y el año pasado la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) invirtió más de 41 millones de pesos para “interconectarlo” con la red de comunicación militar.

La ASF se percató que dichos centros no tenían medidas preventivas contra el hackeo ni todas las herramientas y equipo de medición suficientes. También echaron de menos el “equipo de protección personal para ejecución integral de los mantenimientos preventivos y/o correctivos”.

En lo que va del proyecto, el gobierno federal ha pagado más de 555 millones de pesos a empresas especializadas en consultorías y asesorías para que realicen la programación y seguimiento del programa de trabajo, los análisis de riesgos, el planteamiento de estrategias de lanzamiento y negociación de condiciones de contratación con las empresas lanzadoras, entre otras labores. Pero estas contrataciones “no han sido eficaces”, dictamina la ASF.

Seguridad nacional, en problemas

El programa Mexsat nació del Plan Estratégico de Comunicaciones Satelitales para las Instancias de Seguridad Nacional, elaborado en noviembre de 2007 por la SCT, la Sedena, las secretarías de Marina (Semar) y de Seguridad Pública (SSP), así como la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), meses después de que el entonces presidente Felipe Calderón declarara su “guerra contra el narcotráfico”.

Según el Libro blanco del Mexsat, en el que se registran los avances del proyecto desde su inicio hasta octubre de 2012, las instancias de seguridad nacional insistieron en la importancia de renovar el sistema satelital gubernamental, puesto que ya estaba por concluir la vida útil de los obsoletos satélites gubernamentales Solidaridad I y Solidaridad II.

Los altos mandos afirmaron que, al terminarse el programa satelital mexicano, las comunicaciones de las instituciones de seguridad nacional quedarían afectadas y México perdería sus posiciones geoestacionarias, así como la banda “L”, la cual –se precisa en el Libro blanco– es de uso exclusivo de la Sedena, Semar, PGR, SSP y el Cisen.

El 10 de noviembre de 2009, el proyecto Mexsat fue presentado ante la Cámara de Diputados, que le otorgó 3 mil millones de pesos. Dos años después, la SCT designó a su organismo descentralizado Telecomunicaciones de México (Telecomm) como operador de Mexsat.

Según una presentación que emitió la SCT en 2011, los nuevos satélites se utilizarán para la protección fronteriza, el combate al crimen organizado y el rescate naval.

El gobierno de Calderón decidió añadirle usos a los satélites del Mexsat: servicios de educación a distancia, telemedicina, telefonía rural, apoyo en casos de desastres naturales y alertas de emergencia, así como ampliar el acceso a la banda ancha.

En 2010, después de tres años de análisis y estudios de mercado, se optó por la compra de tres satélites a la empresa Boeing Satellites Systems International, con un costo total estimado de 17 mil 778 millones de pesos. La SHCP los erogó en 2010. Dos años más tarde, Hacienda le otorgó al Mexsat una extensión por más de 3 mil millones de pesos, y en junio pasado se estableció el presupuesto en 23 mil 303 millones de pesos.

Castillos en el espacio

Al reunir nueve secretarías federales alrededor de un proyecto de infraestructura de largo aliento que contaría con tecnología de punta, Mexsat se convirtió en un pilar del sexenio de Felipe Calderón.

En diciembre de 2011, la SCT trató de convencer a la empresa lanzadora Arianespace de adelantar el lanzamiento del Bicentenario al segundo semestre de 2012, para que el presidente Calderón se luciera al inaugurar su proyecto.

Según el Libro blanco del Mexsat, Arianespace se negó porque tenía cinco lanzamientos previstos para ese periodo. El contrato firmado con la SCT establecía que la empresa pondría en órbita el satélite entre el 1 de noviembre de 2012 y el 31 de enero de 2013.

En mayo de 2012 la SCT insistió, a través del subsecretario Héctor Olavarría Tapia. Reiteró que “se pretendía tener disponible el satélite Bicentenario antes del 1 de noviembre de 2012”. Arianespace lo consideró “poco probable” y sugirió al gobierno “permanecer en el turno”.

Airado, Olavarría Tapia respondió que eso era “inaceptable” y que el gobierno federal había clasificado al Mexsat como “programa de seguridad nacional”, por lo que ordenó a Arianespace “hacer lo que tenía que hacer internamente o con sus clientes” para acelerar el lanzamiento del Bicentenario.

Fue en vano: la empresa se disculpó otra vez, argumentando otras obligaciones contractuales, e informó que lanzaría el satélite mexicano a mediados de diciembre de 2012.

El 29 de noviembre de 2012, en su último acto oficial, Felipe Calderón inauguró el Centro de Monitoreo y Control del Mexsat.

“Qué bueno que sea este cierre con broche de oro la inauguración de este centro de control y el lanzamiento virtual, vamos a decirlo así, el lanzamiento no formal, el lanzamiento formal, no real, ese tendrá lugar el 19 de diciembre, del satélite Bicentenario”, balbuceó Calderón.

“Me da mucho gusto que el lanzamiento del satélite Bicentenario sea precisamente en dos o tres semanas”, celebró desde el templete. A dos metros a su izquierda se encontraba una réplica en miniatura del satélite.

El 19 de diciembre siguiente, el ya presidente Enrique Peña Nieto invitó a los mexicanos a conectarse a la página de la Presidencia a las 15:50 horas para seguir en vivo “la primera puesta en órbita desde 1994”.

Peña Nieto afirmó que “la nueva red satelital mexicana está alineada con las más altas prioridades del gobierno”. No mencionó a Calderón, quien le había entregado la banda presidencial hacía más de dos semanas. Bicentenario llegó a su destino, la operación fue un éxito.

Calderón publicó de inmediato en su cuenta de Twitter: “El sistema satelital mexicano fue impulsado por mi administración y brindará telecomunicaciones de seguridad y servicios públicos”.

Ventajas de la ineficacia

Según el Libro blanco del Mexsat, en febrero de 2012 la SHCP informó a la SCT que, al contratar una empresa estadunidense para fabricar los satélites, el Mexsat reunía las condiciones para beneficiarse de un préstamo ventajoso por parte del Banco de Exportación e Importación de ese país (Eximbank), la entidad encargada de “facilitar las exportaciones de bienes y servicios estadunidenses” a través de préstamos, garantías y seguros.

En julio siguiente, el Eximbank desbloqueó 922 mil millones de dólares para apoyar al Mexsat, lo que representó una tercera parte de los préstamos que otorgó el organismo a México ese año.

Si bien el gobierno estadunidense prohíbe al Eximbank apoyar a proyectos militares, le permite otorgar préstamos para la exportación de bienes y servicios de “defensa” no letales, de posible uso civil.

Esta categoría de préstamo se llama “exportaciones de uso dual” y pasan por una revisión de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), un órgano fiscalizador estadunidense.

El proyecto Mexsat entró en esta categoría y recibió el mayor crédito otorgado por el Eximbank a un proyecto de “uso dual” desde 1994.

A su vez, el gobierno mexicano se comprometió a entregar al banco informes de avances, reportes operativos y técnicos, así como un informe anual sobre la utilización final de los satélites, a fin de garantizar que las máquinas no fueran utilizadas con objetivos meramente militares.

En agosto de 2014, la GAO presentó a las comisiones legislativas un estudio sobre el monitoreo de los préstamos de “uso dual” otorgados por el Eximbank en 2012, entre los cuales destacó el Mexsat.

Según el estudio, cuya copia obtuvo Proceso, hace siete meses, a más de año y medio de su lanzamiento, el Bicentenario operaba a “alrededor de 19% de su capacidad”.

En septiembre pasado, un mes después de la publicación de ese informe, la SCT informó en un comunicado que el satélite “opera con toda normalidad”.

La GAO añadió que, según la documentación del gobierno mexicano, el 40% de Mexsat se destina a fines militares y el resto a propósitos civiles. El órgano fiscalizador subrayó que el gobierno mexicano no entregó seis documentos y proporcionó los demás con retraso hasta de un año, pero no canceló el crédito porque Mexsat no tiene funciones letales y el préstamo del Eximbank recibió, en 2012, el visto bueno del agregado militar de la embajada de Estados Unidos en México. Ese “visto bueno” fue expresado así:

“El sistema satelital (mexicano) es poco seguro, por lo que queda inapropiado para un uso en misiones tácticas y estratégicas”.

(*)Reportaje publicado originalmente el 16 de marzo de 2015.