Cerca de 111 mil personas visitan la exposición “Hilos de historia”

Vestido elaborado a mano del siglo XVIII. Foto Héctor Montaño, INAH.

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Hilos de historia, exposición con la que el Museo Nacional de Historia muestra cómo la indumentaria, además de ser portadora del lenguaje corporal, es mensajera de los ritmos de la vida, ha sido apreciada desde su inauguración en marzo pasado por cerca de 111 mil visitantes, quienes han descubierto, a través de esta selección de prendas, la textura del tiempo, informó el Conaculta en un comunicado.

Casi dos centenares de piezas escogidas, de la época colonial hasta la década de 1970: vestidos de día y de noche, de hombres y prohombres como Vicente Guerrero, José María Morelos, Benito Juárez y Francisco I. Madero, sombreros, zapatillas, sombrillas y abanicos, entre otros atavíos, por su valor estético y su carga simbólica, son ventanas al pasado.

El montaje realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encuentra dividido en tres salas que conforman un recorrido mediante el cual el visitante comprende los propósitos de las tareas de conservación y la manera en que se integran las colecciones museísticas.

En este caso, los orígenes de la Colección de Indumentaria del recinto se remontan a comienzos del siglo XX, cuando le fueron entregados —gracias a la generosidad de Isabel Pesado de Mier— cuatro vestidos de mujeres novohispanas, los cuales se exhiben en esta ocasión.

Las más de 10 mil piezas que integran este acervo del Museo Nacional de Historia, todas ellas portadoras de signos políticos, militares o civiles, sensuales, solemnes y festivos, constituyen uno de los patrimonios más vistosos y delicados de la historia de nuestro país, de ahí que la presente exposición representa una oportunidad única.

Lejos de regirse por criterios estrictamente ligados a la impronta que dejaron sus portadores —si bien pueden apreciarse las casullas sacerdotales de Miguel Hidalgo y José María Morelos, sus sacos y casacas, o los atavíos de Vicente Guerrero—, el museo ha enriquecido su colección de indumentaria bajo otros criterios, sea por las habilidades del autor de la prenda, sus materiales o por el diseño.

Tales criterios se basan en los saberes cruzados de la historiografía y de las técnicas de conservación y restauración. En ese sentido, cabe mencionar el trabajo conjunto de María Hernández, investigadora del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, y Verónica Kuhliger, restauradora adscrita también a este recinto, quienes llevaron a cabo la curaduría de Hilos de Historia.

Algunas piezas clave de la muestra son un vestido de baile de 1890 de Frederick Worth, el padre de la alta costura, otro más de Coco Chanel; una pequeña colección de zapatos de la marca Meier, quien diseñaba calzado para la reina Victoria; un traje de odalisca y ajuares de novia. Además de un singular abanico de madreperla morado, un parasol de encaje de Chantilly del siglo XIX y bolsos estilo art déco.

Sin importar si se trata de una confección elaborada o de una prenda ordinaria, cada una es declaración de creatividad que atestigua la pasión humana por la belleza, el adorno y la identidad.

La exposición Hilos de Historia. Colección de Indumentaria del Museo Nacional de Historia se inauguró el jueves 26 de marzo de este año y permanecerá abierta hasta julio de 2015 en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, ubicado en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.