Yakiri: de la cárcel a la política

Una de las protestas en apoyo a Yakiri Rubio.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- Absuelta del delito de homicidio con “exceso de legítima defensa”, Yakiri Rubí Rubio Aupart se concentrará a partir de ahora en dos temas: el encarcelamiento del cómplice del hombre que la violó sexualmente y proseguir con su campaña política. La joven de 22 años es candidata del Movimiento Ciudadano a diputada local en el DF.

El pasado jueves 21 el Juzgado 13 Penal de Delitos no Graves, a cargo de Fausto Favela Ayala, absolvió a Yakiri del asesinato de Miguel Ángel Ramírez Anaya, el hombre que el 9 de diciembre de 2013, junto con su hermano Luis Omar Ramírez Anaya, la amenazó con una navaja, la subió a su moto y la llevó a un hotel de la colonia Doctores de esta capital, donde la violó sexualmente e intentó matarla.

Yakiri se defendió de su agresor con la navaja que portaba su agresor, pero la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) la detuvo, la acusó de homicidio, la encarceló en el penal de Santa Martha Acatitla y después en Tepepan, donde estuvo casi tres meses hasta que logró que, en marzo de 2014, se reclasificara el delito a homicidio con “exceso de legítima defensa” y con ello consiguiera su libertad condicional.

Ayer por fin quedó libre de todo delito. “Es un triunfo también para las mujeres, el que el Tribunal Superior de Justicia haya dictado que las mujeres tenemos el derecho a defendernos es más que obvio, es más que importante. Es un precedente y un caso emblemático para que a través de esta puerta se sigan abriendo otras”, dice la joven.

Desde que sus padres Marina Beltrán y José Luis Rubio comenzaron una campaña para exigir la libertad de Yakiri, militantes de MC se sumaron a la causa y después que salió de prisión buscaron a José Luis para ofrecerle una candidatura para ser diputado federal y a Yakiri para ser asambleísta del DF. Sólo la joven consiguió la postulación.

Desde que obtuvo su registro como candidata a diputada por el Distrito 9 local, en la delegación Cuauhtémoc, y pese a estar acusada de un delito, comenzó su campaña en busca del voto; sin embargo el jueves 21 suspendió sus actividades proselitistas “casa por casa” se suspendió porque a las dos de la tarde tenía que estar en el Juzgado 13 Penal de Delitos no Graves para recibir su sentencia.

Sobre esta resolución Yakiri comenta: “Conocí un poquito lo que es la justicia y pues la verdad no íbamos con esa idea, creíamos que iban a alargar el proceso. Al final de cuentas entendimos que no les conviene un escándalo ahorita que vienen elecciones”.

A decir de la joven, en la Ciudad de México y en el país no hay justicia para las mujeres y además siempre consideró que la decisión de su caso sería del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Edgar Elías Azar, por lo que reconoció que le sorprendió escuchar su absolución. Con esta noticia ahora seguirá su camino para obtener un escaño en la ALDF.

“¿Por qué aceptaste la candidatura?”, se le pregunta.

Sin meditar, responde: “Hay muchas razones, una de ellas haber pasado en carne propia la situación de la violencia dentro del aparato de justicia y que no hayan aceptado que una mujer tenga el derecho a la legítima defensa, a ejercerlo cuando se deba de hacer dentro de una agresión sexual o algún tipo de violencia”.

Yakiri afirma que le tomó tiempo valorar la invitación para competir por un cargo de elección en la jornada electoral del próximo 7 de junio, pero consideró que era una forma de empoderar a las mujeres, de “infiltrarse dentro de las curules y del patriarcado”, así que decidió ser candidata porque significa que podría ayudar a otras mujeres y a la gente de su barrio al “ejercer, presentar iniciativas y lograr acuerdos”.

“Yo sé que falta poco tiempo para las elecciones, si se gana adelante. Está muy difícil, lo veo muy difícil porque estoy compitiendo con el gobierno, con los dineros y el erario del Distrito Federal y de Tabasco por parte de Morena y del PRD”, pondera.

Observa que, a diferencia de otros candidatos, ella no recibió dinero para su campaña y aun así declaró: “Si se gana sería un honor legislar a favor de las mujeres”.

Su principal meta es clara: establecer en el Código de Procedimientos Penales del DF el “exceso de legítima defensa” como una figura que sirva para proteger a las víctimas de algún delito que por defenderse terminan siendo acusadas.

Delito pendiente

“Esto no se acaba hasta que se acaba, dice el dicho”, parafrasea y subraya que aún está pendiente la acusación que ella hizo contra Luis Omar Ramírez Anaya, el cómplice y hermano del hombre que la violó y quien nunca fue procesado a pesar de las declaraciones de la joven según las cuales él ayudó a Miguel Ángel a amagarla, subirla a la moto y llevarla al hotel.

“Nosotros, la defensa, vamos a seguir con el caso, con la averiguación previa que se quedó muerta, que se quedó parada. La acusación (contra Luis Omar) es la complicidad y el abuso sexual. El secuestro no cuenta porque no pidieron rescate, ni la violación, porque no hubo penetración por parte del segundo agresor”, sentencia.

Sobre el hermano de su agresor reflexiona: “Nunca se ha presentado en el juzgado, ni siquiera hoy”. Aun así sabe que podría apelar la resolución dictada este 21 de mayo, porque él fue quien la acusó de asesinar a su hermano.

La abogada Ana Katiria Suárez Castro, quien llevó la defensa, precisó que tenían la idea de que Yakiri sería condenada, sin embargo, ahora que ganaron acotó que aunque la resolución sea impugnada se queda el triunfo de que un juzgado haya aceptado que hubo legítima defensa cuando Yakiri logró mover la mano de su agresor, girar la navaja y herirlo, porque lo hizo con la intención de salvar su vida.

“Esto es un gran triunfo para las mujeres, para la defensa de género, para los Derechos Humanos. Nos topamos con la sorpresa de que el juzgador estudió con perspectiva de género mis conclusiones como defensa y resolvió a favor de Yakiri el ejercicio de la legítima defensa lisa y llana”.

Asimismo, Suárez Castro reconoció que aunque la joven quedó en total libertad, queda la posibilidad de que en los próximos cinco días la PGJDF apele la sentencia. “Es de cajón, evidentemente se va a apelar, lo que espero es que se confirme la resolución del juzgado, con los elementos y el caudal probatorio para hacerlo así”.

En tanto, José Luis Rubio –padre de Yakiri– celebró la absolución de su hija: “Desde el 9 de diciembre (de 2013) hasta esta fecha pues nada igual, porque te cambiaron la vida, te destrozaron, te mortificaron, te crucificaron, aunque sea mi niña. Es tu familia, es tu hija, y eso te hace que no puedas decir ‘no fue a mí, el problema no es conmigo’”.