Triunfaron las candidaturas sociales

Madrid.- El nuevo mapa político en España se conocerá definitivamente el próximo 13 de junio, cuando queden constituidos los nuevos gobiernos municipales y autonómicos producto de las elecciones del domingo 24.

Esos días son frenéticos: los candidatos y partidos se volcaron en negociaciones para alcanzar las alianzas que, basados en el sistema electoral español y su Ley d’Hondt, le permitan a alguna candidatura –no necesariamente la más votada– crear una mayoría y constituir gobierno. Un sistema muy distinto al mexicano de voto universal y mayoría directa.

En este escenario destaca que las dos ciudades más importantes, Madrid y Barcelona, serán gobernadas por mujeres sin experiencia política previa, pero que consiguieron despertar la ilusión de los votantes por sus propuestas sociales de rescate de las víctimas de las duras políticas anticrisis y de cero tolerancia a la corrupción.

Salvo sorpresas, es casi un hecho que Manuela Carmena será la alcaldesa de Madrid. Esta mujer de 71 años, “una abuela” como ella dice, es una juez jubilada y referente en el Poder Judicial. Formó parte del despacho de abogados laboristas vinculados al Partido Comunista Español y a las Comisiones Obreras que en enero de 1977 fueron víctimas de un atentado, la conocida “matanza de Atocha”. Ese asesinato de cinco abogados, atentado del que ella logró salvarse, fue perpetrado por un grupo de radical franquista.

En Barcelona es casi segura la presidencia de la segunda ciudad más importante del país para Ada Colau, una conocida dirigente del movimiento Stop Desahucios, que se convirtió en el referente de la defensa de las familias víctimas de las hipotecas leoninas impuestas por los bancos del país.

En redes sociales se hizo viral una fotografía recordando la vez en que Colau fue detenida cuando evitaba un desahucio por la policía catalana, los Mossos d’Esquadra, que ahora estarán bajo su jurisdicción.

Ambas inminentes alcaldesas propusieron medidas administrativas inmediatas que permitan ofrecer una alternativa de vivienda a quienes están en riesgo de desahucio, sin violentar ningún ordenamiento judicial.

Balcanización en el PP

El gran perdedor de los comicios del domingo 24 es el Partido Popular (PP), el del presidente Mariano Rajoy, formación política a la que le surgen a diario casos de corrupción y cuyo mantra en estos comicios fue hablar de la supuesta recuperación económica, basados sólo en datos macroeconómicos pero que no tienen impacto en la sociedad.

El PP, el cual obtuvo mayoría absoluta en las elecciones generales de 2011 con la candidatura de Rajoy, ahora enfrenta un escenario complicado para las elecciones generales del próximo noviembre (tentativamente el 22 o el 29 de ese mes).

Tras perder 2.5 millones de votos y sufrir reveses en dos de sus bastiones, Madrid y Valencia, se desataron las tensiones internas, incluidas críticas al presidente por su “inmovilismo”.

El martes 26 Rajoy, quien encabezó la campaña de sus candidatos, recurrió a respuestas ambiguas pretendiendo minimizar la debacle electoral, cuando los periodistas le preguntaron si este resultado lo llevaría a hacer cambios en el PP y en su gabinete. “El problema no está en cambiar o dejar de cambiar”, dijo lacónico.

Esto provocó indignación en su partido, al grado que uno de sus leales, Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, le recomendó a Rajoy, como jefe del Ejecutivo nacional y presidente nacional del partido, “mirarse al espejo” y responderse a sí mismo para decidir si se debe volver a presentar como candidato en las próximas elecciones generales.

Herrera renunció a presentarse nuevamente como presidente autonómico, al igual que otros “barones” populares, como llaman aquí a los dirigentes partidistas de las comunidades, y le siguieron los pasos Alberto Fabra en la Comunidad Valenciana, Luisa Fernanda Rudi en Aragón y José Manuel Bauza en las Baleares

El presidente de la diputación de Castellón censuró que Rajoy “no haya hecho autocrítica” porque es momento para ello y consideró que quien no entre en esa reflexión “tiene una venda en los ojos”.

Desde dentro del PP se pidió el cese del ministro de Industria, José Manuel Soria, “por su arrogancia” y por su mala gestión, al igual que el de Educación y Cultura, Ignacio Wert, repudiado por los profesores y los trabajadores del sector cultural.

Hasta el jueves 28 se seguía pidiendo la caída de María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, como una de las principales responsables de la debacle electoral.

Frente Anti-Podemos

Otra de las grandes derrotadas es Esperanza Aguirre, presidenta del PP madrileño, quien encabezó la candidatura al ayuntamiento de Madrid; pese a obtener 21 escaños frente a los 20 de Carmena, tenía opciones casi nulas de formar gobierno.

Aguirre, quien con cierta arrogancia aseguraba que mantendría la mayoría que el PP obtuvo en Madrid en 2011, vio cómo su candidatura provocó una pérdida de 200 mil sufragios, para pasar de 48% de los votos en 2011 a 34.43% el domingo 24, lo que le significaba una pérdida de representación de alrededor de 15%.

Ante el inmovilismo de Rajoy y sin hacerse a la idea de su derrota, Aguirre intentó encabezar la “regeneración” en su partido y asumió una posición cargada al espectro más ultraderechista de su partido, cuando luego de su reunión ejecutiva de Madrid dio una rueda de prensa en la que anunció que ella encabezaría un frente para impedir que Podemos llegue al poder en la capital y así evitar “gobiernos de izquierda radical”, aseguró.

“La izquierda radical es legítima representante de medio millón de madrileños. Pero que Madrid tenga una alcaldesa (refiriéndose a Carmena) que quiere utilizar la alcaldía como trampolín para romper el sistema democrático y occidental, para llegar a ser la primera fuerza, debe hacernos reflexionar”, dijo el lunes 25.

Carmena le respondió la misma noche de ese lunes, por Twitter: “Sólo he estado fuera del sistema democrático cuando aún no lo había y estaba luchando por él. Seamos serios, por favor, Madrid lo necesita”.