Sin avances, acuerdo bilateral México-Unión Europea

El titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto.
Foto: Benjamin Flores

BRUSELAS, (apro).- Contrario a las aspiraciones del gobierno mexicano, no habrá anuncios espectaculares en torno a las pláticas para la ampliación del acuerdo bilateral México-Unión Europea (UE), según el borrador de la Declaración Conjunta al que pudo acceder Apro.

Lo anterior, si no hay cambios en el borrador, descarta el que pretendía ser el momento estelar para el presidente Enrique Peña Nieto en la cumbre con la UE de este 12 de junio.

“Confirmamos nuestra ambición compartida de modernizar nuestro marco legal bilateral y preparar el terreno para las negociaciones que lleven a este objetivo”, señala el documento que ya lleva estampada la fecha del 12 de junio.

El borrador, en su versión del 1 de junio, agrega que “un Acuerdo Global actualizado debe reflejar la asociación estratégica entre la UE y México y su creciente peso como actores globales en el sistema internacional, así como los recientes cambios geopolíticos globales y el papel creciente de las economías emergentes”.

Y subraya, de manera general, “el deseo de ambas partes para crear el marco más ambicioso e integral posible para el comercio bilateral y las inversiones”. En esta última línea el documento refiere que podría haber cambios en la redacción “dependiendo del progreso en el ‘Ejercicio de Alcance’” de las negociaciones informales.

El texto no hace ninguna otra mención al respecto.

Lo anterior contrasta con las expectativas expresadas por el gobierno de Peña tras el encuentro en Bruselas del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, con la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, el pasado 11 de mayo.

Ese día, en un boletín de prensa, la Secretaría de Economía afirmó que, “en el marco de la visita del presidente Enrique Peña Nieto para la Cumbre México-Unión Europea, en la capital belga, el próximo 12 de junio, podría anunciarse la conclusión del ‘Estudio de Visión Conjunta’ que requiere la Comisión Europea para continuar con sus procedimientos internos, y posteriormente obtendría el mandato de negociación con México”.

Más aún, la Secretaría aseguró –como lo hizo su titular ante los periodistas en Bruselas– que “dada la importancia que revisten las relaciones con México, la comisaria indicó que solicitará el mandato de negociación para que la Comisión Europea pueda iniciar el proceso de negociación con México en el último trimestre de 2015”.

No obstante, de acuerdo con la información emitida por la oficina de Malmström ese mismo día, la comisaria manifestó solamente que tenía la intención, entre octubre y diciembre, de solicitar a los Estados miembros de la UE el mandato necesario para posteriormente abrir las negociaciones formales con México en una fecha desconocida.

En una nota de Apro del 15 de mayo último, la eurodiputada checa Dita Charanzová expresó su asombro ante la ansiedad mostrada por los mexicanos: “Quisiera decir que sí (comenzarán las negociaciones este año), pero, basándome en las informaciones que tengo, no creo que así sea”.

Anotó que una vez que los representantes de México y la UE hayan terminado el “Ejercicio de Alcance” (Scoping Exercise), en el que cada parte pone sobre la mesa prioridades y ofrecimientos de liberalización de sus mercados y que sirve para realizar el “Estudio de Visión Conjunta”, falta que la parte europea elabore una evaluación del Acuerdo Global. “Y eso –observa la eurodiputada– suele tomar más de cuatro meses”.

Derechos humanos

El contenido del borrador de la Declaración Conjunta México-UE hace hincapié en la importancia de los derechos humanos. Desde el primer párrafo se lee: “Nosotros, los líderes de la UE y de los Estados Unidos Mexicanos, nos reunimos hoy en Bruselas para reafirmar nuestra estrecha Asociación Estratégica basados en los valores compartidos de la democracia, el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como de nuestra herencia cultural común y los fuertes vínculos históricos, políticos y económicos que nos unen”.

El documento, de ocho páginas, reitera que la primera área clave de las discusiones de la cumbre bilateral fue “el reforzamiento de nuestra Asociación Estratégica y la modernización del Acuerdo Global México-UE, incluyendo nuestro empeño común para promover el respeto por los derechos humanos y el Estado de derecho”, pero también “fomentar el crecimiento económico, el empleo y el trabajo digno, en particular para los jóvenes y las mujeres, y reforzar nuestra cooperación en campos como la energía, las políticas de desarrollo regional, la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, y la seguridad”.

La segunda parte del borrador de la Declaración Conjunta México-UE se refiere a los “desafíos globales, tales como la migración, el cambio climático y el medio ambiente, y la agenda de desarrollo sustentable posterior a 2015”. El tercer apartado del borrador se centra en lo que llama “responsabilidad global compartida”, que encierra “la cooperación sobre importantes asuntos de política exterior en nuestras respectivas regiones y sobre paz y seguridad global”.

En el primer bloque temático, titulado en el borrador ‘Reforzando nuestra Asociación Estratégica’, se vuelve a especificar que la relación entre ambas partes está “basada en valores y principios compartidos de democracia y Estado de derecho, respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales”. Se añade “la importancia del diálogo social, la promoción del desarrollo sustentable y del crecimiento incluyente, y la protección de la paz internacional, la seguridad y la ciber-seguridad”.

El documento insiste en el tema cuando las partes dicen “apoyar” los resultados del cuarto y quinto Diálogo de Alto Nivel sobre Derechos Humanos, celebrados el 18 de marzo de 2014 y el 16 de abril pasado, respectivamente, a través del reforzamiento de sus posiciones comunes en los foros internacionales. Los puntos más importantes tocados en esos ámbitos, señala el borrador, son: “el Estado de derecho y la seguridad ciudadana, el respeto por los valores fundamentales, la violencia contra las mujeres y los niños, negocios y derechos humanos, así como contra-terrorismo y lucha contra el crimen organizado”.

El documento también indica en ese apartado de temas el acuerdo para organizar pronto el Diálogo de Alto Nivel en Seguridad y Justicia que estaba pendiente.

Sobre todo después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, altos funcionarios de la UE –entre ellos la comisaria Malmström– han manifestado la necesidad de reforzar en un nuevo acuerdo con México la protección de los derechos humanos, el medio ambiente y los derechos laborales mediante la introducción de un capítulo sobre desarrollo sustentable.

En el Parlamento Europeo, donde se someterá a aprobación el acuerdo ampliado con México una vez que su negociación haya finalizado, varias fuerzas políticas están exigiendo la creación de mecanismos más estrictos de protección a los derechos humanos.

El eurodiputado británico David Martin, portavoz del grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas –el segundo más numeroso de la institución, después del Partido Popular Europeo–, advirtió a principios de mayo en un comunicado de prensa que su bancada “presionará para que se incluya una fuerte cláusula de respeto a los derechos humanos, y para que haya compromisos vinculantes en el capítulo de desarrollo sostenible”.

Sin embargo, socialistas y populares rechazaron comprometer al gobierno de Peña en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, como lo pedía el grupo de los Verdes Europeos, y votaron el 23 de octubre último una resolución que limita la responsabilidad de los hechos al alcalde de Iguala.

Más aún, a pesar de la fuerte crisis de derechos humanos que padece México desde hace una década y que se ha agravado alarmantemente con el gobierno peñanietista, el tema no atrajo suficientemente la atención de los legisladores de la Asamblea Europarlamentaria, que se reunieron este 4 y 5 de junio en el Parlamento Europeo, el anfitrión del evento.

Los debates se centraron en las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Cuba y la situación en Venezuela.