Agresor de reportera ratifica que alcalde de Silao ordenó el ataque

Luis Gerardo Hernández Valdenegro, uno de los involucrados en la agresión contra la periodista Karla Silva.
Foto: Especial

IRAPUATO, Gto. (proceso.com).- Al final de una maratónica audiencia que se prolongó por casi 12 horas, Luis Gerardo Hernández Valdenegro, uno de los agresores confesos de la reportera Karla Silva y su compañera Adriana Palacios, confirmó ante la juez de oralidad que fue contratado por el director de Seguridad Pública, Nicasio Aguirre, mismo que recibió órdenes directas del alcalde de Silao, Benjamín Solís Arzola.

“Me dijeron que el mensaje le tenía que quedar muy claro, que le bajara a sus notas… molestaba a los de mero arriba”, señaló Hernández Valdenegro, quien afirmó que el “mensaje” a la periodista le fue encargado con insistencia.

De acuerdo con este testimonio, en un encuentro previo a la golpiza propinada a la reportera por su trabajo periodístico, el director de Seguridad Pública –actualmente prófugo– recibió una llamada vía Nextel del alcalde, a quien el funcionario tenía así identificado en su radio, además de que aseguró haberle reconocido la voz mientras le decía que qué había pasado con su encargo, “que si tenía o no tenía huevos”.

Hernández Valdenegro apareció tras una semana de que la fiscal Yolanda Domínguez –defensora de Karla y Adriana, ambas trabajadoras del periódico El Heraldo en Silao– solicitó a la juez que rindiera su testimonio como una prueba anticipada al juicio, ante el riesgo que corre su vida, según expuso.

Originalmente debió comparecer el martes, pero ese día no se presentó y la fiscal adujo que no había sido localizado y que ignoraba su paradero.

El hombre se presentó afectado físicamente por las heridas de bala que sufrió hace dos semanas cuando le dispararon desde un vehículo mientras visitaba a un amigo, hechos por los que dijo tener miedo, así que en esta audiencia pidió a la juez que se le proteja durante el tiempo que dure el proceso judicial hasta que concluya.

La juez Wendy Labra dio instrucciones a la Fiscalía para que sea la Policía Ministerial la que se encargue de brindarle protección, así como a su familia cercana.

La audiencia para que Luis Gerardo Hernández rindiera declaración estaba programada para iniciar a las 9:30 de la mañana. Sin embargo, los abogados defensores del subdirector de policía –de un despacho particular- plantearon una férrea resistencia a que este testimonio o prueba anticipada fuera validado por la juez.

Para ello, cuestionaron la forma en que Luis Gerardo fue presentado en el juzgado este viernes, mostrando a la juez un informe de agentes de la Policía Ministerial en el que reportaron haber localizado al testigo el jueves por la tarde, mismo al que trasladaron a la sede central de la Procuraduría de Justicia en la capital del estado, donde le practicaron una revisión médica; posteriormente, lo llevaron a un hotel en esa misma ciudad para que pasara la noche y el viernes por la mañana lo presentaron al juzgado, todo ello porque, según el reporte, Gerardo les pidió que lo protegieran ante el temor de sufrir un atentado, lo que para los abogados de la contraparte parecía injustificado y violatorio de los derechos del testigo.

Fue necesario que se presentaran ante la juez los agentes ministeriales y el propio Luis Gerardo para corroborar que efectivamente, éste había pedido que lo acompañaran y le brindaran protección y había estado con ellos por su propia voluntad.

Posteriormente, luego de varios recesos, Hernández fue escuchado y su testimonio fue público, aunque la fiscal pedía que se hiciera en una audiencia privada, sin la presencia de medios, a lo que la juez se negó.

Frente a Karla Silva y Adriana Palacios, Luis Gerardo Hernández narró que conoce al exdirector de Seguridad Pública, Nicasio Aguirre desde hace muchos años, y que le había pedido trabajo muchas veces, incluso para lavar las patrullas, sin conseguirlo. A cambio, el funcionario “me ofrecía muchos jales”.

El último de ellos fue el de ir a golpear a una reportera (Karla Silva), unas tres semanas antes del 4 de septiembre. “Pero cuando la vi, le dije que no, que yo no quería golpearla”.

Entonces, a instancias del jefe policiaco, buscó a otros cómplices y acordó con José Samuel Ornelas, El Buda y Joaquín Osvaldo Valero, El Bayo, que los tres harían “el jale”. Pero sería Samuel quien golpearía a la periodista de El Heraldo en Silao.

Aunque pasaron unos días hasta que se decidiera y el jefe de policía lo presionaba, dijo Hernández. Un día se reunieron y conversaron en el Jeep Patriot del entonces todavía director de Policía. Le entró una alerta al Nextel de Nicasio, y éste le mostró la pantalla: “Alcalde Solís”.

“Escuché una voz que le preguntaba si tenía o no tenía huevos, que si no podía con el jale…me quiso responsabilizar, (me dijo) algo como ‘¿ves? Por tu culpa’ o algo así. Lo reconocí, era Solís”.

-¿Quién es Solís?- le preguntó la fiscal en el interrogatorio.

“El presidente municipal”, respondió Hernández Valdenegro.

El ahora testigo declaró que fue el subdirector operativo de la Policía, Jorge Alejandro Fonseca Durán, quien uniformado y en una patrulla oficial de la corporación los trasladó a él y a sus cómplices Joaquín Osvaldo Valero y José Samuel Ornelas a la oficina del periódico para consumar la golpiza y las amenazas.

Posteriormente los recogió y los llevó al domicilio de un hermano del propio Hernández, con los objetos que sustrajeron del periódico, entre ellos la cámara fotográfica y la computadora laptop que utilizaba Karla para su trabajo.

Aunque en esta parte, Hernández contradijo lo que señaló hace un par de meses, cuando manifestó que había sido Nicasio Aguirre quien había conducido la patrulla en que fueron trasladados al periódico el 4 de septiembre pasado, fecha en que Karla Silva fue golpeada y ella y su compañera Adriana Palacios amenazadas.

La defensa del subdirector operativo quiso descalificar la credibilidad del declarante, resaltando contradicciones entre ésta y sus anteriores declaraciones, así como sus antecedentes penales por delitos como robo y drogas.

“Mentí antes, me dijeron que lo hiciera los abogados (de Fonseca) porque era una estrategia para salir libres por una detención arbitraria- soltó Luis Gerardo-. Ahora digo la verdad, las muchachas lo saben (Karla y Adriana), ellas saben lo que pasó”, dijo mirando a donde se encontraban la reportera y su compañera, junto a la fiscal.

Y continuó:

Al salir de la oficina del Heraldo tras cumplir con la encomienda por la que le ofrecieron 5 mil pesos que nunca le pagaron, abordó la patrulla que conducía el subdirector Fonseca, quien unos minutos después recibió la llamada de la propia Karla contándole de la agresión y pidiéndole ayuda.

“Cuando íbamos a la casa le marcó Karla a Fonseca, narrándole los hechos, y él se burlaba, le decía que le mandaba patrullas a auxiliarla y ambulancias, pero con nosotros se burlaba (de ella)”.

Al dejarlos en la casa de su hermano Guillermo Eusebio Hernández, su cómplice José Samuel –encargado de golpear a Karla- se lavó las manos y los tenis manchados de sangre y se quitó la camisa.

-¿Por qué lo hizo?- le preguntó la fiscal Yolanda Domínguez.

“Porque necesitaba dinero para hacer el cumpleaños de mi hija. Me iba apagar Nicasio, Aguirre, el director de preventiva de Silao. No me pagó”.