Tribunal Electoral al servicio de los partidos

Sesión en el TEPJF.
Foto: Eduardo Miranda

Especialistas en derecho electoral lo dicen sin rodeos: los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación obedecen a los partidos mayoritarios, esos que decidirán si alguno de ellos se convertirá en ministro de la Suprema Corte. El resultado: un tribunal que sólo juega a la democracia. Es hora, afirman, de buscar verdaderos árbitros en lugar de empleados a quienes nadie respeta y alimentan la inestabilidad política.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el árbitro que dirá la última palabra en las primeras elecciones generales de su tipo en México, está capturado. Los magistrados de su principal órgano, la Sala Superior, obedecen más a los partidos mayoritarios que a sus propios criterios jurisdiccionales.

El resultado es un comportamiento errático, contradictorio, con resoluciones a modo de los partidos que construyen las mayorías en las votaciones del Congreso y decidirán sobre las aspiraciones de los magistrados que quieren convertirse en ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Ese, sin paliativos, es el diagnóstico que especialistas en derecho electoral hacen del TEPJF en relación con los comicios de este domingo 7, los primeros de carácter general en México y que ponen a prueba la reforma del año pasado.

En esa evaluación de los especialistas, los magistrados electorales aparecen como un factor más de la inestabilidad política.

Contrario a la certeza que debe garantizar un tribunal, han interpretado a conveniencia la Constitución y las leyes, llegando al extremo de resolver planteamientos similares de manera opuesta, con apenas unos días de diferencia, dice Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

Los ejemplos más recientes fueron sus resoluciones respecto a las candidaturas de la panista Xóchitl Gálvez en el Distrito Federal y del exjefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, frustrado candidato federal de Movimiento Ciudadano.

Aunque sus decisiones son de última instancia, inatacables ya en México, varias de ellas podrán ser sometidas al escrutinio internacional. Una de ellas es su negativa a la candidatura de Ebrard, quien prepara su defensa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los argumentos –en este caso los de Constancio Carrasco, María del Carmen Alanís, Flavio Galván, Manuel González Oropeza y Pedro Penagos; Salvador Nava se excusó de participar– podrían derivar en una condena al Estado mexicano, si es que la CIDH le da razón al exjefe de gobierno, tal como lo hizo en 2008 ante el impedimento que tuvo Jorge Castañeda Gutman para registrarse como candidato independiente a la Presidencia en 2006.

A diferencia del Instituto Nacional Electoral (INE), del cual los especialistas consideran que ha salvado medianamente el proceso electoral, los magistrados que integran la Sala Superior del TEPJF son señalados como “faltos de estatura” ante las necesidades de estabilidad política del país.

Llamados a dejar el cargo en 2016, después de 10 años de gestión, los magistrados electorales también son evaluados por los expertos por “los impactos negativos” de sus decisiones. “Han sido sus propias interpretaciones las que han propiciado conductas desleales, como la del Partido Verde”, dice Salazar Ugarte en entrevista.

(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 2014, ya en circulación)