Por qué (sí) (no) votar

Votar en libertad. Carton: Rocha

MÉXICO, D.F. (Proceso).- 1. Escribo esto para los que empezaron a votar con el siglo. O ya entrado el siglo. Y para aquellos que pueden sufragar por primera vez este domingo 7 de junio. Es decir, para la generación de jóvenes ciudadanos que pudiendo votar, lo harán en menor medida que ningún otro grupo social: la generación en la que de cada 10 ciudadanos ocho piensan no acudir a las urnas.

Escribo para decirles que les asiste la razón: votar desde el desencanto es mucho peor que no votar. Por favor no voten desde el desencanto. Voten únicamente si tienen un candidato o candidata que les entusiasme. De la que puedan decir, del que puedan decir, entiendo su propuesta para usar el poder, sé que si gana, gano con él, con ella. Mi entorno cambiará para mejor. Votaré por él, por ella, con una sonrisa de esperanza bien informada. Votaré desde el entusiasmo.

2. No, no voten de otra forma. No voten si para ello han tenido que elegir entre un candidato malo y otro peor. Entre un corrupto probado y otro que podría ser corrupto. Entre un candidato criminal y otro que no tiene ningún plan para atarles las manos y los pies a los criminales. Entre uno que presenta un plan increíble para mejorar la economía de su región y otro que ni siquiera ha aludido en su campaña a la economía.

No deshojen esa margarita triste que les ofrece nuestra mala democracia. Mejor que deshojar la margarita que les acerca esta casta política mediocre, es no votar. Es lo mejor que pueden añadir al país, no votar por lo mediocre. No conformarse. Exigir más. Alzar la frente y alzar la vara de la política.

3. No crean en las arengas de los que piden su voto para salvar a la democracia electoral. Los que les dicen que no habrá más elecciones si la gente no vota. Que no votar es la antipolítica. La antidemocracia. Pamplinas, tonteras, amenazas vacuas.

La democracia electoral no desaparecerá aun si vota únicamente un 5% de la población. Las elecciones son hoy día la única fuente de legitimidad de este Estado no democrático: no democrático en todo, excepto las elecciones. No crean ese fantasma verbal. Ese espantabobos. No sean los bobos de los políticos regularzones: no votar por ellos es respetar el voto. Es apreciarlo. Es salvaguardar su dignidad.

4. Tampoco crean el galimatías del voto nulo como opción. Anular el voto es anularlo, no hay más. Los votos nulos no sirven de nada. A nadie preocupan porque nada dicen. Dicen: nulo. Los políticos lloran de risa ante esos votos que suman en su contra la fabulosa cantidad de cero.

5. El verdadero peligro es que ustedes al votar acepten que este es el techo posible de la democracia. Que interioricen esa aceptación, ese conformismo. Que a partir de votar sin entusiasmo dejen de imaginar que este país podría ser distinto. Y que transmitan a los políticos que esta medianía, este estancamiento de la democracia, es aceptable.

Lo que necesitamos es cruzar de la democracia electoral a una democracia viva en el día a día. Una democracia económica. Una democracia de servicios sociales que aseguren un bienestar mínimo para todos. Una democracia de seguridad para todos. Y una democracia sin una casta ladrona del erario.

Llevamos desde el año 2000 intentando cruzar esa puerta a esa democracia real y diaria. Y digo “llevamos” y me refiero a los ciudadanos. Y digo también que quienes nos impiden cruzar esa puerta tienen nombres y apellidos; son la mayor parte de los políticos, instalados en la creencia de que es aceptable la antidemocracia que tenemos en todos los ámbitos excepto el electoral.

6. ¿Qué proponen los candidatos entre los que puedes elegir sobre la democracia económica?

¿Alguno te ha presentado un plan para mejorar tu ingreso? ¿Alguno ha propuesto un plan para elevar la economía de la región? ¿Alguno tiene un plan para elevar de la pobreza a los más pobres? ¿Alguno se ha pronunciado contra los bancos del país, los más caros del planeta?

7. ¿Qué han propuesto los candidatos entre los que puedes elegir para erradicar la inseguridad de tu región?

¿Qué han propuesto para convertir a los policías en policías honestos y eficaces? ¿Qué han dicho del crimen: han dicho cómo vencerlo? ¿Qué han dicho sobre la mariguana: han dicho que no perseguirán su cultivo y tráfico y perseguirán sólo a los criminales de crímenes mayores, el asalto, el asesinato, el robo, la extorsión?

8. ¿Y qué han dicho sobre la corrupción?

¿Han publicado sus declaraciones patrimoniales? ¿Han propuesto un plan para ir por los ladrones del erario de gobiernos pasados y hacerlos regresar lo robado? ¿Han planteado un proyecto para transparentar las finanzas del gobierno? ¿Han anunciado cómo y dónde recibirán las delaciones que los ciudadanos hagan de funcionarios corruptos?

9. ¿Y qué han dicho por fin sobre el Bien Común?

¿Sobre la inversión en los hospitales y las escuelas gratuitas? ¿Sobre el saneamiento de los espacios públicos? ¿Sobre la mejora de las calles y periféricos? ¿Sobre el derecho a la información? ¿Han presentado un proyecto para avivar la cultura local?

10. Si no sabes la respuesta a gran parte de las preguntas anteriores, búscalas en la red. Tal vez has sido un haragán en cuanto a tus derechos ciudadanos. Podría ser y no serías el único haragán del país. Pero también es posible, de cierto es lo más posible, que los candidatos entre los que puedes elegir no han dicho ni pío sobre la mayor parte de estas cuestiones, y de ser así ¿por qué habrías, por qué habría cualquiera con tres dedos de frente, de votar por ellos?

No votes, no votemos, desde la ignorancia o el desenfado o deshojando la margarita de la mediocridad. Otra vez: no seas el bobo de los engañabobos. No votes si votar es asumir el estancamiento de nuestra democracia. Si es clausurar la imaginación de un México que avanza a la democracia real y diaria. No, si votar es malbaratar tu voto futuro por una mejor democracia posible, no votes.