Adiós a la candidatura presidencial

En su discurso poselectoral, el gobernador de Jalisco  afirmó que la votación contraria a su partido y a los candidatos que él impuso no implica un rechazo a su gobierno. Nada dijo del hartazgo de la población por la inseguridad pública, la falta de empleo, la compra de la prensa y la guerra sucia contra la oposición. En fin, no pudo explicar por qué en unas horas –la jornada electoral del domingo 7– se derrumbó su aspiración de ser candidato presidencial del PRI en 2018.

El golpe a Sandoval Díaz y su equipo, en especial a la “mesa de estrategia” o “cuarto de guerra”, fue de tal dimensión que el gobernador tardó un día en asimilar los resultados de los comicios del domingo 7 de junio.

El mandatario dejó pasar largas horas antes de aparecer frente a los medios de comunicación y ofrecer sus primeras impresiones sobre el fracaso del PRI y la derrota de su candidato a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí.

Si se toma en cuenta sólo el número de votos, el PRI perdió el puesto de primera fuerza política en la entidad y ese lugar lo tomó el partido Movimiento Ciudadano (MC), contra el que dirigieron todas sus baterías propagandísticas, armaron campañas negras e incluso iniciaron juicios contra sus candidatos y dirigentes.

MC gobernará a una población estimada de 5 millones de ciudadanos, lo que representa poco más de 70% de la población estatal (7 millones).

De las 125 alcaldías, el PRI se adjudicó 44, en alianza con el PVEM alcanzó 17, y el PAN gobernará en 25. Por su parte, el PRD obtuvo cinco y otra en alianza con el PAN. El Partido del Trabajo triunfó en dos, mientras que Encuentro Social, Partido Humanista y Nueva Alianza consiguieron una cada uno.

MC ganó 24 alcaldías, pero entre ellas están algunas de principales municipios de Jalisco, como Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque, Puerto Vallarta, Zapotlán El Grande, Tepatitlán y Zapotlanejo.

En el Congreso de Jalisco, el PRI perdió mucho poder. Su alianza con el PVEM ganó 17 curules, y si se le suma el diputado por Nueva Alianza, cuenta con 18 legisladores.

MC logró 14 curules, mientras que el PAN cuatro, vía representación proporcional, igual que los dos del PRD. En tanto, Pedro Kumamoto será legislador independiente.

Para el caso de las diputaciones federales, la unión PRI-PVEM consiguió siete, el PAN uno y MC otro.

El domingo 7, Alfaro Ramírez y la llamada “ola naranja” de MC trituraron los planes del mandatario jalisciense y los de su padre, el magistrado del Supremo Tribunal de Justicia (STJ), Leonel Sandoval Figueroa, quien promovió incansablemente a su muchacho para la candidatura presidencial, sin importarle los reclamos del PRI nacional por su protagonismo.

Apenas el pasado 16 de abril, el Grupo Reforma difundió los audios de una conversación de “Papá Leonel” –como se le conoce en el estado– con miembros del PRI. El magistrado les exigía hacer de todo para que ganara el candidato del gobernador a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva. No importaba si violaban la ley, decía, porque el Tribunal Electoral ya estaba en favor del PRI.

El lunes 8, frente a las cámaras de televisión en el Palacio de Gobierno, Sandoval Díaz no proyectaba buen humor. Enfundado en un traje oscuro, con camisa rosa a cuadros y una fúnebre corbata, el mandatario parecía tener los ojos más pequeños. Negó que los resultados contrarios a su partido significaran un rechazo a él y a su gobierno:

“Hoy, buenos gobiernos están perdiendo elecciones. Repito: más que un castigo o un premio, son siempre proyectos, tal vez de programas… proyectos y una campaña, que también incide; lo bueno y lo malo que hacen las administraciones”, trató de explicar.

Pero al fin salió con lo de siempre: “Pero son contraste de proyectos, el ciudadano es inteligente: sale, vota. Repito, hoy me da orgullo que la sociedad democrática jalisciense haya dado muestras de ejemplos… como lo que sucede en cualquier democracia moderna y más avanzada del mundo”.

Un signo del desconcierto fue la renuncia que presentó el ingeniero Enrique Dau Flores, jefe interino del gabinete, quien a través de un correo electrónico pidió a otros funcionarios solidarizarse con el gobernador para que hiciera los ajustes necesarios en su administración. Sandoval Díaz rechazó la dimisión.

“No ha sido aceptada, no va a ser aceptada de momento; por el contrario, el gobernador le dio más funciones propias de su cargo interino y en esa tesitura sigue trabajando el ingeniero”, dijo el vocero del gobierno, Gonzalo Sánchez García, quien aparece en el organigrama como responsable de la Dirección de Comunicación Social, pero se limita a obedecer a Alberto Lamas Flores, extitular de la oficina y líder del “cuarto de guerra”.

En los primeros 14 meses de gobierno, Lamas Flores se dio a la tarea de amarrar contratos publicitarios con reporteros, conductores de noticiarios y medios de comunicación por un monto superior a 400 millones de pesos, a fin de blindar al gobierno de las críticas.

En la rueda de prensa del lunes 8, Sandoval Díaz reconoció que se preparan cambios en su administración: “Se tienen que evaluar, por supuesto, los programas se tienen que evaluar: cuáles están apoyando al ciudadano, a las personas, para que puedan salir adelante. Que no sean programas que den rentabilidad política, tienen que ser programas que den solución a la vida cotidiana y puedan reducir el margen de pobreza que tiene una persona en su comunidad, en su familia, para que  pueda  progresar  y  salir  adelante”.

Además, argumentó que él no apareció en las boletas electorales y por lo tanto no fue su gobierno el que perdió las elecciones.

Sin embargo, es sabido que él impuso al candidato del PRI a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva, quien fue su compañero en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y líder de la misma. En el gabinete de Sandoval Díaz, Villanueva fue secretario de Administración, Planeación y Finanzas y de ahí se lanzó por el cargo clave para el PRI. Desde el inicio de la campaña, Alfaro Ramírez se dijo sorprendido de que los priistas le hubieran destinado como adversario en la plaza más importante del estado a un político de bajo perfil.

En Zapopan, por decisión del gobernador y de su equipo, el Comité Estatal del PRI tuvo que postular a Salvador Rizo Castelo, otro integrante del gabinete: fue secretario de Desarrollo e Integración Social.

En la mencionada rueda de prensa, Sandoval Díaz no aludió siquiera al hecho de que el coordinador de las campañas del PRI en la zona metropolitana de Guadalajara fue Lamas Flores, quien operó desde el “cuarto de guerra” del gobernador para dinamitar al movimiento alfarista.

Otra figura clave en la llamada “campaña de contraste” (una guerra de lodo) fue el director del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, Sergio Ramírez Robles, quien le dio a los noticieros de ese medio público un fuerte sesgo progobiernista y priista, según observaron investigadores del ITESO.

Antes de ese puesto, Ramírez Robles fue director de Comunicación Social del gobierno poblano. Desde ahí acosó a los periodistas críticos e inició juicios contra 19 de ellos por supuesto daño moral contra funcionarios del mandatario de aquella entidad, Rafael Moreno Valle.

En Jalisco, durante la administración de Sandoval Díaz, el número de denuncias de reporteros despedidos de manera injustificada de sus fuentes laborales supera los 110 casos, según la información aportada por el titular de la Secretaría del Trabajo, Eduardo Almaguer, quien fue precandidato a la alcaldía de Guadalajara y declinó a petición directa del gobernador.

Al terminar la jornada electoral, en el marco de las fallas del Programa de Resultados Elctorales Preliminares del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco, al filo de las 22:00 horas Villanueva Lomelí salió ante los periodistas y reconoció su derrota: “Lo dije en los debates: el enemigo no es Enrique Alfaro, no es Alfonso Petersen, el enemigo es la pobreza y la desigualdad de amplios sectores de la población”.

Con la voz entrecortada, el candidato del gobernador dijo que se retiraba satisfecho, pero que le dolía el resultado por el gran esfuerzo que realizó su equipo de campaña.

No mencionó las causas de su derrota, los errores de su campaña ni los excesos de la guerra sucia priista.

Ni Sandoval Díaz ni Villanueva Lomelí reconocieron que las diferencias del Ejecutivo local con la federación afectaron la campaña priista en Jalisco. Tampoco mencionaron los posibles efectos que pudieron tener en el ánimo del electorado los cerca de 50 narcobloqueos y el enfrentamiento entre fuerzas federales y el Cártel de Jalisco Nueva Generación en Villa Purificación, el pasado 1 de mayo.