Sobrevive Normal Rural de Tenería entre limitaciones y escaso alumnado

La Normal Rural del Estado de México “Lázaro Cárdenas”.
Foto: Tomada de Facebook

MÉXICO, D.F. (apro).- Desde hace 87 años la Normal Rural del Estado de México “Lázaro Cárdenas” ha venido formando miles de maestros de las comunidades campesinas e indígenas más pobres del país, sin embargo, hoy está a punto de desaparecer debido al desplome en las inscripciones, resultado de la mala imagen que se ha dado a estas instituciones tras el caso de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, en septiembre del 2014.

La Normal Rural de Tenería, como se le conoce por estar en las tierras de la comunidad de San José Tenería, es una de las escuelas sobrevivientes del proyecto revolucionario que estaba destinado a dar educación a las poblaciones más pobres del campo. Es totalmente gratuita y cuenta con un sistema de internado, becas alimentarias, instalaciones deportivas y salones para más de 550 alumnos que tiene como matrícula.

“Actualmente estamos emitiendo fichas de inscripción, aunque antes había mucha demanda y en la actualidad se perdió por el desprestigio de que son víctimas las normales rurales por lo que pasó en Ayotzinapa. No sabemos si a los jóvenes se les infundió miedo para que ya no vinieran”, comenta el vocero Yousen Aragón.

Luego explica que hace cuatro años el número de fichas que emitieron para inscripciones rebasaban las mil y llegaron hasta mil 200, pero que en la actualidad las redujeron hasta 300 ó 400.

Eso, señala el joven estudiante, muestra la crisis que a escala nacional sufren las 17 escuelas rurales que actualmente funcionan en diversos estados del país.

“Sí hay una crisis en las normales rurales, aunque hemos tratado de sobrevivir como única normal que hay en el Estado de México. Nuestra demanda bajó de mil a 300 o 400 solicitudes en este año, y sentimos que son las repercusiones que hay por el desprestigio que se les ha dado a las normales rurales, pues dicen que somos semilleros de guerrilleros, que sólo hacemos plantones, pero la gente no sabe por qué lo hacemos, porque como institución se nos niega el apoyo, la entrada de recursos para el comedor, pagar la luz y el agua, entre otras cuestiones. Es por eso que nosotros actuamos así, imagínese que si se nos niegan estos recursos, entonces dejaríamos de existir”, explica el joven estudiante.

Actualmente la Normal Rural de Tenería cuenta con una matrícula de 572 jóvenes que provienen en su mayoría del Estado de México, aunque la convocatoria es nacional.

La mayor parte de los muchachos pobres que se inscriben son originarios de Coahuila, Hidalgo, Morelos, Puebla, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Campeche y Veracruz.

El presupuesto que entrega el gobierno de la entidad apenas les alcanza para mantener el comedor y pagar la luz y el agua, por ello operan con muchas limitaciones y se hacen de recursos de los bloqueos, mítines o plantones, donde piden cooperación.

Cada año egresan 116 jóvenes que vuelven a sus comunidades como maestros rurales en educación primaria.

“Ahora hacemos un llamado para que se inscriban y hacer el examen de admisión. Lo importante es que vengan y se inscriban porque somos una Normal Rural que alberga principalmente a jóvenes de bajos recursos; a aquellos que no tienen la posibilidad de estudiar en otra institución, aquí se les brinda hospedaje, alberca, centro de cómputo, área académica, atención médica, peluquería, lavandería, alimentación, biblioteca, sala audiovisual y didáctica, salón de danza y auditorio, al igual que canchas de futbol, basquetbol y volibol, taekwondo y gimnasio. No cobramos cuotas”, precisa el vocero.

“Esto es lo que les brindamos a todos los jóvenes egresados del nivel medio superior. Por eso necesitamos urgentemente que vengan a inscribirse, es lo que más nos preocupa porque desde hace 87 años venimos trabajando y la trascendencia de la Normal de Tenería es importante para nosotros”, abunda.

La Escuela Normal “Lázaro Cárdenas del Río” es una de las supervivientes del recorte de instituciones que se crearon en 1920. Con el apoyo del general Cárdenas llegaron a existir 37 de estos centros de estudios, y en el sexenio de Miguel de la Madrid se redujeron hasta 17.

Peor aún, pues el gobierno federal ya no se hace cargo de la manutención de estas escuelas que se han convertido en la única posibilidad de educación para la población campesina e indígena más pobre del país.

Por ello sobreviven de donaciones de los gobiernos estatales y de lo que consiguen de la gente en sus actos públicos, como manifestaciones y bloqueos a las carreteras.

“Estamos tratando de sobrevivir, estamos en una crisis en cuanto a la demanda”, insiste el vocero, quien pide a los jóvenes que vayan y se inscriban hasta el miércoles 24 para mantener viva esta institución, producto de las demandas revolucionarias de una educación gratuita, científica y popular.