Crecen a niveles insuficientes 70% de los estados: CCE

MÉXICO, D.F. (apro).- Las diferencias de crecimiento económico entre los estados del país son un factor de riesgo muy importante, alertó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

“Es natural e inevitable que haya variabilidad en el comportamiento económico y en el desarrollo de las regiones, pero las diferencias que existen en México son de tal magnitud que inclusive son un factor de riesgo muy importante en términos políticos y sociales, además del efecto negativo que empuja a la baja a todos”, destacó al dar a conocer su mensaje semanal.

De acuerdo con el organismo presidido por Gerardo Gutiérrez Candiani, 70% de las entidades federativas crece a niveles insuficientes o presenta rasgos de relativo estancamiento o inclusive de retroceso.

Y comparó: “Si en datos recientes hay estados como Aguascalientes, que llegan a superar el crecimiento de China, preocupa que, lejos de que se estén paliando las brechas y los rezagos, tienden a aumentar la divergencia entre los estados con más dinamismo y los de peor desempeño”.

El CCE aseguró que si en los últimos 10 años México hubiera crecido al ritmo de estos estados punteros en la materia, como Querétaro o Quintana Roo, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita anual superaría ya los 18 mil dólares, casi 80% por encima del que tenemos actualmente.

Sin embargo, sólo existen cinco entidades que han logrado crecer a una tasa anual promedio superior a 4%, más del doble del promedio nacional. Esto los coloca en el rango objetivo que se requiere alcanzar como país para afrontar los retos que tenemos en temas como empleo, pobreza y demografía, sostuvo.

El organismo empresarial criticó que “los esfuerzos son tan dispares como los resultados en el desempeño económico entre las regiones y los estados. Durante décadas –añadió– hemos hecho poco para remediar estos desequilibrios, sin constancia ni eficiencia”.

De inicio, subrayó, no ha habido suficiente claridad en los objetivos y las acciones, ni articulación entre las regiones, al interior de éstas, y de manera transversal entre los sectores productivos y los diferentes gobiernos en sus tres órdenes.

Destacó que hay un área de oportunidad, comenzando por la identificación y réplica de mejores prácticas de muchos estados, con resultados impresionantes, lejos de la ineficiencia y del carácter retórico que muchas veces tiene la política de desarrollo regional que se ha hecho en México.

Asimismo, propuso la conformación de consorcios de empresas regionales, en especial pequeñas y medianas, que puedan integrarse a los contratos y crecer con la reforma energética. Es una oportunidad irrepetible que puede tener un impacto decisivo en 12 estados, resaltó.

“Vemos también como una gran opción para reducir las brechas económicas, y fuente de crecimiento para todos, el conjunto de proyectos que se están configurando para la zona Sur-Sureste del país. El desarrollo de esta región, la de mayores rezagos, debe tener un carácter de prioridad nacional”, agregó.

De igual manera, planteó la proyección de cinco estrategias sectoriales en las que la iniciativa privada trabaja con el Comité Nacional de Productividad: comercio al por menor, turismo y gastronomía, autopartes y proveeduría aeroespacial y agroindustrial, electricidad-electrónica y el sector energético.

Sin embargo, apuntó, existen problemas estructurales que siguen afectando todo proyecto económico: la inseguridad, la debilidad institucional y la corrupción.

Al respecto, la cúpula empresarial sentenció: “Tenemos todo lo que implica aterrizar en el nivel de estados y municipios las reformas en materia de combate a la corrupción, transparencia y justicia, lo cual requerirá de mucho trabajo de homologación y armonización, tanto en las leyes como en la arquitectura y funcionamiento de las instituciones. Y todo esto sin olvidar el desafío de la inseguridad pública, que demanda mucho mayores esfuerzos en temas como prevención, depuración y profesionalización de policías”.