“Descrédito” del PRD lo llevó a la derrota en el DF: Pablo Gómez

El representante perredista ante el INE, Pablo Gómez.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (apro).- La derrota electoral que el PRD tuvo en el Distrito Federal obedece a causas compartidas con su descrédito por la corrupción ligada a la administración pública, su divorcio con los segmentos sociales y la desatención del gobierno capitalino a los sectores ciudadanos, según Pablo Gómez, expresidente nacional del perredismo.

En un artículo titulado “El PRD frente a su derrota electoral”, el exsenador realiza un análisis de los principales motivos que provocaron la debacle del partido en la capital luego de las elecciones del pasado 7 de junio, en las que el partido perdió el poder en ocho delegaciones y la mayoría de diputaciones en la Asamblea Legislativa.

Entre las principales razones menciona, además del descrédito por la corrupción, el hecho de que la gestión de los jefes delegacionales –14 de los 16 son hasta ahora del PRD– se concentraron en su clientela perredista y desatendieron a sectores de ciudadanos no corporativizados.

Además, según el exasambleista, ni el partido ni el gobierno local han impulsado nuevas reformas sociales ni se ha avanzado en las ya establecidas, además de que no existe un plan conocido de infraestructura para la coudad.

Otro factor que menciona Gómez Álvarez es que ni delegados ni gobierno tienen un discurso político preciso y que el PRD tiene “poca injerencia en las actividades de gobierno”, además de que “no discute absolutamente nada, se ha alejado de la política y se encuentra cada vez más desorganizado como partido”.

El exdiputado federal menciona como factor de la derrota la influencia de “la tragedia de Iguala en la que existió evidente responsabilidad política del PRD”, la escisión de Andrés Manuel López Obrador, así como el hecho de que ha ignorado a la “intelectualidad” –académicos, artistas, profesionistas– y a un amplio sector de la clase media educada en principios de izquierda.

“Desde hace años el PRD se fue divorciando de esos segmentos sociales de tal manera que ahora muchos de sus integrantes anularon su voto (más del 7% en la ciudad) o votaron por Morena”, asegura.

Y se va duro contra su partido: no incorporó a su dirección a intelectuales, abandonó el trabajo cultural, renegó de sus orígenes, no creó una plataforma de protección del ambiente, se ligó a los jóvenes “sólo como parte de sus clientelas ya tradicionales pero sin especificidad juvenil alguna” y no definió una política de género, entre otros muchos “errores políticos”.

El exprecandidato a la jefatura de gobierno del DF reprocha en su artículo que ni el PRD local y el nacional apoyaron la campaña del GDF –sin mencionar a Miguel Ángel Mancera– para elevar los salarios mínimos.

Al gobierno capitalino también le señala culpas pues dice que no existe un plan cierto y conocido de crecimiento del Metro y mucho menos un calendario; que la gente no conoce sus planes para garantizar la educación media-superior a todos los jóvenes ni para reordenar al comercio ambulante; también ignora su política de uso del suelo y su planificación urbana y económica.

Por si fuera poco, Pablo Gómez asegura que en el DF “surgió una fuerza que, aunque también carece de programa para la ciudad, catalizó en su favor gran parte del descontento con el PRD”, en referencia a Morena.

Y advierte: “Debido a la división en la izquierda se perdieron algunas delegaciones y distritos pero, más allá de esta circunstancia, las derechas pueden convertirse eventualmente en fuerza mayoritaria si las izquierdas siguen su proceso de división, enfrentamiento y falta de nuevas elaboraciones”.

Por ello, menciona las tareas “más urgentes” del partido: “la elaboración programática y política con sentido social y democrático, la dotación de nuevos liderazgos moral, intelectual y políticamente elegibles y la unidad de las izquierdas alrededor de un proyecto común para la ciudad. Se advierte difícil pero no es imposible”.