Un “gobernador-banquero” al frente del PRI

César Duarte, gobernador de Chihuahua.
Foto: Germán Canseco

MÉXICO, D.F. (apro).- El refrán popular advierte: “Todos los caminos llevan hacia Toluca”. El gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, lo sabe y por ello cualquiera que circule del Distrito Federal hacia la capital del Estado de México se topará con su redondo rostro estampado en un gigantesco espectacular.

El dato salta a la vista pues el humilde vendedor de autos usados de antaño es hoy mandatario de una entidad que, por cierto se localiza a poco más de “mil 200 kilómetros de distancia” de donde se colocó el anuncio que reza: “César Duarte fortalece Chihuahua”.

¿Habrá acaso algún toluqueño que se interese en promover la figura del gobernador?, pues dicen que en la entidad mexiquense nada se mueve (o se coloca) sin la autorización del secretario de Gobierno José Manzur.

Lo que sí se tiene con certeza es que el 29 de agosto el aún presidente nacional del PRI, César Camacho, rendirá protesta como diputado federal y su cargo en el partido será ocupado por otro “distinguido priista” (no importan las razones que lo hagan sobresalir de sus demás correligionarios).

Desde el jueves 12 pasado, gobernadores, dirigentes estatales del PRI y algunos miembros del gabinete presidencial empezaron a cabildear en favor de Duarte para ocupar la silla de su tocayo, allá en las oficinas de Insurgentes Norte 59.

“Los gobernadores quieren a uno de ellos. Varios del gabinete, mandatarios y comités estatales están con César Duarte”, fue el mensaje que se transmitió y comentó en los pasillos de la política defeña.

Aunque César Camacho Quiroz, actual presidente nacional del PRI, recibió el día de la elección federal un airado reclamo de los gobernadores, “pues los dejaron solos y nunca realizó operación política”, lo cierto es que una semana antes “alguien” en Toluca ya había autorizado la promoción de la prominente papada del gobernador norteño a través de espectaculares ubicados en la autopista que atraviesa por La Marquesa.

El reclamo a Camacho incluye el relevo de la dirigencia nacional priista, una posición que se antoja de mucha disputa, pues quien maneje los hilos de la figura visible tendrá también a doce futuros gobernadores a sus pies, incluyendo la movilización electoral para el año 2018.

El nuevo presidente nacional del PRI tendrá a su cargo la operación de las elecciones del cercano 2016, entre las cuales se incluye la de doce gobernadores, quienes además tendrán varios diputados federales a su cargo, pues debido a la falta de atención de César Camacho en las elecciones del pasado 7 de junio de 2015, los legisladores electos solo responderán a sus mandatarios.

En el caso de las entidades que renovarán a su titular del Ejecutivo estatal, será a este nuevo jefe local a quien los diputados rendirán informes.

Además, el nuevo presidente nacional del PRI tendrá a su cargo el llevar a buen puerto la elección del relevo de Peña Nieto para el 2018, y por supuesto su triunfo. La legislatura federal que arrancará el próximo 30 de agosto aprobará los presupuestos estatales y por ello su participación adquirirá cada vez más relevancia.

Tanto diputados federales de la siguiente legislatura como los nuevos doce gobernadores obedecerán al nuevo dirigente nacional del PRI, pues de César Camacho no quieren saber nada, debido al abandono en que los tuvo durante todo el proceso electoral del pasado domingo 7.

De ahí que la fuerza del próximo presidente del PRI estará entre los diputados y gobernadores. Por ello César Duarte ya se placea por el Estado de México, en particular en el camino que lleva a Toluca, pues dicen que quiere ser el elegido y quizá por ello él también ha colocado a sus hombres en el Congreso federal.

Entre ellos destaca, por ejemplo, el próximo diputado federal por Parral, Carlos Gerardo Hermosillo Arteaga, un político al que no hay que perderle la pista.

¿Y quién es ese diputado de una pequeña localidad como Parral?, pues nada menos que uno de los hombres de todas las confianzas del viejo vendedor de autos usados, César Duarte Jáquez.

Se trata del mismo personaje que lo acompañó en su odisea de crear la nueva institución de crédito Banco Progreso Chihuahua y de la que por cierto César Duarte es socio luego de su aportación de 65 millones de pesos.

Sin embargo, la oscura historia del Banco Progreso Chihuahua ya está en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), pues el PAN acusó al aún gobernador y aspirante a la dirigencia nacional priista, César Duarte, de formar parte de dicha institución junto con Hermosillo Arteaga.

El diputado Carlos Gerardo Hermosillo es un hombre que ha acompañado a Duarte desde el inicio de su administración en Chihuahua, pues el 24 de mayo de 2011 fue nombrado director en un puesto clave, el Fideicomiso Estatal para el Fomento de las Actividades Productivas (Fideapech). Estuvo nueve meses en el cargo y luego fue designado director general de Administración de la Secretaría de Hacienda estatal, donde despachó del 15 de febrero de 2012 al 29 de octubre de 2013. Una posición clave para los asuntos financieros.

Luego pasó a ser el encargado de la Junta Central del Agua en el estado de Chihuahua, cargo que dejó recientemente para irse de candidato a la diputación federal y que asumirá el próximo 30 de agosto.

Y por qué tanto interés en este personaje, pues porque en el caso de Hermosillo Arteaga la persona que denunció la existencia del Banco Progreso Chihuahua y que reveló la participación de funcionarios estatales en la creación del nuevo banco fue el activista Jaime García Chávez.

El también abogado denunció que en Unión Progreso se encuentra Hermosillo Arteaga, como inversionista con una participación accionaria de entre 6.55 y 9.20%

Hay que recordar que Banco Progreso Chihuahua fue aprobado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en marzo de 2014 y fue producto de la fusión de Unión de Crédito Progreso, Akala, Financiera Popular y Única Casa de Cambio.

Y no es que esto genere especulaciones, pero el que un eventual presidente nacional del PRI tenga un banco pues hace pensar que casos como el Monexgate son un juego de niños rumbo a la próxima contienda presidencial del 2018.

Quizá y por eso en el Estado de México algún toluqueño ha pensado que sería bueno promover la figura de un “gobernador-banquero”.