El “Inventario” de JEP, “más que una columna, todo un género”: Saborit

Domínguez, Saborit, Herzog-Márquez y Uribe durante el homenaje a Pacheco en el Colegio Nacional.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (apro).- Como parte del homenaje José Emilio Pacheco. La memoria encendida, hoy se realizó la tercera charla del ciclo organizado por El Colegio Nacional, donde la columna Inventario –que nació en el Excélsior de Julio Scherer y luego continuó en Proceso– fue la esencia de la noche, en el marco del que fuera hoy el 76 aniversario del poeta, ensayista, escritor y periodista mexicano.

A pesar de la noche lluviosa, el Aula Mayor se vio repleta tal y como ocurría cuando José Emilio Pacheco (30 de junio de 1939-26 de enero de 2014) dictaba sus cátedras inolvidables, desde que fuera nombrado miembro de la institución en julio de 1986, hasta un día después de su muerte, cuando fuera homenajeado de cuerpo presente.

Así, se efectuó la charla Ensayo, periodismo e Inventario a cargo de los escritores: Christopher Domínguez Michael, Antonio Saborit, Jesús Silva-Herzog Márquez, con la moderación de Marcelo Uribe, editor de Era; además de la presencia en primera fila de la periodista y viuda del autor de Las batallas en el desierto, Cristina Pacheco, y la hija mayor de ambos, Laura Emilia.

Uribe abrió la charla definiendo al autor de El principio del placer como el ensayista más leído del siglo XX y mencionó que “sus Inventarios son un reflejo de su personalidad con una curiosidad ilimitada; el universo literario del Inventario desafía cualquier intento de clasificación, sus pasiones, los juegos de su identidad”. Y ahondó:

“Para muchos de nuestra generación esa columna que igual abordaba la historia, el modernismo, la obra de Borges, eran la ventana para asomarse a mundos que eran extrañados cada vez que se suspendían, son la extrapolación que se contagia y recorre muchos caminos.”

Acto seguido dio la palabra a Domínguez Michael (Distrito Federal, 1962), autor de obras como Octavio Paz en su siglo (2014), quien comentó que Inventario era una pieza fundamental en el estudio de la literatura, y se colocó como ejemplo, pues aunque dijo que no recibió una formación universitaria, leer el Inventario representó una cátedra semanal.

“Hablar del Inventario como pieza central de la crónica literaria es difícil, hay que aventurarse en los viejos artículos de Proceso, adentrarse; cuando lo hice para hablar de él ahora fue como realizar una visita arqueológica, medio a ciegas, para construir el Inventario, pues no existe un libro. Desde que tengo memoria literaria, para mí, que no recibí formación universitaria, leerlo era tomar una lección en el más noble y académico de los sentidos. En los años de adolescencia me entere del modernismo, y como niño lector conocí a Juan Rulfo, Julio Cortázar, Octavio Paz, Carlos Fuentes, mi introducción a eso se debió a las pistas que dejaba JEP en el Inventario, fue también mi gran introductor a la poesía mexicana moderna”, compartió.

Luego dijo, enfático:

“Cualquier momento de la historia de México se volvió imborrable gracias a que lo leí en esa columna. Creo que Pacheco fue un gran historiador literario, quizás el más grande; su mundo, su visión supera a la de Alfonso Reyes, un hombre de una gran capacidad para distinguir lo importante entre lo que parece y lo que es.”

Por su parte, Saborit (Coahuila, 1957), escritor e investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, actual director del Museo Nacional de Antropología, comentó que Inventario funcionó como una brújula y marca de identidad:

“Más que una columna, fue todo un género firmado sencillamente bajo el acrónimo de JEP. Se caracterizó por un patrón o cartografía, la persistencia de aislar sujetos como algo único, y ello se debió siempre a la sinceridad de lo que había que decir, y como un péndulo osciló entre oponerse a la tiranía de la vida y no rendirse ante el orden del ciclo que dicta la actualidad.”

Finalmente Silva-Herzog Márquez (Distrito Federal, 1957) rememoró los Inventarios dedicados a Francisco de Quevedo, a las traducciones de los Cuatro Cuartetos de T.S. Elliot, y al relato imaginario sobre Álvaro Obregón:

“Estar aquí representa una oportunidad única para mí de regresar al Inventario que, en efecto, es parte de la formación de tantos de nosotros”, admitió:

“Leerlo es contemplar la creación cultural más grande de nuestra época, adentrarse en una casa habitable. Presentar a la historia como una ventana al presente, pues sus historias nos acompañaron por décadas para darle un sentido a nuestra desgracia. Relatos históricos e imaginarios, parodias literarias, diálogos teatralizados, aforismos, todo cupo en la columna firmada con tres letras; no son los apuntes que instruyen al ignorante sino los hallazgos que se comparten con los amigos en la mesa.”

Concluyó:

“Esos son sus trabajos de periodismo cultural, abrir un Inventario es encontrarse obras de arte, reconstrucciones de una historia que, por remotas que parezcan, son más vivas que el ahora mismo.”

La cuarta y última charla del homenaje se realizará mañana miércoles a las 19 horas y lleva por título José Emilio en El Colegio Nacional. La entrada es gratuita al público, como todos los actos de la institución pública, y además se anunció la intervención del arquitecto Teodoro González de León, el historiador Enrique Krauze, el físico Octavio Novaro Peñalosa, el pintor Vicente Rojo, el escritor Gabriel Zaid, y como moderador el narrador Juan Villoro.

La charla se trasmitirá en vivo en el sitio de Internet de El Colegio Nacional.