¿Cómo saber si un niño es sobresaliente para el ajedrez?

MÉXICO, D.F. (apro).- Hace no muchos años, el ajedrez no era un juego tan popular como lo es ahora, a pesar de que hoy mismo sigue siendo poco relevante frente a otros deportes.

Sin embargo, gracias a la red internet y además, a que el cómputo y el ajedrez han hecho una gran mancuerna, el juego ciencia ha cobrado nuevas posibilidades en la vida de muchos jugadores incluso ocasionales.

Actualmente, de hecho, se pueden seguir torneos de ajedrez en vivo, en donde se pueden seguir las jugadas de los ajedrecistas que están muchas veces en las primeras mesas. Además, hay un sinfín de discos compactos de información, libros, tanto electrónicos como en papel, lugares en la red para jugar contra prácticamente cualquier otra persona en el mundo. Las posibilidades se han abierto como nunca.

En México, por ejemplo, el ajedrez se ha expandido y la Federación Nacional de Ajedrez (FENAMAC), ha promovido que los mejores juveniles e infantiles vayan a justas internacionales, aunque muchas veces esta estrategia tiene sus bemoles: por una parte, la FENAMAC no tiene los recursos para pagar los viajes de todos estos niños y entonces, se les deja la posibilidad de ir a que los padres o tutores puedan pagar esos costosos viajes.

Por otra parte, se permite que vayan los mejores jugadores, los que ganan los torneos y un número de jugadores avalados, hasta llegar al lugar 10, los cuales tienen precisamente “el aval” de la FENAMAC para competir en estos festivales y torneos, aunque la federación mexicana se lava las manos sobre el costo y gastos que deben hacer los padres.

Sé que muchos padres de familia harán lo que sea para que sus hijos compitan en estas justas, aunque en el fondo a la larga se demuestre que no sirven más que para hacer gastos enormes, con pocas recompensas en la obtención de buenos lugares.

La realidad es que muchas veces los niños ajedrecistas están mal preparados y “no dan el ancho”, y terminan en los últimos lugares. Eso no puede ser más que frustrante porque los mandan como grandes ajedrecistas que a la larga fallan y regresan con puntuaciones que si llegan al 50% de los puntos en juego, ya debería considerarse un triunfo.

Y yo puedo entender que el amor de las familias ciega la realidad ajedrecística. Para los padres, sus hijos son grandes ajedrecistas, y quizás piensen así porque los propios padres no pueden ganarles a sus hijos en el ajedrez, pero eso no significa nada.

¿Cómo pues, saber si uno tiene un hijo talentoso en ajedrez? ¿Qué parámetros podemos considerar en este sentido? No hay realmente una medida definitiva, pero podemos hacer algunas aproximaciones.

Por ejemplo,  si un niño de 10 años juega 2000 puntos de rating, seguramente es un talento. Pero si el niño de 10 años juega 1500 puntos Elo, probablemente sea un niño por demás, común y corriente, vamos, nada sobresaliente.  Una idea que puede ayudar es algo que propuse en mi libro de Ed. Selector, “Ajedrez Genial”, y que llamé “Talento Potencial”. Se define el talento potencial TP como:

TP = Rating/edad

Así, un niño que tiene 2000 puntos de rating y 10 años apenas, tiene 200 puntos TP. Ese mismo, con 10 años, y un rating de 1500 puntos, tendrá 150 puntos de TP, lo cual definimos como el umbral mínimo para considerar que alguien es un talento.

Por ejemplo, Kasparov a los 16 años logró un rating de unos 2590 puntos, en su primer torneo internacional, en Banja Luka, que ganó por encima de connotados grandes maestros con TP de 161.87 puntos. Sin duda un posible talento. Bueno, difícil no pensar así si un jugador tiene 2590 puntos Elo a esa edad.

Así pues, este criterio simple puede ayudar a decidir qué tantas posibilidades tiene un jugador. Por ejemplo, supongamos que un jugador de cinco años tuviese 2000 puntos de rating, pues tendría un TP de 400, lo que lo convierte en un fuerte candidato a ser un talento para el juego ciencia.

Es fácil creer que nuestros niños son grandes genios del ajedrez, pero a la hora de enfrentarlos en los torneos internacionales, hallamos que no pueden con sus rivales. No están entrenados, no tienen suficientes conocimientos, son más entusiastas que buenos jugadores, y eso no ayuda.

Tal vez sea necesario redefinir quién debe ir a estos festivales al extranjero. Gastar tanto dinero para frustrar a los niños es mala idea. Pensemos en ser más objetivos y tal vez usar ese dinero que se usa en esos costosos viajes en contratar maestros de ajedrez y entrenadores. Creo que a la larga les harían un gran favor a estos entusiastas niños y  jovencitos.