Reincidentes, propuesta híbrida de Gaitán y Ruíz Palacios

Reincidentes, de David Gaitán y Alonso Ruiz Palacios.

MÉXICO, D.F. (apro).- ¿En qué reinciden los involucrados de la puesta Reincidentes? Los autores David Gaitán y Alonso Ruiz Palacios insisten en abstraer la figura del círculo de la reincidencia como leitmotiv del montaje, pero no toman conciencia de la actual crisis ciudadana mexicana que su propuesta contiene.

La compañía de teatro Todas las Fiestas de Mañana conecta su dispositivo escénico con el periodo postelectoral mexicano, y construye una ficción en torno a la abstención en las urnas. Según ello, “está organizada por el Gobierno del Distrito Federal”, coloca etiquetas blancas para que los asistentes escriban sus nombres, ofrece galletas y café, dispone sillas en forma circular; y quien da la bienvenida y funciona de anfitrión es el “doctor Pandas” –asumido por el músico Pablo Chemor.

Para su sorpresa y de otros actores de la compañía –Esmirna Barrios, Raúl Briones, Francia Castañeda, Sofía Alejandra Castro, Diego Espinosa y Leonardo Ortizgris–, cuyos roles en camuflaje son hacerse pasar por ciudadanos, la ficción es tomada por el público como espacio real para una manifestación.

El juego de ficción colocado no es común para quienes involucra –colectivo de teatro y espectadores–, y es rebasado por una condición de afectos nacionales de delicado tratamiento, que no es considerada, sensiblemente, por el grupo teatral, pero sí utilizada.

El 14 de junio pasado, en la edición 2015 del semanario Proceso, el analista sociopolítico Armando Bartra, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, diagnosticó “un descontento pasivo abstinente”, en forma de no participación. Para el equipo de creativos de Reincidentes el tema inferido de esa situación que México está padeciendo es la autocensura.

De ahí que abriera un depósito imaginario para que el público asistente tire y colapse en el espacio insultos, gritos, gestos y deseos reprimidos con el acompañamiento de una rítmica para organizar esos impulsos. Por ello detona y conduce la participación corporal colectiva para la desinhibición a través del “doctor Pandas” como anfitrión, que dentro del discurso desarrolla representaciones acerca del síndrome Tourette, el cual, clínicamente, es un trastorno del sistema nervioso y del inconsciente en forma de tics físicos y verbales. Se desconocen así límites morales pues provoca desinhibiciones corporales explosivas hasta la violencia, considerado entonces como herramienta catártica de liberación.

La propuesta escénica del colectivo se sostiene por la implicación activa del público, pero no concluye su construcción de sentido. Se recurre a otra ficción con fines de que el público salga del foro. El actor Leonardo Ortizgris dice en voz alta: “Cerraron la UNAM”.

Tampoco ocurre un cierre cíclico de dimensiones del cuerpo, a pesar de que esto referiría al leitmotiv del círculo de Gaitán y Ruiz Palacios, este último multipremiado en los Ariel de este año por su ópera prima Güeros. Por el contrario, las sensaciones resultantes del dispositivo escénico disparado en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario son el abandono en el llano, la confusión y el miedo, entre otras, como enojo por oportunismo.

Reincidentes es un híbrido entre obra teatral y mediación que, si bien visibiliza una condición afectiva la crónica mexicana, tiene dos fuertes puntos ciegos: uno corporal y otro ético.

Su estreno se realizó una semana después del 7 de junio –domingo de urnas–. Estará hasta el 5 de julio.