Policías detienen, esposan y ‘pasean’ a reportero; “nos equivocamos”, le dicen

LEÓN, Gto. (apro).- Elementos de la Policía Municipal leonesa detuvieron y despojaron de su teléfono celular al reportero Guillermo Villegas, cuando éste cubría un operativo de la corporación en el que se detuvo a una persona, en la colonia Nueva Santa Rosa de Lima.

Según Villegas, un preventivo le dio un manotazo y el celular cayó al piso; posteriormente, lo esposó, lo subió a la patrulla 518 y lo llevó a la delegación norte de la Secretaría de Seguridad Pública.

En contra de las disposiciones oficiales de que todo detenido debe ser puesto a disposición del juez calificador de inmediato, los uniformados traían de un lado a otro al reportero hasta que el director operativo de la municipal, Rogelio Ramírez, ordenó que le quitaran las esposas y lo liberaran.

“Discúlpame… nos equivocamos. Pídele disculpas”, ordenó a su subordinado que escoltaba al reportero.

Con este caso suman dos los incidentes en que policías municipales hostigan a reporteros durante la cobertura informativa de un operativo. El primer caso ocurrió el pasado domingo en la colonia El Cortijo, cuando un joven que pintaba sobre un muro construido por vecinos para protegerse de la delincuencia fue detenido.

Dos reporteros que cubrían los hechos fueron señalados por los preventivos, quienes le dieron datos de la identidad de ambos al detenido y le dijeron que éste los podía demandar por fotografiarlo.

Guillermo Villegas es periodista y cubre la fuente policiaca desde hace 16 años en León. Es reportero del periódico Milenio y del programa radiofónico En línea de fuego en una estación local.

“Traté de estar lo más pacífico posible porque yo sé que ellos (los policías) traen la adrenalina… pero sí sentí temor”, dijo Villegas.

Después del incidente, el secretario de Seguridad Pública Municipal, Francisco Aguilera, publicó un tuit con este mensaje: “La SSP de león reconoce y respeta la labor periodística. Tomaremos medidas contra personal que obstruya esta importante labor”.

Este miércoles, el periodista acudió a la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos para presentar una queja en contra de la corporación, misma que quedó asentada en el expediente 194/2015-A.

La PEDH también abrió un expediente por la intimidación hecha a los dos reporteros en la colonia El Cortijo el domingo pasado.

En su relato, Villegas contó que el martes cerca de las 7 de la noche, cuando se dirigía al programa de radio en su motocicleta –la cual está rotulada con los logos del periódico Milenio– a la altura del bulevar Hilario Medina vio varias patrullas e informó a su jefe que iría detrás para saber a dónde se dirigían, por si se trataba de algún hecho delictivo en la ciudad.

Al llegar a la colonia Nueva Santa Rosa de Lima, los policías se dispersaron y algunos subieron a las azoteas de unas viviendas. El reportero dejó la motocicleta en el camellón y se resguardó detrás de un árbol. Le preguntó a uno de los preventivos si podía quedarse ahí y éste le respondió afirmativamente.

Tomó un par de fotografías que envió a su jefe en la radio y luego se movió a una barda, cuando vio a dos policías salir de un domicilio con un detenido. Tomó otro par de fotos en ese momento y varios de los agentes se le acercaron; lo acusaron de obstruir su trabajo y le dijeron que borrara las fotografías.

Él insistió en que realizaba una cobertura informativa. “Me disculpé y les pedí que me dijeran si me movía a otro punto, pero insistieron en que borrara las fotos, fue entonces cuando uno de ellos me aventó un manotazo y lanzó mi celular al suelo”.

A unos metros, un comandante de nombre Nicanor observó la escena. “Me conoce; nos habíamos visto en la mañana en un operativo en otra colonia, ahí nos saludamos. Pero vio cuando el policía aventó mi teléfono y no dijo nada, no hizo nada…”.

Los agentes lo aventaron contra la patrulla 518 y el reportero se golpeó una rodilla. Lo esposaron dentro de la caja y lo llevaron junto con el hombre al que habían detenido en la colonia, a la Central de Policía norte (Cepol). “¡Cállate, hijo de la chingada!”, le gritaron cuando intentó hablar con ellos. “¡Que te subas, cabrón!”, fue la orden que le dieron.

Algunas de estas palabras quedaron registradas en grabaciones de audio que pudo hacer con el teléfono celular.

En el Cepol, los preventivos lo bajaron por la parte trasera del edificio. Ahí lo vio el director operativo de la Policía Municipal, Rogelio Ramírez, quien al reconocerlo, evidentemente nervioso y apenado ordenó que lo bajaran de la patrulla y me quitaran las esposas de inmediato. “Lo hicieron, pero en cuanto se metió y apareció otro superior de nombre Nicanor, éste les ordena que me vuelvan a subir a la unidad. Y me subieron hasta que Rogelio regresó y me volvieron a bajar y me pidió disculpas; me ofreció hacer un informe y tomar sanciones”, contó el periodista al agente investigador de Derechos Humanos.

Villegas alcanzó a decirle al preventivo que le aventó el teléfono celular que eso no se lo podía hacer ni a un reportero, ni a un ciudadano.

En la misma patrulla, los policías lo regresaron al sitio donde lo detuvieron.