“Ayotzinapa fracturó la telepresidencia”, destaca Poniatowska sobre libro de Villamil

Poniatowska, Villamil y Meyer en Casa Lamm.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (apro).- Al presentar el libro de Jenaro Villamil La caída del telepresidente, la escritora Elena Poniatowska y el historiador Lorenzo Meyer destacaron el “término prematuro” de la gestión de Enrique Peña Nieto a dos años y medio de su gobierno.

Ante un auditorio lleno de la Casa Lamm, los dos presentadores indicaron que a Peña no sólo se le acabó su gobierno de manera anticipada, también se resquebrajó su imagen con efectos desastrosos para el país.

Al retomar la reflexión de Villamil plasmada en su texto, la escritora dijo que la caída de la imagen de Peña Nieto se dio a partir de la masacre de Ayotzinapa.

En ese mismo sentido, Meyer indicó que a Peña le sorprendió esta tragedia sobre la que no estaba preparado.

“No estaba en su guión”, la prensa internacional lo retomó y Peña no supo qué hacer porque no lo esperaba y tampoco supo cómo responder. “Ahora ya no tiene proyecto”, advirtió el historiador.

Poniatowska inició su presentación destacando las fallas de Peña y que Villamil cita en su libro: minimizar el impacto de la tragedia de Ayotzinapa, no atender los reclamos de justicia y querer darle carpetazo al asunto.

Luego recordó cómo Peña ingresó a la Cámara de Diputados para asumir el poder, orgulloso y sonriente, logrando en un año lo que sus antecesores en Los Pinos no pudieron: vender Pemex con “la madre de todas las reformas”, acción celebrada por Luis Videgaray, su secretario de Hacienda y, dos años después, colocarse en su ocaso.

Villamil, “cara de niño” le dijo la escritora, a lo largo del extraordinario ensayo resalta que lo que más le importa a Peña es su imagen, y en dos años ésta se derrumbó sobre todo en las redes sociales, donde están los jóvenes y los poderosos no pueden hacer nada, como fue el caso de Edward Snowden.

“Ningún título más acertado para el libro”, destacó la escritora sobre la obra de Villamil, pues “es una investigación minuciosa, análisis serio y reflexión profunda”, añadió Poniatowska al tiempo de cuestionar lo que pensarán los peñistas “cuando sean viejos y vean que dejaron a miles de chavas y chavos sin futuro”.

En tanto, Lorenzo Meyer advirtió que en la actualidad hay “aires porfirianos” por los intentos de autoritarismo peñista, pero a diferencia de antes, “ahora no hay futuro”, acotó.

El historiador destacó el intento del reportero de Proceso de mostrar un perfil biográfico de Peña para entender sus formas de hacer política, el mundo de Atlacomulco en el que creció y se hizo.

Un grupo político muy peculiar, con formas de hacer política distintas a las de otros priistas, que se generan en los años cuarenta con Isidro Favela, con un enemigo que no es la oposición sino el presidente, ante el que se blinda y se unifica para no debilitarse ni ser derrotado, precisó el investigador.

“Mafia y dinastía cuyo principal negocio son los propios negocios, los contratistas de obra pública. Ese es el cemento que los tiene unidos a los del grupo Atlacomulco donde nació Peña Nieto, elegido éste como heredero de su tío Arturo Montiel”, señaló Meyer al citar a Villamil.

Jenaro Villamil a su vez agradeció la presencia de Poniatowska al destacar su coherencia periodística, como cuando denunció la matanza de Tlatelolco; además deploró la ausencia de Meyer en el programa radiofónico de Carmen Aristegui, espació que desapareció recientemente.

El periodista, autor de nueve libros, desmenuzó las características del “telepresidente”, y en primer lugar dijo que es la simulación y una representación mediática en el marco del fracaso de la transición democrática en los dos periodos presidenciales del panismo, con Vicente Fox y Felipe Calderón.

Enseguida indicó que la imagen y el proyecto de Peña se forjaron con recursos públicos del Estado de México, donde el autoritarismo y la ambición de poder del grupo Atlacomulco son ilimitados.

También resaltó la ambición de Televisa y de los grandes medios de comunicación que vieron en Peña una oportunidad de alcanzar el poder. “De un oscuro burócrata del Estado de México saltó a la Presidencia ayudado por los medios convertido en grupos de poder”.

Luego destacó la mezcla de farándula y política al crear una telenovela “donde la actriz Angélica Rivera es la esposa que necesitaba el oscuro burócrata con copete”, señaló Villamil al hacer notar el peligro de esta mezcla en la que la exartista de Televisa es un peso negativo al proyecto político priista.

Finalmente, subrayó la cleptocracia del grupo del Estado de México, que roba por ambición más que por enfermedad y su intención de realizar las reformas estructurales, pero sólo para concentrar la riqueza en unas cuantas manos.

Esa es la fórmula de la telepresidencia, que privilegia los intereses de un grupo y hace a un lado todos los derechos sociales, “pero algo está podrido adentro que hizo que cayera en dos años y que la gente reaccionara con los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa”, sostuvo el reportero del semanario Proceso.

Villamil dedicó su libro a las víctimas de Tlatlaya, Ayotzinapa y a los miles de muertos y desaparecidos de la guerra contra el narcotráfico. “No los olvidamos ni los olvidaremos como quieren”, sostuvo.