Apuntes para el desvelo, de Pilar Pedroza

Una de las piezas de Pedroza.
Foto: Fundación Sebastián

MÉXICO, D.F. (apro).-Visitar una exposición de las características de “Apuntes para el desvelo”, de la artista mexicana Pilar Pedroza, es una oportunidad para conocer un trabajo que resalta no sólo por su propuesta conforme a los materiales –pintura, costura, bordado y collage–, sino ante todo por la fuerza poética sólida y sugerente.

La galería donde se exhibe el más reciente trabajo de Pedroza pertenece a la Fundación Sebastián, que desde 1997 funge como un espacio cultural independiente que promueve y difunde el trabajo de artistas.

El montaje sobresale por su cuidado y precisión, y ofrece al público una experiencia óptima con el trabajo de Pilar Pedroza, del que se seleccionaron 37 piezas de diferentes tamaños, algunas muy pequeñas, de apenas unos cuantos centímetros, y tres obras más de gran formato, además de una mesa de trabajo.

Al inicio del recorrido se encuentran las pinturas de abstracciones micro-orgánico, nombradas así por el artista visual e investigador Marlon García, quien ha escrito un texto bastante amplio y profundo del trabajo de Pedroza y que permiten contextualizar y comprender mejor el trabajo de la artista.

Las pinturas guardan una energía potente, en contraposición de lo delicado y cuidadoso. El espacio es intervenido por formas orgánicas que van sofisticándose para convertirse en un lenguaje visual interesante y particular, pues a partir de ese vocabulario la artista conforma planos y juegos visuales que hablan de un universo complejo y variado.

La paleta de Pedroza en su pintura es bastante neutral y el color funciona como acentos que marcan un recorrido visual, otorgándole un dinamismo que reposa dentro de un espacio que ha sido intervenido con múltiples veladuras que le da solidez al plano. En otras ocasiones la artista ha optado por trabajar las veladuras en su pintura a través de la colocación de unas telas transparentas, en las que la composición está dada por las formas que se ubican en los distintos planos y que modifican la dinámica de la obra.

La museografía funciona de manera silenciosa, mostrando así una posibilidad bastante natural para transitar por el espacio.

La exposición muestra tres piezas colgantes realizadas con tules blancos y negros a manera de nubes cuidadosamente bordadas con pequeños signos abstractos, que son la escritura que la artista ha creado y que, como su nombre “Cúmulos” lo dice, nos sugieren un mundo onírico.

Otra instalación que lleva como nombre “Apuntes para el desvelo” consiste en tres telas de aproximadamente dos por tres metros de largo que han sido colocadas una después de otra, bordadas con diferentes motivos.

Pedroza ha dibujado con la aguja, bordando el espacio, un una imagen donde existen las escalas, la calidad de línea, los juegos espaciales a través de las veladuras, etcétera.

La tercera pieza es una instalación colocada en la sala final de la galería, en a que también aparecen tres telas de gran formato bordadas a manera de cielo estrellado, donde sobresale una estrella y en la que el visitante puede transitar a través de estas telas y camuflarse en el universo.

En una mesa también se colocaron diferentes trabajos en papel y objetos referentes a su obra, como ejemplos de cómo piensa la artista con los materiales.

En las paredes de la galería se colocaron varias propuestas realizadas en bastidores que recuerdan los que se utilizan para bordar, y es así como diferentes técnicas –dibujo, pintura, acuarela y bordado– se conjugan en el trabajo de Pilar Pedroza.

Sobresale ‘Traslación’, pieza compuesta por 37 bastidores redondos y ovalados de diferentes tamaños y alturas. El resultado es potente y lúdico, ya que cada uno plantea diferentes retos, algunos de los cuales han sido intervenidos con pequeños gestos de línea bordada o simplemente pintados.

Marlon García define el trabajo de Pedroza dentro de lo que él llama “feminismo y abstracción”, para contextualizar la obra de la artista relacionándola con el feminismo y contrastándolo con el arte abstracto del siglo XX. Explica que la esencia típicamente femenina en el proceso creativo, materiales y colores presentes en la obra dan pie para relacionarla con las corrientes de arte feminista sugeridas en los años setenta y cuya razón de ser, tristemente, continua vigente.

Pedroza ha participado en varias exposiciones colectivas, y esta es la sexta exposición  individual.

La exposición estará abierta al público hasta el próximo viernes 24 en la Fundación Sebastián que se localiza en avenida Patriotismo 304, en San Pedro de los Pinos, en la capital mexicana.