Un proyecto a la deriva

La semana pasada, académicos y docentes del plantel Guadalajara de la Universidad Pedagógica Nacional enviaron una carta al titular de Educación de Jalisco, Francisco Ayón López, en la que le piden atender los problemas que los aquejan desde hace una década. Al caos administrativo, dicen, se suma un adeudo millonario por la recategorización de 32 maestros. Los inconformes piden al gobernador Aristóteles Sandoval una partida extra para sacar adelante los cinco planteles de la universidad y darles personalidad y certeza jurídicas.

Desde hace más de una década, el plantel Guadalajara de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) se encuentra inmerso en innumerables problemas que afectan la formación de los futuros docentes y merman la profesionalización de la enseñanza.

Decenas de académicos entregaron a Proceso Jalisco un documento denominado Posicionamiento de los Trabajadores de la Unidad Guadalajara de la UPN en el que destacan que en ese plantel, ubicado por el rumbo de la avenida Plan de San Luis, priva el caos administrativo.

Ahí, exponen, la contratación de personal se realiza sin concursos y la promoción escalafonaria simplemente no se hace conforme a los méritos académicos. Lo que más les indigna, dicen, es la clara intromisión de intereses políticos, sindicales y personales en la institución.

Las anomalías laborales afectan por igual al personal de contrato y al de base, sobremanera a quienes tienen maestría y doctorado. Según los firmantes del documento, las autoridades pretenden que los contratos de los eventuales se firmen cada mes.

Eso, exponen, contraviene los lineamientos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), sobre todo en los posgrados de calidad y los proyectos de investigación, donde se exige la permanencia laboral.

El jueves 17, poco antes del inicio del periodo vacacional de diciembre, 28 maestros inconformes entregaron una carta al titular de la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ), Francisco Ayón López, en la que le informan sobre lo que ocurre en la UPN. También entregaron una copia en las instalaciones de la sección 16 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Se quejan de la falta de un pago por concepto de recategorización en las cinco unidades de la UPN en Jalisco, que afecta a 32 trabajadores: “No aceptamos las medidas unilaterales que se proponen debido a que no tienen sustento en ninguna normatividad vigente”.

Entre los firmantes destacan Edith Alanís Pérez, Lourdes Angulo, Eliazer Aquino López, Enriqueta Benítez, Berenice Cárdenas, Mary Carmen Coronado, Juan Flores Vázquez, Ángeles Galván Portillo, Beatriz Gómez, Laura Gómez Santana, Lilia Gutiérrez Campos, Teresa Gutiérrez Zúñiga, Esperanza Herrada Díaz, Eduardo Hernández Navarro.

En el documento entregado a Proceso Jalisco, los académicos demandan a Ayón López y al gobernador Aristóteles Sandoval Díaz asumir su papel y dar personalidad y certeza jurídica a las unidades de la UPN en Jalisco.

Lo que más preocupa a los quejosos son los acuerdos que se promueven entre la sección 16 del SNTE y autoridades estatales, pues a ellos siempre se les excluye. Y arguyen: “Exigimos que les sea reconocida la categoría ganada a los compañeros y compañeras y que se les pague el adeudo correspondiente”.

Sostienen que la SEJ reconoce que los académicos no han recibido su pago retroactivo desde hace siete años, y que le corresponde a la autoridad gestionar los fondos para cubrir el adeudo. Y aclaran que los recursos para el pago retroactivo no pueden ser canjeados por plazas.

“Esto no es pagar un adeudo, es simplemente disponer de los escasos recursos de las unidades para simular el cumplimiento de un compromiso”, puntualizan.

También solicitan respeto a los derechos adquiridos por los académicos que han estado “contratados” por varios años y que se les ha negado su derecho a basificarse: “Cada uno de ellos y ellas se reserva el derecho a emprender las acciones legales que correspondan, con base en la normatividad laboral aplicable en defensa de su legítimo derecho al trabajo y a la estabilidad laboral”.

Las peticiones

Ante el vacío administrativo en el plantel Guadalajara de la UPN, la académica Lourdes Angulo Salazar, responsable del área de investigación, dice que sus compañeros no determinan todavía si emprenderán acciones de protesta de manera individual o colectiva.

“Nosotros estamos buscando verdaderas alternativas, ante la falta de respuestas y en un asunto que debería estar haciendo la Secretaría de Educación Jalisco”. Por desgracia, dice, el SNTE no nos está representado.

Una solución sería que el Congreso estatal etiquete una partida especial para atender las necesidades urgentes de las cinco unidades de la UPN en Jalisco: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Ciudad Guzmán y Autlán para 2016, insiste Angulo Salazar.

Su compañera Graciela Páez comenta: “Uno ingresa por concurso de oposición y cada cierto tiempo (dos años) te vas promoviendo hasta llegar a la categoría de titular C, que es la clave más alta. En mi caso me basifiqué en un concurso de oposición en 2005, que se dio en coordinación con el gobierno estatal y el plantel Ajusco de la UPN en la Ciudad de México.

“Muchos compañeros nos basificamos, pero quedaron libres muchas plazas de tiempo completo o parcial porque los candidatos no cubrían los requisitos. De entonces a la fecha, las personas son contratadas en esas plazas.”

En 1992, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se llevó a cabo la denominada descentralización educativa, con lo que se entregó a los estados el manejo del denominado sistema federal en términos administrativos. Sin embargo, justo en ese instante la UPN quedó a la deriva debido a la falta de normatividad de carácter estatal para reconocer la existencia de esa universidad desde el punto de vista jurídico.

El asunto, precisa Páez, es que aquí se incumple con la recategorización ganada: “No hay voluntad para hacerlo, el presupuesto asignado para cubrir las recategorizaciones se perdió o al menos no se sabe dónde quedó. El estado dijo que no se lo entregó a Hacienda; la dependencia dijo al principio que lo tenía, pero al final reculó. Lo cierto es que estamos a la deriva”.

Angulo Salazar asegura que el desorden administrativo en la UPN se tiene que abordar de manera estratégica si se quieren superar los problemas.

Si los diputados locales promueven la conformación de un Organismo Público Descentralizado denominado UPN, se le podría asignar un presupuesto estatal cada año para su funcionamiento, dice, y cita los casos de Chihuahua, Sinaloa y Baja California.

Nuevas amenazas

En las últimas semanas los maestros se enteraron de que las autoridades pretenden reducir el número de plazas en la UPN. Cuando preguntaron, les respondieron que sólo se trata de una revisión.

“Después se dijo que se iban a mantener las plazas, pero que los contratos ya no serían de un año, sino de cinco meses y medio para que los trabajadores no acumularan derechos ni antigüedad a la que se puede acceder después de seis meses”, asegura Angulo Salazar.

Y agrega: “Luego de eso se nos mencionó –a nivel estatal– que los contratos sí serían por seis meses en Jalisco. Incluso en octubre la directora de la unidad Guadalajara de la UPN, Guadalupe Barragán, envió nuestra propuesta de contrato por un semestre. Sin embargo, después se conoció que la propuesta era para promover contratos por un mes”.

En torno a los recategorizados, la académica menciona que la institución ya reconoció el adeudo de aproximadamente 2 millones de pesos anuales por recategorización de 32 trabajadores.

La Secretaría de Hacienda y el gobierno de Jalisco acordaron cubrir cada uno 50%, pero la iniciativa se frenó. Ahora Hacienda ya no reconoce el pasivo.

“Eso no es un asunto financiero –insiste Angulo Salazar–, sino un desorden administrativo, un asunto político, porque la unidad Guadalajara es reconocida por su liderazgo académico y, en el ámbito nacional, por su calidad con cierta combatividad e independencia en materia política.

“Yo lo que creo es que hay un desdén por todo lo que tiene que ver con el desarrollo académico de las unidades y se nos quiere tratar como si fuéramos otra normal. Debe entenderse que somos una universidad y tenemos programas de posgrado muy importantes.

“Sin embargo, por el lado del sindicato (SNTE) hay personas que siempre han estado interesadas en meter mano en las unidades, en específico la de Guadalajara, para meter gente de sus enteras confianza en esas unidades.”

El reportero acudió a la SEJ para conocer su postura sobre las inconformidades de los académicos del plantel Guadalajara de la UPN. Hasta el cierre de edición no obtuvo respuesta.