Un plan de rescate casi imposible

La administración de Enrique Alfaro emprendió el rescate de la Plaza de Los Mariachis, una zona que durante años permaneció abandonada. Y aunque ya inició sus primeros operativos para limpiarla de ambulantes, prostitutas, asaltantes y vendedores de artículos robados, los vecinos y comerciantes establecidos dudan que el alcalde pueda hacerlo si no termina antes con los delitos de alto impacto en ese entorno.

Pese al operativo realizado por el ayuntamiento tapatío en el barrio de San Juan de Dios para ordenar los negocios establecidos en la zona y mejorar el entorno urbano, los vecinos y comerciantes locales ven lejana esa posibilidad, pues para lograr una recuperación integral es necesario abatir los delitos de alto impacto.

Este barrio popular es un muestrario de todas las actividades lícitas e ilícitas que se concentran en la ciudad, dicen los vecinos. Ahí, al lado de los locales comerciales, pululan ambulantes, vendedores de productos robados y de enervantes, e incluso las prostitutas que ofrecen sus servicios las 24 horas.

Abandonado de manera intencional por las administraciones anteriores, en San Juan de Dios –considerado alguna vez por el arquitecto Guillermo García Oropeza como el corazón de Guadalajara– y sus alrededores los grupos delictivos actúan con total impunidad. Los robos a transeúntes e incluso la trata de personas son frecuentes, comentan al reportero durante un recorrido por algunas de las calles más peligrosas.

La administración del emecista Enrique Alfaro Ramírez, quien llegó al ayuntamiento tapatío el 1 de octubre de 2015, considera prioritaria la rehabilitación de la zona. De ahí que el 24 de noviembre la Comisaría de Seguridad Pública de Guadalajara, encabezada por Salvador Caro Cabrera, realizó un operativo en las inmediaciones de la calle Obregón y Calzada Independencia.

Los agentes municipales incautaron pastillas psicotrópicas, cientos de cajetillas de cigarros apócrifos, un arma blanca, 18 litros de thinner, un kilo de mariguana, así como 29 mil 691 pesos en efectivo y 23 dólares a un presunto narcomenudista.

En esa ocasión, Caro Cabrera declaró que existen cinco fincas en proceso de embargo y se analiza la posibilidad de recuperar bajo la figura de extinción de dominio otros 16 inmuebles, incluidos hoteles y moteles, ante la presunción de que se utilizan para el tráfico y consumo de estupefacientes.

Consultados al respecto, algunos vecinos comentan al reportero que las manzanas comprendidas en las calles de Obregón, Gigantes, Insurgentes y Valentín Gómez Farías son sumamente peligrosas. La prensa local informa con frecuencia sobre riñas callejeras, asaltos con arma blanca en ese espacio, donde los operativos policiacos resultan ineficaces.

En julio de 2014, la Fiscalía General del Estado (FGE) detuvo a 13 presuntos secuestradores en un edificio de la calle Primo de Verdad, entre ellos a un exintegrante de la Dirección de Seguridad Pública de El Salto; vinculados con el secuestro de dos taxistas, así como el de un mesero y un desempleado, presuntos narcomenudistas del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El diario El Informador dio a conocer que uno de los detenidos, Braulio Guillermo Rodríguez, era buscado por la FGE por los homicidios de Flavio Martínez Ramos, de 44 años, cometido el 16 de diciembre de 2013, y el de una pareja, el 4 de julio de 2014. Según la dependencia, habían sido ejecutados porque vendían droga al menudeo para un grupo contrario.

Sin embargo, dicen los vecinos, Rodríguez fue liberado y hoy circula como si nada por las mismas calles. La inseguridad es tal, que aconsejan no deambular por esa zona cuando oscurece. A esa hora, aseguran, salen de sus refugios los vendedores de droga y botelleros que amedrentan a quienes acuden a la Plaza de Los Mariachis.

Mitos y olvidos

En el barrio San Juan de Dios todos hablan de la creciente inseguridad, pero ninguno sabe con precisión cuándo comenzó la descomposición en la zona. Los más ancianos sólo recuerdan los años dorados de la Plaza de Los Mariachis, a donde llegaban intérpretes que luego se hicieron famosos, como Vicente Fernández.

Pero esos “tiempos dorados”, como les dicen algunos, se acabaron desde hace varios lustros. En 1996, cuentan, la propia plaza fue escenario de una balacera, según informó La Jornada en su edición del 21 de junio de ese año.

Todo empezó porque Christian Villegard Guerra, un adolescente de 17 años, amenazó a un grupo de mariachis que presuntamente pretendía cobrarle de más. Molesto, el joven fue a su camioneta, una Chevrolet Cheyenne, y sacó una pistola. Comenzó a disparar al aire para amedrentar a los músicos. El ruido atrajo a los policías municipales, quienes iniciaron el tiroteo en el que hubo dos muertos y cuatro heridos.

Durante su recorrido por las calles Aldama, Insurgentes, Álvaro Obregón, Gigantes, 28 de Enero, 5 de Mayo y Gómez Farías, el reportero pudo constatar la falta de seguridad para los viandantes y los conductores que circulan por ese entorno, donde proliferan hoteles que se usan como casas de citas, así como antros donde se ejerce la prostitución.

Ante la falta de vigilancia y operativos policiacos, algunos proxenetas suelen bloquear cruces de calles donde laboran las sexoservidoras; también se puede ver a los halcones que informan a sus superiores cuando se acercan los policías o detectan a algún sospechoso; a los viene-viene o franeleros que cuidan y lavan autos, y a los narcomenudistas.

Según la extinta Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, de 2010 al 2011, cuando Aristóteles Sandoval Díaz estuvo al frente del ayuntamiento tapatío, el narcomenudeo se disparó 44%. Y entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2014 fueron detenidas 313 personas en el barrio de San Juan de Dios.

Los vecinos se muestran escépticos ante las acciones del alcalde Alfaro Ramírez para recuperar la zona. La mayoría de los locatarios ven con agrado que haya retirado del lugar al empresario Gustavo Ruiz Velasco, quien ocupaba toda la explanada de la Plaza de Los Mariachis, pero les desconcierta, dicen, que aún no presente un proyecto urbano alternativo.

Los comerciantes de la zona de la calle Obregón son más mesurados. Algunos consideran que la recuperación de ese espacio es lo mejor que le pudo ocurrir, pero falta abatir los delitos de alto impacto, insisten. Según ellos, aunque han tenido reuniones con autoridades del municipio para trazar un nuevo proyecto, algunos comerciantes y mariachis se oponen abiertamente a la instalación de vigilancia permanente en ese entorno.

Las diferencias

En las mesas de diálogo han participado el titular de Obras Públicas de Guadalajara, Jorge Gastón González, y el director de Proyectos para Espacios Públicos, Ricardo Agraz Orozco, un arquitecto tapatío que en 2014 ganó la medalla de oro en la edición XIII de la Bienal de Arquitectura México por convertir una planta de tratamiento de agua abandonada en Tlajomulco de Zúñiga. Hoy, en ese espacio se encuentra un centro cultural y deportivo donde se imparten talleres de artes plásticas, música y clases de futbol.

Apenas iniciadas las conversaciones, un grupo de mariachis afiliado a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) amenazó con retirarse de las mesas de diálogo si el proyecto no incluye su propuesta de instalar mesas, sillas y bancas con servicio de venta de alimentos y bebidas alcohólicas en la plaza, así como un kiosco cuyo acceso estaría en la calle Obregón.

Ese punto ha causado polémica, pues a decir de los comerciantes establecidos eso significa volver a la situación que prevalecía con el empresario Ruiz Velasco, quien por cierto presentó una queja ante el Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE) por presunto despojo.

El afectado comenta al reportero que la Plaza de Los Mariachis nunca ha sido pública. Comenta incluso que el Congreso del Estado emitió un decreto que le otorga el uso de suelo en ese lugar para la venta de alimentos y bebidas alcohólicas. Y reta: “Si el ayuntamiento quiere desalojarme, primero tiene que vencerme en un juicio”.

Ruiz Velasco se justifica. Su comercio, asegura, lejos de atraer a los delincuentes a la plaza, los ahuyentaba; además, generaba una derrama económica en los hoteles cercanos a Calzada Independencia. Incluso presume: una vez, durante la celebración de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, él atendió a una comitiva de deportistas extranjeros y no hubo ningún problema.

Entrevistado al respecto, el especialista en temas de seguridad Dante Haro Reyes advierte que la zona no podrá rescatarse sin un plan integral centrado en la reconstrucción del tejido social.

Para el también titular de la Fiscalía de Derechos Humanos del gobierno del estado, no se trata sólo de enviar policías para vigilar el barrio, sino de establecer factores de desarrollo social, de generación de empleos y fomento al turismo.

Haro precisa que los recursos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia y del Subsidio para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun) nunca han beneficiado al barrio de San Juan de Dios, pues en Guadalajara sólo incluye cuatro polígonos: dos en Oblatos, uno en Cruz del Sur y otro en Miravalle.

Desde que estuvo en el Consejo Consultivo de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, Haro propuso un nuevo mapeo delictivo para incorporar el barrio de San Juan de Dios, la zona Olímpica, San Juan Bosco y Blanco y Cuéllar. Su iniciativa no prosperó. l