Historia de una pasión

Sean nostálgicos de las añejas glorias de las Chivas de Guadalajara o apoyen la era de Jorge Vergara hasta la ignominia, los seguidores del popular equipo tienen buenos motivos para leer el reciente libro del periodista Enrique León Candiani sobre la historia del club y las emociones que despierta.

En su libro La tradición chiva, el periodista deportivo Enrique León Candiani se adentra en tres momentos y etapas cruciales en la historia del club de futbol Guadalajara: las Chivas de la década de los ochenta, cuando conquistaron su último título como asociación civil al mando del entonces director técnico Alberto Guerra; su alquiler al propietario de la empresa Mexicana de Lubricantes (Mexlub), Salvador Martínez Garza –quien falleció el 3 de marzo de 2015–, y su venta definitiva a Jorge Vergara Madrigal, dueño del corporativo Omnilife.

Para redondear su estudio, el autor incluye las entrevistas que realizó a distintos protagonistas del medio futbolístico, que ya habían sido publicadas en varios medios de comunicación.

Uno de los propósitos de León Candiani es dejar a un lado los juicios de valor sobre la venta del equipo más popular de México para que el lector juzgue si fue la decisión más acertada, tomando en cuenta que el Club Guadalajara como asociación civil sufría una crisis económica de la que no podía salir avante.

“El Guadalajara para la temporada 92-93 vivía agobiado o algo parecido a una postración de sus fuerzas vitales, por tener dificultad para cubrir pagos a bancos, proveedores, al fisco y nómina de sus jugadores. Sus arcas estaban vacías y los bancos no les negaban préstamos, se los renovaban, porque los intereses aumentaban de manera estrepitosa y quienes representaban al equipo mexicano ante ellos, los integrantes del Consejo Directivo, con facultades para negociar sin consultar a la Asamblea, no querían arriesgar más activos de la institución”, escribe el periodista.

Con datos duros como base de sus afirmaciones, León Candiani recuerda que la escasez de triunfos y campeonatos llevó al equipo no sólo a una crisis económica, sino también a un alejamiento con su afición, y eso se notó en un descenso de fanáticos en las tribunas del Estadio Jalisco.

Para la temporada 92-93 las Chivas registraron un aforo de aproximadamente 250 mil aficionados, lo que equivale a 13 mil 157 asistentes por encuentro en un estadio diseñado para 57 mil.

El autor resalta la década de los ochenta como una de las más significativas para el equipo, con el arribo a la dirección técnica de Alberto Guerra, con quien cosecharon un título de liga y dos subcampeonatos, además de disputar siete liguillas. Pero esa fue también la década de la quiebra económica, no sólo para Chivas sino para otros equipos mexicanos, como el Atlante y los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, que “doblaron las manos” para venderse al mejor postor.

Con un formato similar al tamaño oficio, el libro de Candiani contiene fotografías del equipo en sus mejores épocas, los reportes financieros del club en 1993 y numerosas citas de artículos y reportajes que dan cuenta del descalabro económico del equipo y de los sentimientos encontrados de la afición cuando Jorge Vergara adquirió el club en forma definitiva.

La presentación del libro se realizó el pasado 24 de febrero en el Colegio de Jalisco, con la presencia de los exjugadores Ignacio Calderón, su hermano Carlos Calderón, Sabás Ponce, Demetrio Madero, Guillermo Mendizábal y el extécnico Alberto Guerra.

También participó el antropólogo e historiador Andrés Fábregas Puig, autor del prólogo, quien dedicó un amplio estudio al fenómeno de Chivas que se titula Lo sagrado del rebaño: el futbol como integrador de identidades.

El antropólogo contó que en una ocasión fue con su esposa al Estadio Jalisco y, en la multitud ansiosa por ver a su equipo, vio cómo se congregaba toda la sociedad tapatía. Podían distinguirse bien sus capas sociales: los ricos, instalados en palcos y zonas VIP; la clase popular en el graderío que roza con el techo, y la clase media justo a mitad de las gradas, pero todos coreaban el nombre de Chivas.

“León Candiani nos demuestra que la situación actual de un club de futbol como las Chivas Rayadas es que precisamente ha dejado de ser un club para convertirse en una marca mercantil, en parte de una empresa”, escribe el prologuista.

El actual presidente del Club Deportivo Guadalajara Asociación Civil, Francisco Cárdenas Moreno, también colabora con una introducción en el texto de León Candiani, y de manera más contundente narra que en la venta del equipo influyeron los tres mayores flagelos que azotan al país: “la corrupción, la impunidad y la falta de un cabal estado de derecho”.

Lamenta: “Luego de perpetrado el delito, lo que ha sucedido a la tradición es que de un plumazo fueron convertidos de aficionados a consumidores de Chivas, lo que provocó un alejamiento gradual, sobre todo de los aficionados de mayor antigüedad, acostumbrados a colocar el corazón y la pasión por delante de aspecto económico”.

Cárdenas Moreno añade que tras la venta del club ocurrió una tragedia mayor: la destrucción de sus instalaciones en Colomos y López Mateos, con lo cual se afectó la cercanía entre los jugadores y los aficionados. l