Intentan comercializar espacios del Musa

La instalación de una cafetería en el Museo de las Artes de Guadalajara es casi un hecho, pero su directora, Maribel Arteaga, lo niega, pese a que a finales del mes pasado el propio rector Tonatiuh Bravo Padilla habló de la posibilidad de comercializar ese espacio para obtener recursos autogenerados. Y aunque ese esquema se viene aplicando con éxito en museos de México y el extranjero, en Guadalajara las autoridades no saben cómo instrumentarlo.    

El Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara abrirá próximamente una cafetería para solventar sus gastos. Sin embargo, aunque ese esquema no tiene nada de raro, pues varios museos internacionales han recurrido a él, personal de Comunicación Social de la institución, que encabeza Maribel Arteaga, lo niega.

Cuando Proceso Jalisco solicitó entrevista con Arteaga para conocer los pormenores de ese proyecto, personal de esa oficina respondió que no existe ningún planteamiento al respecto. Sin embargo, el portal del museo (www.musa.udg.mx) y un dictamen del Consejo General Universitario (CGU) revelan lo contrario.

Desde hace meses, en esa página web se anuncia la operación de una cafetería con venta de alimentos: “El Musa invita a un espacio exclusivo para compartir una buena lectura o charla con amigos, colegas y familia. Nuestro menú de baguetes, bagels, ensaladas, pasteles, café y más, son de inspiración”.

Las autoridades sólo admitieron la venta de publicaciones de los artistas más destacados que han expuesto en sus salas, así como la instalación de una tienda para la venta de artículos de la galería que está por inaugurarse; el portal incluye una fotografía de la tienda de souvenirs.

En junio de 2013, poco después de que Arteaga asumió la dirección del Musa, habló al diario El Informador sobre los proyectos de comercialización de la galería, así como de la instalación de una biblioteca especializada en arte. Sin embargo, ahora se niega a hacerlo.

El Musa se ubica en Avenida Juárez 975, entre Escorza y Avenida Enrique Díaz de León, al interior del Paraninfo. En 2013 compartía el edificio con el área de la Rectoría y Vicerrectoría de la UdeG, pero a propuesta del entonces rector Marco Antonio Cortés Guardado, el CGU aprobó en febrero de ese año que el Musa se mudara al edificio administrativo.

Con ese traslado, el Musa amplió su superficie de 900 metros cuadrados a poco más de mil 650 y Maribel Arteaga fue nombrada directora de la galería, en sustitución de Suny Ramírez, quien ocupó ese cargo durante 16 años.

Antes de su actual encomienda, Arteaga fue directora de la Preparatoria 13 de la UdeG por un lapso de 12 años. Su carrera en el campo de la museografía es nula y ha causado polémica por sus desatinos.

El 29 de marzo de 2014, por ejemplo, rentó el edificio para la recepción de la boda de Katya Salcedo Javelly y Santiago Domínguez Esperalba, hijo de Miguel Ángel Domínguez, presidente de la Cruz Roja Mexicana y director de esa institución a nivel local. En esa ocasión cobró 350 mil pesos, que invirtió en la compra de un vehículo para mensajería y traslado de obra de arte.

En febrero de 2015 alquiló la azotea del Musa a la empresaria Angélica Fuentes para la celebración del cumpleaños de su entonces marido, Jorge Vergara, propietario del club de futbol Guadalajara. Fuentes pagó 500 mil pesos a la funcionaria, quien declaró que no sabía en qué iba a invertirlos (Proceso Jalisco 540).

Para la instalación de la cafetería, la casa de estudios ha tenido pláticas con al menos cuatro empresas, entre ellas el restaurante Santo Coyote y la cadena Black Coffee, que tiene 17 sucursales distribuidas en los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga y Ajijic, en la ribera del lago de Chapala.

La indefinición

La propuesta del restaurante no es mal vista, pero su operación se hace compleja, ya que la normativa prohíbe el uso de gas para cocinar alimentos en el interior del edificio. El Musa se encuentra en el perímetro B de Protección al Patrimonio Cultural Urbano en el municipio de Guadalajara y es considerado un “inmueble de valor artístico relevante”, por lo que toda intervención que se realice en él está sujeta a las disposiciones de la Ley de Patrimonio Cultural del Estado de Jalisco y sus Municipios.

Las autoridades del Musa aún no definen dónde se instalará la cafetería. De acuerdo con una fuente que pidió el anonimato, quizá se instale en la terraza de una de las jardineras ubicada al frente del edificio, sobre Avenida Juárez. Sin embargo, la propuesta es la más complicada, pues implica habilitar una puerta exclusiva para el acceso de meseros y comensales.

Si la cafetería se instala en ese lugar, afectaría la “estética” del edificio, que sigue siendo emblemático, pues alberga al CGU, sostiene el crítico de arte e investigador de El Colegio de Jalisco Arturo Camacho.

Comenta que en otros museos del país y del mundo tienen servicio de cafetería funcionales. Tienen reglas claras y los ingresos de venta de souvenirs y alimentos se invierten en su mantenimiento. Es el caso, dice, del Museo Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México, aunque también hay casos de manejo dudoso, como el del Museo de Arte Moderno (MAM), donde la cafetería está concesionada a un particular y sólo devuelve una parte de esos ingresos.

En el ámbito local ocurre algo similar con la cafetería del Laboratorio de Arte Variedades (Larva) –conocido anteriormente como el Teatro de la Ciudad–, donde el ayuntamiento de Guadalajara invirtió gran cantidad de recursos públicos para habilitar el inmueble.

Al final, dice, concesionó su cafería-restaurante, que opera desde 2011, a un empresario. Hasta la fecha aún no se ha hecho una valoración de sus beneficios para el inmueble.

Camacho lamenta que la UdeG haya homenajeado el martes 8 al actor español Antonio Banderas dentro del edificio que alberga al Musa durante la 31 edición del Festival de Cine de Guadalajara, cuando recibió el premio Mayahuel de Plata al Cine Iberoamericano por su trayectoria en la cinematografía mundial.

“Me parece muy grave… promover una cultura que no tiene que ver con la Universidad. Porque, a Banderas, qué le vas a agradecer aparte de (las películas) de Almodóvar, que es cine comercial. Creo que hay más cosas (culturales que promover) en la ciudad y el estado”, subraya.

El reportero recogió otras versiones sobre la posible ubicación de la cafetería. Algunos de los trabajadores consultados comentan que podría ser en una de las salas que colinda con el patio central de la galería o bien en el acceso de la calle López Cotilla, donde ya se brindaba ese servicio en 1998.

Varios aseguran que la cadena Black Coffee lleva ventaja en las negociaciones y destacan que esa empresa exhibe en el Musa una colección del artista Maximino Javier, propiedad de la Fundación Black Coffee Gallery.

La muestra incluye una escultura monumental del mismo artista denominada Cabeza Vainilla, develada el 11 de diciembre pasado en un evento nocturno en el que la empresa obsequió a los paseantes y asistentes buñuelos, café y chocolate.

El anuncio del rector

El rector general Tonatiuh Bravo Padilla propuso el pasado 23 de febrero una modificación al dictamen IV/2013/182, aprobado durante la gestión de su predecesor Cortés Guardado, para que comience a comercializarse el espacio del Musa.

“Resultaría conveniente que en el Musa se pueda realizar otro tipo de actividades, entre ellas la venta de entradas y souvenirs, así como espacios para consumo de alimentos, para obtener recursos autogenerados”, según el documento.

Sin precisar a cuánto ascenderían los ingresos, Bravo Padilla expuso que éstos se destinarán al mantenimiento y preservación del inmueble. Eso permitiría ampliar las actividades culturales y de interés público y mejorar su calidad.

Según el rector, hay precedentes en varios países que justifican la realización de actividades comerciales en los museos que coadyuven a la solución de sus problemas financieros. En el caso de la UdeG, aunque no serían de aplicación directa, servirían de “parámetros para orientar la toma de decisiones”.

Incluso citó el punto cinco del Código de Deontología del Consejo Internacional de Museos, el cual indica que “los museos recurren a una vasta gama de especialidades, competencias y recursos materiales cuyo alcance supera el ámbito estrictamente museístico”.

También aludió a la Recomendación sobre los medios más eficaces para hacer los museos accesibles a todos, de la Unesco, aprobada el 14 de noviembre de 1960 en París. En uno de sus apartados, el documento señala que “respetando el carácter del museo y el buen orden de las visitas, deberían ponerse a disposición del público salas de descanso, restaurantes, cafés, etc., de preferencia dentro del recinto del museo (en los jardines, terrazas, sótanos acondicionados) o en las cercanías del mismo”.

La propia Unesco y el Consejo Internacional de Museos elaboraron un manual denominado Cómo administrar un museo: manual práctico, en cuya introducción se resalta que la comercialización ha comenzado a ocupar un lugar preponderante en los museos contemporáneos:

“Ante la contracción de la asistencia pública, todos los museos, o casi todos, se han visto en la necesidad de encontrar medios de financiación y actividades que generen ingresos para poder cubrir sus gastos de explotación.”

Según ese dictamen, el edificio del Paraninfo consta de tres polígonos, un área A, en la que se localiza el Musa, donde se realizan las actividades culturales y de exposición; un área B, en la que se efectúan actos protocolarios e institucionales, así como las sesiones del CGU, y un área C, destinada exclusivamente al presidente de este órgano. l