Guadalajara, hacia el caos urbano

Los permisos de construcción que, según el candidato Enrique Alfaro violaban los planes parciales de desarrollo y tenían que revertirse porque dañan a Guadalajara, mágicamente son los más convenientes para el mismo político, ya como alcalde. Especialistas en urbanismo y arquitectos, además de líderes de colonos, exponen que esa incongruencia puede llevar al caos a la ciudad, cuando pudo crecer con orden y salvar su patrimonio.

Los planes parciales de desarrollo urbano que el exalcalde de Guadalajara, Ramiro Hernández García, le heredó a su sucesor, Enrique Alfaro Ramírez, son catastróficos para la ciudad en materia de urbanización, pero aun así el alcalde emecista pretende imponerlos a toda costa, dice el representante del Núcleo de Colonias, Eduardo Morfín López, cuya agrupación se compone por vecinos de Providencia Sur, Americana, Lafayette, y Arcos Vallarta.

Precisa que recurrieron al amparo para impedir su aplicación en los distritos 1 Centro Metropolitano y 2 Minerva, que corresponden a las colonias mencionadas. Señala que Alfaro Ramírez aseguró el 9 de diciembre pasado que el ayuntamiento de Guadalajara logró imponerse a la acción vecinal mediante un sobreseimiento que promovió la síndico Bárbara Casillas ante el Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE),  pero esos planes parciales todavía se encuentran suspendidos y no pueden aplicarse.

Dice que ese amparo (expediente 227/2015) lo interpuso originalmente –a petición de los colonos– el exprocurador de Desarrollo Urbano, Gabriel Ibarra Félix, pero tiempo después éste se desistió del recurso legal, por lo que el Parlamento de Colonias, que encabeza Alejandro Cárdenas, ejerció una nueva acción de legalidad para mantener la suspensión que el TAE les había concedido, y hasta la fecha sigue vigente.

Según una declaración de Cárdenas al diario Mural (9 de diciembre de 2015), además del mencionado juicio existe otra suspensión emitida por el Juzgado Séptimo de Distrito que mantiene sin vigencia los nuevos instrumentos de planeación del municipio.

“El mensaje que nos envía esa acción es que esta administración, aun cuando sabe que hay errores y omisiones en los planes, quiere proteger estas ilegalidades; nos parece un acto totalmente incongruente”, dijo Cárdenas al periódico.

A su vez, Morfín López subraya que tenían la expectativa de un cambio radical en materia de urbanización con el arribo de Alfaro Ramírez, pues durante su campaña expresó que metería en cintura a los desarrolladores y castigaría con cárcel a los funcionarios de la pasada administración que expidieron permisos de edificación en condiciones irregulares, pero nada de eso ha ocurrido.

Por el contrario, expresa, el presidente municipal echó a andar toda la maquinaria jurídica del ayuntamiento en contra de los ciudadanos que se oponen al crecimiento vertical de la ciudad y a que sus colonias se llenen de bares y restaurantes, como ha ocurrido en La Americana desde hace aproximadamente 10 años.

Señala que le parece una incongruencia que Alfaro Ramírez pugne por la implantación de los planes parciales que aprobó la administración de Hernández García en la sesión ordinaria del 9 de febrero de 2015, pues en esa ocasión los entonces regidores de MC Salvador Caro Cabrera (actual comisario de Seguridad Pública en Guadalajara), Juan Carlos Anguiano y Candelaria Ochoa votaron en contra del dictamen.

“Esa postura coincidía con nuestro punto de vista, y dijimos: “Que ya llegue Alfaro”. Llega Alfaro y en la primera reunión que tenemos nos pide que desistamos de los juicios, y en la siguiente es lo mismo”, precisa.

El representante del Núcleo de Colonias revela que al no desistirse ellos de los juicios de amparo, el alcalde les ofreció trabajo en el municipio, pero ninguno de los miembros del colectivo aceptó. También les hizo una serie de propuestas a través de una carta compromiso con fecha del pasado 14 de enero, dirigida al Parlamento de Colonias.

En ese documento, cuya copia tiene este semanario, Alfaro Ramírez se comprometía a incluir al Parlamento de Colonias en una mesa técnica de trabajo para el análisis de permisos, licencias y dictámenes de urbanización expedidos por anteriores administraciones y que corresponden a las zonas 1 y 2. Sin embargo, como los vecinos tampoco aceptaron esa propuesta, el presidente municipal se negó a firmar su carta compromiso.

En diciembre del año pasado, el Núcleo de Colonias se comunicó por escrito con la titular de la Coordinación General de Gestión Integral de la Ciudad, Patricia Martínez, y en enero pasado lo hizo con el director de Ordenamiento del Territorio, Héctor Manuel Sanromán Flores, para advertirles de la presunta ilegalidad de los planes parciales de desarrollo urbano, pero ninguno de ellos respondió.

Morfín López resalta que, lejos de meter en cintura a los desarrolladores, al alcalde se le ocurrió generar un “Reglamento de Compensación, Indemnización o Mitigación” para multar a las edificaciones presuntamente irregulares que se autorizaron antes del 1 de octubre de 2015, la fecha que él entró en funciones. Asimismo, el propio Alfaro declaró en rueda de prensa, el pasado 26 de febrero, que existen al menos 160 inmuebles que no cumplen con la normatividad de urbanización y el Reglamento de Compensación permitirá resarcir los daños que los desarrolladores han provocado a la ciudad. Añadió que si se trata de la invasión de un Área Natural Protegida, se derribarán las construcciones.

En febrero pasado, el extitular de la Comisión de Planeación Urbana de Guadalajara, José Luis Valencia Abundis, declaró al periódico Mural (27 de febrero de 2016) que el expresidente municipal fomentó la emisión de cientos de dictámenes de cambio de uso de suelo para que fueran compatibles con comercios, edificios y gasolineras –prohibidos en los planes parciales de desarrollo– con el argumento de que la ciudad debe avanzar.

Según el exfuncionario, Hernández García hasta brindó facilidades a los desarrolladores para que pudieran levantar sus edificios. El método era el siguiente: si un empresario quería edificar en una zona donde los planes parciales no lo permitían, en la misma Secretaría de Obras Públicas le sugerían que presentara un recurso de revisión ante el Comité Dictaminador de Recursos de Revisión en Materia de Desarrollo Urbano, y aunque no era  atribución de ese órgano, ahí mismo modificaban las densidades al antojo del solicitante para salvaguardar el  “principio de equidad”.

Morfín López cita algunas edificaciones cuyos permisos se entregaron en el último año del exalcade priista y que ahora están bastante avanzadas. Entre ellas menciona la finca que pertenecía al Círculo Francés, demolida para dar paso a un edificio de siete niveles con más de 60 departamentos; o el estacionamiento de la casa del exgobernador Jesús González Gallo sobre Avenida La Paz, en el cual se erige una torre habitacional, ambos en la colonia Americana.

Expresa que esos permisos se otorgaron sin el menor pudor y Alfaro Ramírez tenía la obligación de detener esas edificaciones, porque violentan los ordenamientos de urbanización.

Redensificación a toda costa

En entrevista por separado, el doctor en arquitectura Ignacio Gómez Arriola estima que tan sólo en las colonias Americana y Lafayatte –donde existe una de las mayores plusvalías de la ciudad– se habrán derribado a lo largo de las últimas cuatro administraciones alrededor de 40 fincas catalogadas como patrimonio artístico, para dar paso a moles de cemento y acero que rompen drásticamente la fisonomía de esa zona.

Destaca la demolición parcial de la Casa Gleason, ubicada frente al Mercado Juárez y catalogada como Inmueble con Valor Artístico Relevante por la Secretaría de Cultura, donde se edificaron cuatro niveles de departamentos; el derribo de una finca del arquitecto Julio de la Peña en la esquina de Marsella y Lerdo de Tejada, y la desaparición de la vivienda del arquitecto Ignacio Díaz Morales sobre la Avenida Vallarta.

El arquitecto, quien también es uno de los expertos del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) de la UNESCO, recalca que a finales de los noventa el Congreso del estado promulgó la primera Ley de Patrimonio Cultural del Estado de Jalisco. En ésta se incluyó un apartado para proteger las fincas con valor patrimonial, entre ellas las diseñadas por arquitectos que le dieron identidad a Guadalajara, como Luis Barragán, Julio de la Peña e Ignacio Díaz Morales.

Dicho apartado se incorporó por acuerdo de la Comisión de Planeación Urbana, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Secretaría de Cultura, el ayuntamiento de Guadalajara, la Procuraduría de Desarrollo Urbano y el Patronato del Centro Histórico.

Gómez Arriola señala que con esa ley también se establecieron un Perímetro A, para proteger las fincas construidas hasta 1900, y un Perímetro B, para delimitar el Centro Histórico de Guadalajara, que abarca las colonias Moderna, Lafayatte, Americana y un pequeño radio de Santa Tere.

Precisa que durante la primera década de la aplicación de esa ley, las fincas con valor patrimonial se conservaron prácticamente intactas, pero cuando llegó a la presidencia municipal el panista Emilio González Márquez (2004-2006) comenzó a gestarse un proceso de urbanización depredadora que llegó a su apogeo con el sucesor, Alfonso Petersen Farah. Éste, actual regidor de Guadalajara, contribuyó como alcalde a la edificación del complejo de torres habitacionales Horizontes Chapultepec, sobre la avenida del mismo nombre.

Dice que el desbarajuste de la urbanización se consumó en la anterior administración del priista Ramiro Hernández García con la aprobación de los planes parciales de desarrollo urbano al que califica como un auténtico “sabadazo”, pues al exalcalde se le ocurrió que las fincas de valor patrimonial ya no eran necesarias.

“Esos planes parciales van contra el reglamento de ellos mismos para  el Centro Histórico, contra la Ley de Patrimonio. El objetivo fundamental era dejar liberados todos los predios de estas colonias para construir, con la idea mal asimilada de la redensificación que han estado cacareando todos los presidentes municipales”, expone.

El especialista destaca que los planes parciales vigentes sólo permiten alturas de hasta siete niveles, pero se han levantado torres de hasta 20 pisos. “La densidad de construcción es tanta que todos los sistemas de infraestructura, como drenaje, agua y electricidad, están colapsando. La edificación de Horizontes Chapultepec implicó que se abrieran varias veces las calles porque las tuberías ya no daban abasto”, explica.

Concuerda con Morfín López en que Alfaro Ramírez ha sido “decepcionante” al plantear el Reglamento de Compensación en lugar de exigir que se cumplan los planes vigentes. Advierte que el modelo de urbanización del ayuntamiento tapatío va a generar el fenómeno conocido como “gentrificación”, que consiste en el desplazamiento de la población original –ya sea por venta, embargo, confiscación o expulsión– por otra de un mayor nivel adquisitivo.

Agrega que en algunas zonas de Inglaterra donde se han realizado estudios encontraron que la edificación tan intensa genera hacinamiento y falta de identificación con el entorno. Explica que la redensificación de la ciudad puede lograrse y conservar el patrimonio, pero a la autoridad no le interesa. Tan es así, dice, que en la elaboración de los planes parciales de desarrollo urbano nunca hubo un experto en patrimonio.

El otro tema que no se ha discutido ampliamente, señala, es que prácticamente sólo se están edificando viviendas de lujo, pero a la vez la especulación inmobiliaria ha provocado que un estudio con una cocineta y baño cueste 3 millones de pesos.

Se muestra extrañado de que la industria de la construcción esté en bonanza, cuando históricamente suele irse en picada por el aumento en el precio del dólar, que a su vez incrementa los costos del acero. “¿A quién están destinadas estas casas?, ¿quién las va a comprar?”, cuestiona.

Gómez Arriola subraya que el proceso de urbanización no sólo ha sido devastador para las colonias, sino que ha arrasado con historias personales. “Me ha tocado ver en reuniones a señoras llorando porque en la vista que tenían al cielo, ahorita tienen una torre, les echaron a perder completamente la finca, y se van. Es como un cáncer”, concluye.   l