De González Gortázar al doctor Graue, rector de la UNAM

Dr. Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Muy respetado señor Rector:

No es necesario recordar que, a lo largo de su existencia y de manera invariable, la UNAM se ha distinguido no sólo por su admirable labor de enseñanza, investigación y divulgación del conocimiento, sino también por su defensa de la integridad de principios y la ética pública.

Tampoco es necesario insistir en que, ante nuestros propios ojos y los del mundo entero, el arquitecto Luis Barragán Morfín fue uno de nuestros mayores y más singulares artistas, sin cuyo trabajo las culturas nacional y universal del siglo XX serían distintas, y cuyas lecciones nos siguen enriqueciendo.

En fechas recientes, se dio a conocer el agravio que sufrieron los restos mortales de tan insigne creador, al ser extraída una parte de sus cenizas depositadas en un monumento público –la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en Guadalajara– a manos de la señora Jill Magid, contando con la complicidad activa de diversas instituciones y personas. El propósito esgrimido para intentar justificar el hecho –el supuesto retorno a México del archivo de Luis Barragán– nunca tuvo posibilidad alguna de ser cierto: se trató de una argucia para intentar “ennoblecer” lo que era un simple proyecto mercantil y de autopromoción de la citada persona. Se actuó, pues, con falsedad y con dolo. La profanación del sepulcro del maestro Luis Barragán fue consumada, y sus restos convertidos en un diamante, después grotescamente engarzado en un anillo de compromiso matrimonial.

Por ello me causa la mayor inquietud  e inconformidad el saber que el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) planea presentar una exposición de la señora Jill Magid, en la que tal anillo será mostrado como supuesta pieza artística. La exhibición de tal obra por parte de nuestra mayor institución de alta cultura, como lo es la UNAM, puede ser leída como una legitimación de los actos innobles, insensibles, dudosamente legales y envueltos desde el inicio en la ocultación, la manipulación y la mentira, que rodearon la extracción de la materia prima del diamante y la apropiación de los restos de uno de nuestros  artistas emblemáticos por parte de una particular. Eso hace que me dirija a usted, señor Rector, pidiendo su intervención para impedir que un recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México, sirva de aval para actos que han sido repudiados por amplios sectores de nuestro país y del mundo, y que injurian la memoria de un creador con el que todos estamos en deuda.

Muy respetuosa y atentamente:

Fernando González Gortázar.