“Voy a luchar hasta el final”

Tras 86 días de refugio en la Primera Iglesia Unitaria de Denver, Colorado, Jeanette Vizguerra pudo salir a la calle gracias a una propuesta de ley privada impulsada por varios senadores. La medida, que benefició a otros 26 indocumentados, le permite a la activista mexicana permanecer en Estados Unidos durante dos años más. Esa acción legislativa, dice, es su primer triunfo sobre la administración Trump. Y comenta: “Voy a luchar hasta el final, hasta saber en qué va a terminar esto”.

El jueves 11 por la tarde, Jeanette Vizguerra recibió una llamada de su abogado, quien le comunicó que podía salir nuevamente a la calle sin temor a ser expulsada de Estados Unidos.

“Me emocioné. Comencé a sudar sin parar. No sabía a quién avisarle primero ”, comenta Vizguerra, la migrante mexicana que permaneció refugiada durante 86 días en la Primera Iglesia Unitaria de Denver, Colorado, para evitar ser deportada.

Dice que los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) por lo general no entran a las iglesias, escuelas y hospitales a sacar a los migrantes, pues eso afecta la imagen de la agencia.

Considerada a finales del pasado mes de abril por la revista Time como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo, Vizguerra es reconocida por defender a los indocumentados durante los últimos años.

“Ella no vino a este país para violar, asesinar o vender drogas, sino para construir una vida mejor para su familia. Derramó sangre, sudor y lágrimas para convertirse en la dueña de un negocio y trató de darle a sus hijos más oportunidades de las que tenían”, escribió la activista y actriz América Ferrera cuando Vizguerra fue distinguida por la revista y se encontraba refugiada en el templo.

La fundadora de la Coalición de Santuario de Metro Denver que ayuda a proteger a otros indocumentados en esa ciudad, quien llegó a Estados Unidos como indocumentada hace 20 años explica:

“El gobierno de Donald Trump, a través del DHS (Department of Homeland Security, Departamento de Seguridad Interior), me otorgó un permiso especial respetando el bill privado (una propuesta de ley) que habíamos sometido al Congreso. Todavía estamos investigando cuáles son los términos del permiso ”, que hace posible su permanencia en Estados Unidos durante dos años más, comenta la activista.

La suspensión de la deportación de Vizguerra también fue recibida por otras 26 personas, aunque cada una representa procesos independientes; es decir, el documento que recibió no implica a los otros casos.

Le llama la atención que la notificación le haya llegado por correo electrónico. “No hay un papel oficial sellado que diga que tengo permiso para permanecer aquí, o que no corro el riesgo de ser nuevamente detenida”, comenta Vizguerra, madre de cuatro hijos, tres de los cuales nacieron en Estados Unidos.

El espaldarazo del Senado

Jeanette Vizguerra se vio favorecida con una normativa federal para permanecer en libertad en territorio estadunidense por lo menos hasta el 15 de marzo de 2019 gracias a una propuesta de ley privada llevada al Congreso por algunos senadores.

La medida también beneficia a más de una veintena de personas que interpusieron un bill privado antes del 5 de mayo de este año. Luego de esa fecha, la administración de Donald Trump impuso nuevos requisitos que complican los trámites a los solicitantes que, como Vizguerra, se encuentran en una situación similar a la suya para evitar su deportación.

​“De todos modos ya estoy en mi casa, ya ando circulando en las calles haciendo mi trabajo, pero con mucha precaución –comenta Vizguerra–. Sigo trabajando en una campaña para que Denver se convierta en una ciudad Santuario para los migrantes, y detener el resto de las deportaciones de mis compañeros.

“En Colorado sólo la ciudad de Boulder es Santuario; en Denver, la policía trabaja en conjunto con los agentes de migración para reportar y detener a los indocumentados; a veces también los detienen en las Cortes estatales, donde hay agentes del gobierno encubiertos. Esto ocasiona que muchas personas tengan miedo de continuar sus casos de deportación.”

–Ahora que consiguió la suspensión temporal de su deportación, ¿piensa quedarse en Estados Unidos?

–He luchado mucho tiempo –más de ocho años–; he pasado por mil cosas. No es momento de rendirme, de echar a la basura todo lo que hemos obtenido. No te puedo decir que no me van a deportar porque el futuro es impredecible. Lo que sí te puedo decir es que voy a luchar hasta el final, hasta saber en qué va a terminar esto.

“Como otra posibilidad, estoy aplicando por una visa U que se otorga a víctimas de violencia. En caso de obtenerla, los acreedores accedemos a un permiso que nos permite permanecer legalmente en Estados Unidos y buscar empleo. Eventualmente, esa visa U puede ser un paso previo para obtener la residencia.”

–En toda tu lucha, ¿qué papel han jugado el gobierno mexicano y el consulado? ¿Obtuviste apoyo mientras estuviste refugiada en el templo?

–El gobierno mexicano no tiene nada que ver. Ellos nunca abogan en este tipo de casos, se mantienen neutrales. Lo único que he recibido del gobierno mexicano son 600 dólares que obviamente no han servido de mucho, simplemente yo tengo que pagar 30 mil dólares de procesos legales. Así que, 600 dólares no son nada. Para ello, tengo abierta una cuenta de GoFundMe donde la gente hace donaciones; también organizo eventos y presentaciones para recaudar fondos.

“Ahora que estoy en libertad, la gente del Consulado no se ha acercado. Sólo han declarado que es bueno que yo esté libre.”

–¿Qué papel jugaron la sociedad civil y los medios de comunicación? ¿Piensas que fueron de ayuda para obtener la suspensión de la deportación?

–No te lo puedo decir con seguridad, pero los medios de comunicación y todo el apoyo de la comunidad siempre es importante. Pero esto (la decisión del DHS) tuvo que ver más que nada con el bill privado y el empuje que han dado los senadores.

–Ahora que estás fuera del templo, ¿miras de manera diferente al gobierno de Donald Trump?

–No. Lo sigo viendo igual; por eso digo que voy a seguir tomando mis precauciones porque han cambiado drásticamente muchos procesos. Vemos cómo los agentes de ICE detienen a los indocumentados en las Cortes estatales, los sacan de sus casas o les llaman por teléfono para atemorizarlo y acorralarlo para que no digan nada.

“Yo les digo que deben quitarse el miedo, que no podemos vivir en las sombras, escondidos o sin hacer nuestra vida normal. Es tiempo de que nosotros nos levantemos y hablemos con nuestros congresistas, senadores y los empujemos a hacer lo correcto; a trabajar por una reforma migratoria y detener las deportaciones. No olvidemos que en sus primeros 100 días, la administración Trump deportó a 46 mil migrantes.”

Sin embargo, dice, “la felicidad nunca es completa. Cuando llegan las buenas antes de poder disfrutarlas, llegan las malas ”, pues el miércoles 17 por la mañana le avisaron que había fallecido su tía materna en La Barca, Jalisco.

En resistencia

Al igual que Jeanette Vizguerra, millones de indocumentados mexicanos luchan cada día en Estados Unidos contra la discriminación y los mensajes de odio que reciben por diferentes vías, sobre todo en las redes sociales.

Uno de los mensajes que ella recibió decía: “Tú no perteneces aquí, ilegal. Aprende inglés, perra estúpida. Vete a la chingada, ilegal. Enseñándole a tus hijos a transgredir la ley, solamente como tú. Cuando se terminen tus dos años, espero que te deporten, perra ilegal. Sé que eres demasiado estúpida como para hablar inglés, así que corre con tus hijos para que te lo traduzcan. Jajajajajajaja ¡pendeja! Chinga su madre”.

Vizguerra considera que “es totalmente impredecible” si Trump va a ratificar por dos años más la Acción Ejecutiva para los Menores Llevados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), o a destrabar la Acción Ejecutiva para Padres de Estadunidenses Legales o Residentes (DAPA, por sus siglas en inglés) o si finalmente habrá una reforma migratoria.

“Para mí –insiste– sus acciones (las de Trump) dependen de cómo se levante por la mañana. Si un día decide que no va más DACA, o que no destrabará DAPA, así será. Y si un día decide trabajar con el Congreso y sacar adelante la reforma migratoria, probablemente la tendremos.

“Por lo pronto, la pelota está en la cancha del Senado. Son los demócratas y republicanos quienes tienen en principio la fuerza para empujar y cambiar el sistema migratorio estadunidense.”

Si bien, el ICE podría revertir en cualquier momento la decisión del DHS que favorece su permanencia por dos años en Estados Unidos, la suspensión de su deportación es un primer triunfo sobre la política antimigrante de Donald Trump.

Por lo pronto, reitera, “todos estamos luchando sin saber qué obtendremos, pero no podemos detenernos ”.