Los millones que esconde el Code

En los últimos cinco años, los polideportivos que administra el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo no han recibido el mantenimiento adecuado, pese a las decenas de millones de pesos presuntamente invertidos en ellos. La información obtenida por Proceso Jalisco vía la Ley de Transparencia es notoriamente diferente a la que aparece en el portal del organismo presidido por André Marx Miranda Campos. En un recorrido, la reportera observó el abandono en que se encuentran las instalaciones donde se entrenan incluso los deportistas de alto nivel que representan a Jalisco en las competencias nacionales e internacionales.

En materia de transparencia, el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code), que preside André Marx Miranda Campos, no da pie con bola. En su portal electrónico informa que de 2014 a la fecha destinó casi 76 millones de pesos al mantenimiento y remodelación de sus polideportivos.

Sin embargo, la cifra resulta desproporcionada cuando se compara con la que obtuvo este semanario mediante una solicitud de transparencia en la que la dependencia afirma que de 2013 a marzo de 2017 sólo erogó 7.2 millones de pesos; es decir, menos de 10% en un periodo mucho mayor.

En la solicitud a la Unidad de Transparencia del Code (expediente UTICODE 01398718), este semanario pidió copia de las facturas relativas al mantenimiento y remodelaciones realizadas durante el último lustro a las instalaciones de los polideportivos Alcalde I y II, Paradero, Revolución y Metropolitano. En este último se pidió la documentación sobre los trabajos realizados a su centro acuático, pues de su techo caen chorros de agua en temporada de lluvias.

La reportera acudió a las oficinas de la Unidad de Transparencia que encabeza Bertha Alicia Macías Chávez. La funcionaria se presentó media hora después, acompañada de tres colaboradores del área jurídica y de administración y dos jóvenes que prestan su servicio social en la dependencia.

Ellos condujeron a la visitante a la parte alta del domo Alcalde, donde están almacenados los documentos, para que los revisara. El techo de lámina y el sofocante calor dificultaron la tarea, por lo que la reportera sólo consultó algunas facturas, las de montos más elevados.

Por otra parte, la información entregada por la dependencia menciona que a los polideportivos Alcalde I y II –ubicados en Fray Antonio Alcalde 1360, colonia Barranquitas y Magisterio 1549 A, en la colonia Guadalupana, respectivamente–, se les destinaron 807 mil 547 pesos de 2013 al primer trimestre de este año.

Esa suma se repartió entre 17 proveedores. La empresa Ureblock, una de las firmas beneficiadas, emitió una factura por 156 mil 246 pesos, la más alta de todas; le siguieron Grupo Losa, Electricidad y Asfalto, con 125 mil 477, y una persona física –Carlos Alberto Prado Vargas– que entregó al Code otra por 95 mil 970.

Cifras sesgadas

En el presupuesto de 2012, un año antes de que Miranda Campos tomara las riendas del Code, donde lo puso el priista Aristóteles Sandoval, el Alcalde II recibió un presupuesto cercano a los 436 mil pesos para su mantenimiento y remozamiento.

La dependencia calculó que obtendría otros 10 mil 880 pesos de ingresos por colegiaturas. Para 2013, sus directivos estimaron que gastarían 743 mil 627 pesos en el cuidado de las instalaciones.

En el complejo acuático, que se ubica en avenida Ecónomos 6600,  dentro del polideportivo del parque Metropolitano –donde también están las canchas de tenis– se invirtió 1 millón 920 mil 900 pesos para su mantenimiento y remozamiento de 2013 a marzo de 2017. Ese monto se repartió entre 19 proveedores, según la información entregada por Transparencia.

El principal beneficiado fue José Raúl Luna Gómez, con 918 mil pesos. Los otros fueron el Grupo Cespprev, que facturó 183 mil; José Efraín Ríos Ruiz, 177 mil 316, y Central de Mantenimiento e Instalaciones de México, 156 mil 331.

En 2012 el portal de Transparencia informó que para mantener en buenas condiciones al centro acuático se invertirían casi 3.9 millones de pesos, mientras que por concepto de ingresos –colegiaturas por el uso de las instalaciones y de las clases de tenis y de natación, cobro de estacionamiento y renta de locales, así como espacios abiertos– serían 13 millones de pesos.

En 2013, el Code no publicó en su portal a cuánto ascendieron los ingresos del complejo acuático; sólo mencionó que sus egresos fueron de 8 millones 372 mil 596 pesos. Al siguiente año los ingresos fueron cercanos a 14 millones de pesos, pero no se desglosaron los egresos.

Con respecto a los presupuestos de 2015 a 2017, el portal del Code no precisa cuándo se invirtió en cada polideportivo. Sólo menciona que hace dos años hubo una partida por casi 12 millones de pesos para mantenimiento y remozamiento de instalaciones deportivas.

En 2016, el presupuesto del Code se desglosa en varios capítulos y partidas. Según la información, se gastaron casi 1.5 millones de pesos en la “compra de cal, yeso, madera, vidrio, material eléctrico, artículos metálicos para la construcción, y otros materiales y artículos de construcción y reparación, así como para mantenimiento y conservación de inmuebles para la prestación de servicios públicos”.

Para este año, según la información, se canalizarían 6 millones de pesos para sistematización de procesos y servicios de polideportivos y casi 43 millones 234 mil pesos para el mantenimiento y remozamiento de instalaciones deportivas. Asimismo se estima que ingresarán 76.2 millones de pesos por “ventas de bienes y servicios”.

Instalaciones descuidadas

Construido para la realización de las competencias de los Juegos Panamericanos de 2011, el complejo acuático genera ingresos millonarios al Code, según se desprende de los presupuestos de 2012 y 2014. Pese a ello, a las instalaciones no se les da mantenimiento.

En un recorrido por el entorno del complejo se observan la corrosión en las estructuras tubulares; lo mismo sucede con las ondas azules metálicas que simulan un oleaje y se ubican en los costados del edificio; las paredes están descarapeladas; las áreas verdes son irregulares –algunas no tienen pasto, en otras falta podarlo–, y en cuanto a las puertas, algunas carecen de cristal.

En los baños que usan quienes acuden a las instalaciones, las vigas de metal están oxidadas, lo mismo que las columnas metálicas de la estructura del estacionamiento.

Con respecto a los cobros por el uso de las dos albercas y la fosa del complejo, la inscripción es de 378 pesos. Las mensualidades cambian según la edad: los menores de 14 años, según la frecuencia con la que acudan, pagan entre 227 y 680 pesos al mes; de los 15 años en adelante, la tarifa es de 500 a 900.

Para los adultos, la tarifa va de 500 a mil 100 pesos y pueden nadar durante una hora de dos a cinco días a la semana. Sin embargo, muchos de los usuarios se quejan porque, dicen, la caldera falla con frecuencia por falta de mantenimiento o porque le echan demasiado cloro al agua, que a veces tiene un color verdoso.

Eso provoca dermatitis y otras infecciones a los menores, dicen. Y se preguntan: ¿a dónde va a parar el dinero de las cuotas y el presupuesto que se le asigna al complejo deportivo?

Por lo que atañe a los integrantes de los equipos selectivos de natación, pagan una tarifa especial promedio de 525 pesos al mes. Y los deportistas de alto rendimiento, quienes representan a Jalisco en las competencias nacionales e internacionales, cuyas edades van desde los 11 a los 20 años, entrenan seis días a la semana un promedio de cuatro horas al día en la alberca olímpica que está frente a las gradas.

Antes de entrar a la alberca, los deportistas deben hacer ejercicio en el gimnasio aledaño. Sin embargo, como está en malas condiciones –los asientos de los aparatos no tienen cubierta, algunas poleas están rotas, los discos de las pesas están rotos o bien se utilizan para equilibrar las bancas, los mosaicos están fragmentados–, algunos entrenadores optaron por llevar a sus chicos a instalaciones privadas, comentan algunos padres de familia.

El área donde entrenan los clavadistas también carece de mantenimiento. Los trampolines están rotos; las colchonetas, parchadas. La alberca donde hay trozos de hule espuma, es un nido de insectos rastreros, aseguran los atletas.

Frente al ingreso principal del centro acuático se construyó un gimnasio que, dijeron las autoridades durante su inauguración, sería para los deportistas de alto rendimiento.

No obstante, a principios de abril pasado, las autoridades colocaron una manta para anunciar que ahí se abriría el Metrogym, un local privado que cuenta con aparatos modernos. Según sus promotores, por inauguración no se cobró inscripción y las cuotas oscilan entre 600 y 2 mil pesos mensuales.

Los otros polideportivos

Al polideportivo Code Revolución, de la calle Pablo Neruda 3232, colonia Providencia Primera Sección, recibió 3 millones 60 mil pesos para su mantenimiento de 2013 al primer trimestre de 2017, según la información entregada vía Transparencia.

De esa cantidad, 506 mil 321 pesos fueron pagados en cinco cheques a Carlos Alberto Prado Vargas; Grupo Losa, Electricidad y Asfalto recibió de la Code cuatro pagos por un total de 440 mil; Reforcasa cobró 275 mil 98 en dos exhibiciones; Construcciones y Urbanizaciones Reyza, 191 mil 52, y Promoción  y Distribución Cinco, 178 mil 244.

En el polideportivo, los baños carecen de mantenimiento. Quien desee usar los excusados debe acarrear agua de un tambo de plástico para limpiarlos.

El polideportivo Code Paradero obtuvo 1.4 millones de pesos para mantenerlo en buenas condiciones en los últimos cinco años, de acuerdo con la unidad de Transparencia del organismo.

Según los 64 cheques emitidos, sólo 13 fueron para empresas; el resto fue para personas físicas, quienes recibieron entre 50 mil y 320 mil pesos. Entre los beneficiarios se encuentran Prado Vargas, Salvador Morales Jiménez, María Guadalupe Palacios Velázquez y Adrián Flores Alatorre.

También están Arald Jean Mihov Iliev –un presunto proveedor de material deportivo para tiro–, María Candelaria Ávila Andrade, Marlon Maldonado García –un vendedor de toners para impresoras–, Martín Zamora Ceja –de quien no se tiene ningún registro oficial– y José Serafín Rebollar Guzmán.

Rebollar aparece en el contrato COPLE-032/2013 que firmó con el Congreso local como representante de la empresa Central de Mantenimiento e Instalaciones, la cual prestó sus servicios al Code Metropolitano y al Revolución; les cobró 156 mil 331 pesos a cada uno.