Cobros millonarios por malos servicios

Los Hospitales Civiles de Guadalajara, que deben atender a los derechohabientes del Seguro Popular, incurren en prácticas que ponen en riesgo a pacientes del área de urgencias, indica una usuaria del servicio cuya madre, con síntomas de infarto, permaneció casi cinco horas en una sala de espera antes de que le tomaran los signos vitales. Sin embargo, dichos nosocomios le cobran puntualmente al Seguro Popular estas “atenciones” a sus afiliados.

Magdalena Ramírez Aguirre, de 74 años, una de las 3 millones 800 mil personas afiliadas al Seguro Popular en Jalisco, presentó síntomas de infarto el lunes 5 y acudió al área de urgencias de adultos del Viejo Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, donde esperó 15 horas sin que se le diera la atención médica requerida; en consecuencia, ahora padece “hipertrofia concéntrica con una fracción de eyección de 48%” y se dañó la válvula implantada en su corazón.

Este semanario ha informado que los afiliados al Seguro Popular reciben mala atención médica en dicha área de urgencias y no se les proporcionan insumos ni medicamentos suficientes (Proceso Jalisco 594 y 622).

La afectada, cuya póliza de afiliación al Seguro Popular está vigente hasta el 17 de febrero de 2019, llegó al nosocomio alrededor de las 16:30 horas. Una enfermera le dijo que para atenderla tenía que ir a la caja para mostrar dicha póliza, para lo cual se le dio un papel con el número de folio 07024979. En la caja se le entregó un ticket por 80 pesos, correspondiente a la consulta de urgencia y necesario para que el Hospital Civil pueda cobrar el servicio al Seguro Popular.

De acuerdo con la página de Transparencia del Seguro Popular, éste le ha hecho tres transferencias al nosocomio en 2017, en enero, febrero y abril, por un total de 203 millones de pesos.

La señora Ramírez sentía un gran dolor en el pecho, por lo que su hija María Guadalupe hizo una fila en la caja durante una hora, mientras su madre esperaba ser atendida en la sala de urgencias.

Cuando María Guadalupe tuvo en su mano el recibo 198967, en el cual se menciona que se cobra la “cuota de recuperación a pagar por el Seguro Popular” de 80 pesos por una consulta de urgencia de adultos, se lo entregó a su mamá.

“Le pregunté que si ya la habían atendido –relata– y me dijo que no, a pesar de que traía el dolor muy intenso en el pecho. En eso se me acercó una vigilante de la empresa de seguridad privada Centurión, quien de manera grosera y prepotente me pidió que me saliera de la sala porque únicamente podía estar ahí el paciente.”

Como el personal médico de urgencias no atendía a Magdalena, María Guadalupe se quejó con el subdirector médico del turno vespertino, Jorge Gregorio Bautista López, quien llamó al área y pidió que la trataran. Sin embargo no lo hicieron. Fue hasta las 21:00 horas, casi cinco desde su llegada, cuando una enfermera del área de triage (valoración de urgencias de acuerdo con la gravedad del paciente) le tomó los signos vitales.

A decir de María Guadalupe, la enfermera le dijo a la señora Magdalena “que le iban a sacar un electrocardiograma en 15 minutos”. Pero no lo hicieron entonces. “Ni siquiera le dieron la pastilla Enalapril, la cual le sirve para la presión, pero sí le cobraron la pastilla al Seguro Popular”, comenta.

Fue alrededor de las seis de la mañana cuando se le realizó un electrocardiograma a Magdalena. Sin informarle el diagnóstico, le dijeron que se iba a quedar hospitalizada.

Esto tampoco se cumplió. A las siete de la  mañana, hora del cambio de turno del personal médico, “las enfermeras que llegan empiezan a gritarles a los pacientes de la sala de espera que vean opciones: que se fueran al Nuevo Hospital Civil, al ‘Hospitalito’ (de los servicios médicos municipales de Zapopan) o al Hospital de Occidente (conocido popularmente como Zoquipan y que depende de la Secretaría de Salud), pues no sabían cuándo las podían atender”, narra la entrevistada.

Vida en riesgo 

En el apartado de preguntas frecuentes
de su portal de internet, el Hospital Civil de Guadalajara informa que en caso de urgencia se puede ingresar a los servicios de la calle Tenerías 699, “donde un equipo capacitado para la atención a la salud puede establecer la condición de urgencia médica, con base en los resultados de la medición de los signos vitales y de un breve interrogatorio”.

Sin embargo, a Magdalena Ramírez nunca le preguntaron nada. Tan sólo para medir sus signos vitales la hicieron esperar casi cinco horas.

Cuando las enfermeras le advirtieron que no sabían cuándo podría recibir la atención requerida, doña Magdalena le pidió a su hija que la llevara a otro lugar porque sentía que se estaba muriendo. Decidieron ir a urgencias de la Cruz Verde Ruiz Sánchez, donde la valoraron de inmediato y, como no contaban con el aparato para realizar un ecocardiograma Doppler, llamaron a un médico externo que llevó su equipo.

El reporte del cardiólogo externo indica que Magdalena presenta una cardiopatía isquémica “con hipertrofia concéntrica con una fracción de eyección de 48%”.

La Cruz Verde solicitó al Hospital Civil Nuevo Juan I. Menchaca que recibiera a Magdalena en su área de urgencias. Ella ingresó el jueves 8. Antes de que la atendieran, su hija volvió a hacer el trámite en la caja para que le dieran un recibo –esta vez el 131159– mediante el cual el nosocomio le cobró 115 pesos al Seguro Popular por concepto de observación de una hora en “área roja”, es decir, la de pacientes graves.

En el resumen clínico y nota de egreso que emitió el Nuevo Hospital Civil, firmado por la médico residente Beatriz Cruz Muñoz, se lee que la señora fue dada de alta el mismo día tras presentar mejoría clínica. Su diagnóstico fue un “infarto agudo al miocardio con elevación ST”.

Se menciona en ese mismo documento que la paciente fue “regulada de la Cruz Roja”, aunque en realidad fue la Cruz Verde, y que presentó  un “ecocardiograma el cual evidencia hipertrofia concéntrica con una fracción de eyección de 48%”. Se le citó para cinco días después (el martes 13) en el área de cardiología a las 17:00 horas.

El lunes 12 la entrevistada acudió al área de Gerencia de Calidad del Antiguo Hospital Civil y presentó una queja por la mala atención que recibió su madre. El Sistema Unificado de Gestión del nosocomio le informó que su reporte quedó registrado con el número de folio SUG 2017/496, pero hasta el cierre de esta edición la Gerencia de Calidad no le había informado si se iba a sancionar al personal médico que le negó la atención a Magdalena y con ello puso su vida en riesgo.

María Guadalupe también acudió el viernes 16 a la Fiscalía General del Estado a presentar una denuncia contra de quien resulte responsable por presunta negligencia médica. Su querella fue registrada ante la Agencia del Ministerio Público 3, turno matutino de la Fiscalía Central, donde José Emmanuel Montes Álvarez, adscrito a la agencia 5 de Atención Temprana Metropolitana, abrió la carpeta de investigación 60235/2017.

La denunciante dijo que también acudiría a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, que aún preside Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, y a la Comisión de Arbitraje Médico del estado de Jalisco, a cargo de Salvador Chávez Ramírez, a fin de presentar su inconformidad.

El pasado 3 de mayo el director de los Hospitales Civiles de Guadalajara, Héctor Raúl Pérez Gómez, insistió en que el Seguro Popular les adeuda 7 millones de pesos correspondientes a 2016.

Si bien aclaró que esto no significa que se deje de atender a los pacientes, Magdalena y 30 personas más permanecieron varias horas en la sala de espera sin ser valoradas siquiera, lo que no impidió al nosocomio emitir recibos para después cobrarle la “atención” al Seguro Popular.

Pérez Gómez declaró el mismo día que firmaría un convenio con el Seguro Popular, correspondiente al presente año, por alrededor de 100 millones de pesos. “Urge la transferencia de recursos correspondientes a la atención de los cuatro meses de este año”, dijo. No obstante, en el portal del Seguro Popular se informa que de enero a abril pasados se le pagaron al Hospital Civil 203 millones de pesos.

Según Pérez Gómez, en esos hospitales se realizan en promedio 87 mil atenciones mensuales a pacientes afiliados al Seguro Popular, cifra que abarca desde consultas y estudios de laboratorio hasta imagenología y hospitalizaciones.